/ jueves 8 de abril de 2021

¿Hay alternativas?

¿No es aquí donde das medio paso en falso y te despiertas a mil kilómetros de distancia?

Tzun-Tzu


El pasado cinco de abril arrancaron formalmente las campañas con diversas y multicolores formaciones políticas. Otra vez, los desfiles de actores y actrices disparando promesas y mundos imaginarios a las masas sedientas de bienestar y justicia. Hay de todo: suspirantes remisos, novatos, iletrados, presuntuosos, ocurrentes, seguidistas, ridículos y abyectos. Se justificará esto afirmando que, así es el “mosaico democrático”.


La lucha por el voto y el poder será cruenta, ya que están en juego diversas posiciones que pueden definir la continuidad del “proyecto” lopezobradorista o su derrota. El factor atractivo en estas contiendas intermedias debería ser la presencia de nuevos partidos, alternativas al voto para la ciudadanía, sin embargo, estos grupos y proyectos forman parte de añejas nomenclaturas impresentables y vacíos de contenido programático.


Así que, el panorama electoral no ofrece opciones distintas a las viejas franquicias ya conocidas. En términos esquemáticos, existen dos opciones ya definidas en el espectro político/electoral mexicano; por un lado, tenemos a Morena, un movimiento sin brújula ideológica y controlado por los humores del inquilino de Palacio Nacional; acompañado por el PT, de génesis salinista; y, el Verde, un club de estafadores al servicio del mejor postor. Por otro lado, está una alianza sui generis de desesperados, conformada por un deslavado PAN, dirigido por políticos imberbes y soberbios, aliado con el PRI, cuya fuerza se ha debilitado notablemente por la cadena de acciones torpes y corruptas y, si algo faltara, cuenta con una dirección mezquina y rapaz donde su presidente se pone y se asegura una diputación plurinominal; y en la cola de ésta coalición, está el PRD, que dilapidó todo su capital político por una pequeña élite inepta, desfondada por su corrimiento a la derecha y por el neoecheverrismo de AMLO.


Los “nuevos” partidos jugarán el papel de comparsas del gobierno federal y su apuesta es garantizar la apetitosa mayoría calificada en la Cámara de Diputados a Morena, para seguir cumpliendo los caprichos del tlatoani hasta el cierre de su sexenio. Nada nuevo bajo el sol, inexistentes propuestas y opciones para transformar estructuralmente la desigualdad social y las violencias expansivas que azotan a los oprimidos y excluidos, en cambio, encontramos simples programas asistencialistas que pretenden curar con aspirinas los males que aquejan al país.


El dilema: votar por la continuidad despótica y autoritaria de AMLO, darle un voto “útil” a los añejos partidos para quitarle la mayoría calificada en la Cámara de Diputados o la abstención. Se trata de abrir la polémica. Ya volveremos para debatir esta disyuntiva.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

¿No es aquí donde das medio paso en falso y te despiertas a mil kilómetros de distancia?

Tzun-Tzu


El pasado cinco de abril arrancaron formalmente las campañas con diversas y multicolores formaciones políticas. Otra vez, los desfiles de actores y actrices disparando promesas y mundos imaginarios a las masas sedientas de bienestar y justicia. Hay de todo: suspirantes remisos, novatos, iletrados, presuntuosos, ocurrentes, seguidistas, ridículos y abyectos. Se justificará esto afirmando que, así es el “mosaico democrático”.


La lucha por el voto y el poder será cruenta, ya que están en juego diversas posiciones que pueden definir la continuidad del “proyecto” lopezobradorista o su derrota. El factor atractivo en estas contiendas intermedias debería ser la presencia de nuevos partidos, alternativas al voto para la ciudadanía, sin embargo, estos grupos y proyectos forman parte de añejas nomenclaturas impresentables y vacíos de contenido programático.


Así que, el panorama electoral no ofrece opciones distintas a las viejas franquicias ya conocidas. En términos esquemáticos, existen dos opciones ya definidas en el espectro político/electoral mexicano; por un lado, tenemos a Morena, un movimiento sin brújula ideológica y controlado por los humores del inquilino de Palacio Nacional; acompañado por el PT, de génesis salinista; y, el Verde, un club de estafadores al servicio del mejor postor. Por otro lado, está una alianza sui generis de desesperados, conformada por un deslavado PAN, dirigido por políticos imberbes y soberbios, aliado con el PRI, cuya fuerza se ha debilitado notablemente por la cadena de acciones torpes y corruptas y, si algo faltara, cuenta con una dirección mezquina y rapaz donde su presidente se pone y se asegura una diputación plurinominal; y en la cola de ésta coalición, está el PRD, que dilapidó todo su capital político por una pequeña élite inepta, desfondada por su corrimiento a la derecha y por el neoecheverrismo de AMLO.


Los “nuevos” partidos jugarán el papel de comparsas del gobierno federal y su apuesta es garantizar la apetitosa mayoría calificada en la Cámara de Diputados a Morena, para seguir cumpliendo los caprichos del tlatoani hasta el cierre de su sexenio. Nada nuevo bajo el sol, inexistentes propuestas y opciones para transformar estructuralmente la desigualdad social y las violencias expansivas que azotan a los oprimidos y excluidos, en cambio, encontramos simples programas asistencialistas que pretenden curar con aspirinas los males que aquejan al país.


El dilema: votar por la continuidad despótica y autoritaria de AMLO, darle un voto “útil” a los añejos partidos para quitarle la mayoría calificada en la Cámara de Diputados o la abstención. Se trata de abrir la polémica. Ya volveremos para debatir esta disyuntiva.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

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