/ miércoles 7 de febrero de 2024

Hobbes nos creía más inteligentes

Pablo Bejarano Torrecillas*

Han pasado 373 años y todo parece indicar que Thomas Hobbes se quedó corto al calificar al hombre como un lobo para el hombre (homo homini lupus). Probablemente, si hubiera podido anticipar el desarrollo de la sociedad moderna, hubiera utilizado un adjetivo más agresivo o tal vez, muy en el fondo, no pensó que llegaríamos a tal nivel de autodestrucción. Nos creía más inteligentes e irónicamente menos egoístas.

Sin importar a dónde dirijas tu atención, la probabilidad de que encuentres un conflicto ocasionado por el hombre hacia su misma especie o hacia el Planeta es, seguro, del 90% si no es que mayor. Asia-Europa del este, conflicto. Medio Oriente, conflicto. África, conflicto. América del Norte, conflicto. Centro América, conflicto. Oceanía, coqueteando con conflicto con Asia. Seis de siete continentes infectados; el séptimo se salva por no estar habitado.

En América (continente, por aquellos confundidos que llaman así a un país), nos hemos malacostumbrado y hemos normalizado nuestra convivencia diaria con el conflicto y la violencia. Tan solo México cerró 2023 con 30 mil 523 y cerca de 650 asesinatos en lo que va de 2024. Hace unas semanas Ecuador, al parecer queriendo seguir los pasos de sus hermanos mayores mexicanos y colombianos, desató una ola de violencia a nivel nacional al punto de tomar por las armas programas de televisión en vivo, asesinar a fiscales especializados y afectar como siempre a los más vulnerables y menos culpables, obligando a suspender clases presenciales de niños. Estados Unidos, por su parte cerró el año con 43 mil muertos por armas de fuego donde se incluyen tiroteos masivos, asesinatos, asuntos policiacos, tiroteos “inintencionales”, entre otros. Violencia, al final de cuentas y como lo pinten.

En algunos países como el nuestro y nuestro vecino de la frontera norte, nos preparamos para un cambio de gobierno o al menos de los titulares de las dependencias. Se empiezan a oír frases que hacen referencia a la ideología de derecha o izquierda, sin saber muy probablemente qué es cada una, pero suena intelectual decirlo. Escuchamos hablar de la nueva política por viejos políticos, lo cual además de irónico no tiene sentido, pero como usan tenis de colores en vez de zapatos, dan apariencia de nuevos.

Estamos ante circunstancias en las que la queja sin acción y responsabilidad ciudadana no son sino humo. Las cosas como son, como país estamos mal, y quejarnos no hará que mejore. Así como exigimos derechos por todos lados, empecemos a asumir nuestras obligaciones, empezando por ejercer el voto responsable.

* Internacionalista, coordinador en la Facultad de Estudios Globales. Sígalo en X en @pablo_bejaranot

Pablo Bejarano Torrecillas*

Han pasado 373 años y todo parece indicar que Thomas Hobbes se quedó corto al calificar al hombre como un lobo para el hombre (homo homini lupus). Probablemente, si hubiera podido anticipar el desarrollo de la sociedad moderna, hubiera utilizado un adjetivo más agresivo o tal vez, muy en el fondo, no pensó que llegaríamos a tal nivel de autodestrucción. Nos creía más inteligentes e irónicamente menos egoístas.

Sin importar a dónde dirijas tu atención, la probabilidad de que encuentres un conflicto ocasionado por el hombre hacia su misma especie o hacia el Planeta es, seguro, del 90% si no es que mayor. Asia-Europa del este, conflicto. Medio Oriente, conflicto. África, conflicto. América del Norte, conflicto. Centro América, conflicto. Oceanía, coqueteando con conflicto con Asia. Seis de siete continentes infectados; el séptimo se salva por no estar habitado.

En América (continente, por aquellos confundidos que llaman así a un país), nos hemos malacostumbrado y hemos normalizado nuestra convivencia diaria con el conflicto y la violencia. Tan solo México cerró 2023 con 30 mil 523 y cerca de 650 asesinatos en lo que va de 2024. Hace unas semanas Ecuador, al parecer queriendo seguir los pasos de sus hermanos mayores mexicanos y colombianos, desató una ola de violencia a nivel nacional al punto de tomar por las armas programas de televisión en vivo, asesinar a fiscales especializados y afectar como siempre a los más vulnerables y menos culpables, obligando a suspender clases presenciales de niños. Estados Unidos, por su parte cerró el año con 43 mil muertos por armas de fuego donde se incluyen tiroteos masivos, asesinatos, asuntos policiacos, tiroteos “inintencionales”, entre otros. Violencia, al final de cuentas y como lo pinten.

En algunos países como el nuestro y nuestro vecino de la frontera norte, nos preparamos para un cambio de gobierno o al menos de los titulares de las dependencias. Se empiezan a oír frases que hacen referencia a la ideología de derecha o izquierda, sin saber muy probablemente qué es cada una, pero suena intelectual decirlo. Escuchamos hablar de la nueva política por viejos políticos, lo cual además de irónico no tiene sentido, pero como usan tenis de colores en vez de zapatos, dan apariencia de nuevos.

Estamos ante circunstancias en las que la queja sin acción y responsabilidad ciudadana no son sino humo. Las cosas como son, como país estamos mal, y quejarnos no hará que mejore. Así como exigimos derechos por todos lados, empecemos a asumir nuestras obligaciones, empezando por ejercer el voto responsable.

* Internacionalista, coordinador en la Facultad de Estudios Globales. Sígalo en X en @pablo_bejaranot