/ domingo 29 de agosto de 2021

Honor a quien honor merece...

En lo general, la sociedad mexicana se encarga de criticar los errores gubernamentales pero, es de justos también reconocer los aciertos, y esta vez lo haré, al reconocer el trabajo diplomático realizado por el Canciller, Marcel Ebrard respecto a la ayuda brindada a los refugiados afganos, que hoy se encuentran ya en nuestro país.

A través de los años, México ha trascendido al mundo por su solidaridad y humanismo -al interior en momentos difíciles, y al exterior cuando se le requiere también-, lo cual es verdaderamente motivo de orgullo para los mexicanos.

Luego de vernos gratamente sorprendidos ante la imagen de cinco niñas afganas destacadas en materia de robótica, en el aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con su anfitrión, el canciller Marcelo Ebrard, sabemos que, ante la poca o nula oportunidad que ellas tendrían ante el arribo de los talibanes en Afganistán, en nuestro país ellas tendrán la posibilidad de continuar con su labor y aspirar a sus sueños gracias a las visas humanitarias tramitadas por el gobierno mexicano: se trata de mujeres que, bajo el régimen talibán, no podrían ejercer su labor, dado que allá, de acuerdo con la ley islámica, las mujeres deben quedarse en sus casas únicamente como “amas de casa”, a cuidar hijos y maridos…

No obstante lo anterior, por la mañana del jueves continuó la sorpresa al enterarnos de las gestiones del canciller Ebrard para recibir a decenas de periodistas afganos -con familias incluidas-, colaboradores de diversos medios estadunidenses -entre otros del New York Times, cuyo reportero narró los logros del gobierno mexicano-, durante la ocupación del vecino del norte en aquel país asiático: hoy sabemos que, la dilación del gobierno norteamericano en la gestión de visas llevó a Ebrard a actuar rápidamente para brindar ayuda.

Sabemos que el pasado 12 de Agosto como a las 5 de la tarde, Ebrard se encontraba en su casa cuando recibió un mensaje en WhatsApp de parte de Azam Ahmed, ex jefe de las corresponsalías del New York Times en Kabul y México -hoy con licencia en tanto escribe un libro-: “¿El gobierno de México está dispuesto a recibir refugiados de Afganistán?”, preguntó Ahmed, quien mantuvo una relación cordial con Ebrard a pesar de las ocasionales y acaloradas críticas del gobierno mexicano hacia su cobertura. “Tenemos gente allá, gente buena que está intentando salir”.

Aunque la aceptación del Prejidente López Obrador fue inmediata, la situación se vio más complicada cuando los talibanes avanzaron hacia Kabul, el aeropuerto comercial cerró y solo despegaron vuelos militares estadounidenses; Catar, lugar en que aterrizan los jets de Estados Unidos, solo suele aceptar afganos si los funcionarios tienen garantías de que se dirigen a un tercer país.

Es cierto que los medios de comunicación han manejado con total confidencialidad muchos de los detalles del paso de los afganos debido al temor a cerrar los estrechos canales de escape, motivo por el cual El Times no difundió su arreglo con México, logro que posteriormente México hizo extensivo a colaboradores del The Wall Street Journal y The Washington Post.

En todo este quehacer, Marcelo Ebrard ha removido la tradicional hospitalidad del país al otorgar refugio a perseguidos políticos, tal como fue en su momento con los republicanos españoles y con los opositores a los regímenes militares sudamericanos.

Bienvenidos sean los afganos recién llegados, comenzando por las valientes mujeres, expertas en robótica que, en coordinación con los expertos mexicanos -que en esa materia los hay-, tanto podrán aportar a nuestro país; igualmente, los periodistas que, independientemente de la experiencia adquirida, igualmente tendrán oportunidad de desarrollar -si así lo deciden-, su trabajo en nuestro territorio en estos tiempos difíciles…

Bien por el Canciller Marcelo Ebrard por su actuación y buenos manejos políticos que le dan oportunidad de “pararse el cuello” con Estados Unidos ante la ayuda a periodistas colaboradores de medios muy influyentes, con las mujeres mexicanas al salvar la situación de sus congéneres, y en general, con la opinión pública nacional, y no podemos omitir un reconocimiento también para el Prejidente que, aun contra su aversión a intervenir en conflictos internacionales, aprobó el involucramiento de la SER para recibir a estos refugiados.

gamogui@hotmail.com

En lo general, la sociedad mexicana se encarga de criticar los errores gubernamentales pero, es de justos también reconocer los aciertos, y esta vez lo haré, al reconocer el trabajo diplomático realizado por el Canciller, Marcel Ebrard respecto a la ayuda brindada a los refugiados afganos, que hoy se encuentran ya en nuestro país.

A través de los años, México ha trascendido al mundo por su solidaridad y humanismo -al interior en momentos difíciles, y al exterior cuando se le requiere también-, lo cual es verdaderamente motivo de orgullo para los mexicanos.

Luego de vernos gratamente sorprendidos ante la imagen de cinco niñas afganas destacadas en materia de robótica, en el aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con su anfitrión, el canciller Marcelo Ebrard, sabemos que, ante la poca o nula oportunidad que ellas tendrían ante el arribo de los talibanes en Afganistán, en nuestro país ellas tendrán la posibilidad de continuar con su labor y aspirar a sus sueños gracias a las visas humanitarias tramitadas por el gobierno mexicano: se trata de mujeres que, bajo el régimen talibán, no podrían ejercer su labor, dado que allá, de acuerdo con la ley islámica, las mujeres deben quedarse en sus casas únicamente como “amas de casa”, a cuidar hijos y maridos…

No obstante lo anterior, por la mañana del jueves continuó la sorpresa al enterarnos de las gestiones del canciller Ebrard para recibir a decenas de periodistas afganos -con familias incluidas-, colaboradores de diversos medios estadunidenses -entre otros del New York Times, cuyo reportero narró los logros del gobierno mexicano-, durante la ocupación del vecino del norte en aquel país asiático: hoy sabemos que, la dilación del gobierno norteamericano en la gestión de visas llevó a Ebrard a actuar rápidamente para brindar ayuda.

Sabemos que el pasado 12 de Agosto como a las 5 de la tarde, Ebrard se encontraba en su casa cuando recibió un mensaje en WhatsApp de parte de Azam Ahmed, ex jefe de las corresponsalías del New York Times en Kabul y México -hoy con licencia en tanto escribe un libro-: “¿El gobierno de México está dispuesto a recibir refugiados de Afganistán?”, preguntó Ahmed, quien mantuvo una relación cordial con Ebrard a pesar de las ocasionales y acaloradas críticas del gobierno mexicano hacia su cobertura. “Tenemos gente allá, gente buena que está intentando salir”.

Aunque la aceptación del Prejidente López Obrador fue inmediata, la situación se vio más complicada cuando los talibanes avanzaron hacia Kabul, el aeropuerto comercial cerró y solo despegaron vuelos militares estadounidenses; Catar, lugar en que aterrizan los jets de Estados Unidos, solo suele aceptar afganos si los funcionarios tienen garantías de que se dirigen a un tercer país.

Es cierto que los medios de comunicación han manejado con total confidencialidad muchos de los detalles del paso de los afganos debido al temor a cerrar los estrechos canales de escape, motivo por el cual El Times no difundió su arreglo con México, logro que posteriormente México hizo extensivo a colaboradores del The Wall Street Journal y The Washington Post.

En todo este quehacer, Marcelo Ebrard ha removido la tradicional hospitalidad del país al otorgar refugio a perseguidos políticos, tal como fue en su momento con los republicanos españoles y con los opositores a los regímenes militares sudamericanos.

Bienvenidos sean los afganos recién llegados, comenzando por las valientes mujeres, expertas en robótica que, en coordinación con los expertos mexicanos -que en esa materia los hay-, tanto podrán aportar a nuestro país; igualmente, los periodistas que, independientemente de la experiencia adquirida, igualmente tendrán oportunidad de desarrollar -si así lo deciden-, su trabajo en nuestro territorio en estos tiempos difíciles…

Bien por el Canciller Marcelo Ebrard por su actuación y buenos manejos políticos que le dan oportunidad de “pararse el cuello” con Estados Unidos ante la ayuda a periodistas colaboradores de medios muy influyentes, con las mujeres mexicanas al salvar la situación de sus congéneres, y en general, con la opinión pública nacional, y no podemos omitir un reconocimiento también para el Prejidente que, aun contra su aversión a intervenir en conflictos internacionales, aprobó el involucramiento de la SER para recibir a estos refugiados.

gamogui@hotmail.com