/ jueves 15 de agosto de 2019

Idiotas útiles y multimillonarios

Si eres multimillonario y además racista, apoyar a Trump tiene todo el sentido del mundo: sabes lo que estás comprando. Pero si estás apoyando a Donald Trump, no por su racismo, sino a pesar de él, porque esperas que mantenga tus impuestos bajos, estás siendo, por así decirlo, un idiota.

Es cierto que Trump (incumpliendo todas sus promesas de campaña) recortó los impuestos a los ricos, y muy seguramente los reducirá más si resulta reelecto. Por otra parte, es probable que quienquiera que resulte designado por los demócratas como su candidato aumente esos impuestos, tal vez de manera considerable, de ganar la elección general.

No obstante, vamos a poner los pies en la tierra. Si eres multimillonario, no necesitas el dinero adicional. A ese nivel, el poder adquisitivo no tiene nada que ver con la calidad de vida: tener una casa de cuatro mil 180 metros cuadrados en lugar de una de sólo tres mil 716 o volar en un jet privado más grande a alguna de tus múltiples residencias no te hará significativamente más feliz.

La gente que ha estudiado a los extremadamente ricos argumenta que ese dinero, para ellos, no tiene que ver en términos generales con poder comprarse cosas, sino que es una forma de mantener su clasificación. Su satisfacción no proviene de consumir más sino de ganarles a quienes perciben como sus pares.

Y, en esa dimensión, los recortes fiscales no ayudan, debido a que tus pares obtienen las mismas exenciones fiscales que tú.

Más concretamente, el trumpismo tiene que ver con mucho más que recortes fiscales: es un intento de acabar con el Estado de derecho e imponer un régimen nacionalista blanco y autoritario, e incluso los multimillonarios deberían estar aterrados de aquello en lo que sus vidas se convertirán si ese intento tiene éxito.

Esto es particularmente cierto si eres parte de una minoría, aunque tu piel sea blanca.

Ross es judío, y un judío tiene que ignorar por completo la historia para no saber que, cuando se da rienda suelta a la intolerancia, siempre somos los siguientes en ser perseguidos.

De hecho, los ingredientes para un pogromo estadounidense ya están en marcha.

El presunto culpable del tiroteo de El Paso, Texas, al igual que muchos otros terroristas de derecha, cree en la “teoría del remplazo” (el argumento de que la inmigración es parte de una vasta conspiración para sustituir a los blancos con gente de color) y ¿quién está detrás de esta conspiración?

Ustedes saben quiénes. “Los judíos no nos remplazarán”, declaraban los manifestantes que llevaban antorchas en Charlottesville.

¿Trump apoya la teoría del remplazo? Los teóricos del remplazo parecen pensar que sí.

En cualquier caso, los multimillonarios que se imaginan que su riqueza los aislará de las purgas y la inseguridad de un régimen autoritario se engañan.

Vean la Rusia de Vladimir Putin, un lugar que Trump seguramente considera un modelo a seguir.

El presidente ruso ciertamente favorece a un círculo interno de oligarcas, pero ha demostrado que no duda en utilizar el sistema jurídico politizado para perseguir y arruinar a quienes lo critican, sin importar lo ricos que sean.

Si eres multimillonario y además racista, apoyar a Trump tiene todo el sentido del mundo: sabes lo que estás comprando. Pero si estás apoyando a Donald Trump, no por su racismo, sino a pesar de él, porque esperas que mantenga tus impuestos bajos, estás siendo, por así decirlo, un idiota.

Es cierto que Trump (incumpliendo todas sus promesas de campaña) recortó los impuestos a los ricos, y muy seguramente los reducirá más si resulta reelecto. Por otra parte, es probable que quienquiera que resulte designado por los demócratas como su candidato aumente esos impuestos, tal vez de manera considerable, de ganar la elección general.

No obstante, vamos a poner los pies en la tierra. Si eres multimillonario, no necesitas el dinero adicional. A ese nivel, el poder adquisitivo no tiene nada que ver con la calidad de vida: tener una casa de cuatro mil 180 metros cuadrados en lugar de una de sólo tres mil 716 o volar en un jet privado más grande a alguna de tus múltiples residencias no te hará significativamente más feliz.

La gente que ha estudiado a los extremadamente ricos argumenta que ese dinero, para ellos, no tiene que ver en términos generales con poder comprarse cosas, sino que es una forma de mantener su clasificación. Su satisfacción no proviene de consumir más sino de ganarles a quienes perciben como sus pares.

Y, en esa dimensión, los recortes fiscales no ayudan, debido a que tus pares obtienen las mismas exenciones fiscales que tú.

Más concretamente, el trumpismo tiene que ver con mucho más que recortes fiscales: es un intento de acabar con el Estado de derecho e imponer un régimen nacionalista blanco y autoritario, e incluso los multimillonarios deberían estar aterrados de aquello en lo que sus vidas se convertirán si ese intento tiene éxito.

Esto es particularmente cierto si eres parte de una minoría, aunque tu piel sea blanca.

Ross es judío, y un judío tiene que ignorar por completo la historia para no saber que, cuando se da rienda suelta a la intolerancia, siempre somos los siguientes en ser perseguidos.

De hecho, los ingredientes para un pogromo estadounidense ya están en marcha.

El presunto culpable del tiroteo de El Paso, Texas, al igual que muchos otros terroristas de derecha, cree en la “teoría del remplazo” (el argumento de que la inmigración es parte de una vasta conspiración para sustituir a los blancos con gente de color) y ¿quién está detrás de esta conspiración?

Ustedes saben quiénes. “Los judíos no nos remplazarán”, declaraban los manifestantes que llevaban antorchas en Charlottesville.

¿Trump apoya la teoría del remplazo? Los teóricos del remplazo parecen pensar que sí.

En cualquier caso, los multimillonarios que se imaginan que su riqueza los aislará de las purgas y la inseguridad de un régimen autoritario se engañan.

Vean la Rusia de Vladimir Putin, un lugar que Trump seguramente considera un modelo a seguir.

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