/ domingo 17 de mayo de 2020

Implicaciones éticas del triaje

VER.- Se ha publicado la “Guía bioética para la asignación de recursos limitados de medicina crítica en situación de emergencia”, elaborada por varios especialistas que integran el Consejo de Salubridad General. La proponen como una ayuda a los médicos que deben tomar decisiones difíciles a la hora de seleccionar a qué enfermo dedicar un recurso que otros también necesitan y no hay para todos. No es una ley, sino una orientación.

Su objetivo es “ser una guía bioética que proporcione criterios para orientar la toma de decisiones de triaje cuando una emergencia de salud pública genera una demanda en los recursos de medicina crítica que no es posible satisfacer”.

Triaje (o triage) es un término francés que se emplea en medicina para clasificar a los pacientes de acuerdo a la urgencia de atención, como cuando no hay respiradores artificiales suficientes y deben decidir a quién aplicarlo y a quién dejar sin él, sabiendo que, al excluir a uno, morirá.

Entre otras cosas, dice la Guía: “La edad cronológica o tener una discapacidad no son de por sí características que excluyan a pacientes de ser candidatos(as) a recibir cuidados críticos.

A las y los pacientes a quienes no se les asignen recursos de medicina crítica, o a quienes se les retiren, se les debe dar dentro del hospital tratamiento de soporte, o en su caso cuidados paliativos”. Esto implica que se le deben dar alimentos, hidratación y limpieza.

Lo más delicado es esto: “Las y los pacientes que tienen mayor probabilidad de sobrevivir con la ayuda de la medicina crítica son priorizados sobre los pacientes que tienen menor probabilidad de sobrevivir”. Es la decisión más crítica: negar, por ejemplo, un ventilador mecánico a alguien cuya muerte se prevé inminente o cercana, por sus enfermedades previas, y aplicarlo a alguien que tiene más probabilidades de sobrevivir. Lo que se intenta es salvar más vidas, no dejar morir a una persona. Es una acción analógica, no es por tanto lo mismo, a la de doble efecto, que el Catecismo de la Iglesia Católica considera moralmente lícita: se procura la vida, aunque se prevé la muerte; ésta es inevitable en un paciente; no es una acción voluntaria del personal médico, y no equivaldría a la eutanasia. Se quiere el bien, no el mal. (cf CATIC 2263). Quizá falte explicitar más los criterios a seguir, como proporcionalidad y posibilidades de éxito.


PENSAR

Dios nos hizo a todos a su imagen y semejanza (cf Gén 1,27). Por tanto, no debe haber discriminación de personas por ningún motivo. Todos valemos lo mismo. Esto es ética básica. Jesús nos insiste en el principio fundamental del amor entre unos y otros (cf Jn 13,34-35). Y nos dice: “Traten a los demás como ustedes quieren que ellos los traten” (Lc 6,31). Esto es ética de la más noble. Sin embargo, su ética es sublime, divina, pues dio la vida por nosotros, aunque no lo merecíamos (cf Rom 5,8), y nos dice que la máxima prueba de amor es dar la vida para que otros tengan vida (cf Jn 15,13). Esto puede implicar renunciar, por ejemplo, a recibir un respirador mecánico, exponiéndose a la propia muerte, para que se lo asignen a otro y éste viva. Esto es más que ética; es amor a lo divino.


ACTUAR

Es de justicia exigir al gobierno que suspenda algunos de sus proyectos insignias y destine esos recursos a comprar más ventiladores mecánicos y otros implementos médicos de primera necesidad, pues son prioritarias la salud y la vida. Y oremos por el personal médico, para que el Espíritu Santo les asista con el don de la sabiduría, la prudencia y la fortaleza.

Obispo Emérito de San Cristobal de las Casas


VER.- Se ha publicado la “Guía bioética para la asignación de recursos limitados de medicina crítica en situación de emergencia”, elaborada por varios especialistas que integran el Consejo de Salubridad General. La proponen como una ayuda a los médicos que deben tomar decisiones difíciles a la hora de seleccionar a qué enfermo dedicar un recurso que otros también necesitan y no hay para todos. No es una ley, sino una orientación.

Su objetivo es “ser una guía bioética que proporcione criterios para orientar la toma de decisiones de triaje cuando una emergencia de salud pública genera una demanda en los recursos de medicina crítica que no es posible satisfacer”.

Triaje (o triage) es un término francés que se emplea en medicina para clasificar a los pacientes de acuerdo a la urgencia de atención, como cuando no hay respiradores artificiales suficientes y deben decidir a quién aplicarlo y a quién dejar sin él, sabiendo que, al excluir a uno, morirá.

Entre otras cosas, dice la Guía: “La edad cronológica o tener una discapacidad no son de por sí características que excluyan a pacientes de ser candidatos(as) a recibir cuidados críticos.

A las y los pacientes a quienes no se les asignen recursos de medicina crítica, o a quienes se les retiren, se les debe dar dentro del hospital tratamiento de soporte, o en su caso cuidados paliativos”. Esto implica que se le deben dar alimentos, hidratación y limpieza.

Lo más delicado es esto: “Las y los pacientes que tienen mayor probabilidad de sobrevivir con la ayuda de la medicina crítica son priorizados sobre los pacientes que tienen menor probabilidad de sobrevivir”. Es la decisión más crítica: negar, por ejemplo, un ventilador mecánico a alguien cuya muerte se prevé inminente o cercana, por sus enfermedades previas, y aplicarlo a alguien que tiene más probabilidades de sobrevivir. Lo que se intenta es salvar más vidas, no dejar morir a una persona. Es una acción analógica, no es por tanto lo mismo, a la de doble efecto, que el Catecismo de la Iglesia Católica considera moralmente lícita: se procura la vida, aunque se prevé la muerte; ésta es inevitable en un paciente; no es una acción voluntaria del personal médico, y no equivaldría a la eutanasia. Se quiere el bien, no el mal. (cf CATIC 2263). Quizá falte explicitar más los criterios a seguir, como proporcionalidad y posibilidades de éxito.


PENSAR

Dios nos hizo a todos a su imagen y semejanza (cf Gén 1,27). Por tanto, no debe haber discriminación de personas por ningún motivo. Todos valemos lo mismo. Esto es ética básica. Jesús nos insiste en el principio fundamental del amor entre unos y otros (cf Jn 13,34-35). Y nos dice: “Traten a los demás como ustedes quieren que ellos los traten” (Lc 6,31). Esto es ética de la más noble. Sin embargo, su ética es sublime, divina, pues dio la vida por nosotros, aunque no lo merecíamos (cf Rom 5,8), y nos dice que la máxima prueba de amor es dar la vida para que otros tengan vida (cf Jn 15,13). Esto puede implicar renunciar, por ejemplo, a recibir un respirador mecánico, exponiéndose a la propia muerte, para que se lo asignen a otro y éste viva. Esto es más que ética; es amor a lo divino.


ACTUAR

Es de justicia exigir al gobierno que suspenda algunos de sus proyectos insignias y destine esos recursos a comprar más ventiladores mecánicos y otros implementos médicos de primera necesidad, pues son prioritarias la salud y la vida. Y oremos por el personal médico, para que el Espíritu Santo les asista con el don de la sabiduría, la prudencia y la fortaleza.

Obispo Emérito de San Cristobal de las Casas


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