/ domingo 4 de abril de 2021

Interseccionalidad política

A todas las personas en una sociedad determinada nos atraviesan diversas condiciones identitarias, que nos distinguen por diferencias específicas. Reconocer estas identidades nos permite aumentar la comprensión de cómo confluyen, para reflexionar sobre las dinámicas de privilegios y exclusiones en que nos situamos. A todas las personas nos cruzan distintas realidades y características; el problema surge cuando se consideran inferiores, produciendo discriminación y exclusión.

Se acerca el proceso electoral más grande y complejo de la historia de México, donde millones de personas acudirán a las urnas a ejercer el derecho al voto y “abrir paso” a la democracia. En las noticias pareciera que se ha quedado atrás el tema de las desigualdades que exacerbó la contingencia sanitaria y los conflictos derivados a causa de ello; en su lugar, quedó el concurso de popularidad de los famosos que son candidatos a los próximos comicios. La función de circo entretiene, pero es prioritario abordar el tema de la desigualdad que sigue perjudicando el acceso a una justicia social, más en estos tiempos pandémicos.

Se habla sobre los derechos de las mujeres, personas LGBTIII, personas con discapacidad, etcétera, por ser temas relevantes, pero se omite adentrarse en las diferencias que dentro de estos grupos existen; es donde entra la interseccionalidad.

El tema es elemental en las agendas políticas y legislativas, pero no se ha producido por ser reciente y desconocido, o quizá porque es complejo y no tiene resultados de capital político inmediato. Se centra en la situación de desigualdad específica que viven las personas. Dar un enfoque unitario en las política distingue sólo un eje de desigualdad, como el género y la orientación sexual.

Uno múltiple aborda diferentes desigualdades en el mismo nivel de relevancia, como el sexismo, el racismo, el clasismo, y la interseccionalidad, considera las intersecciones dentro de las desigualdades a determinar en cada contexto específico.

Es decir, no es lo mismo hablar de un grupo de mujeres, que de una mujer indígena, en condición de pobreza, adulta mayor y lesbiana. Entre más intersecciones, la situación de inclusión se agrava. Se escucha en los discursos sobre políticas que trabajen el género y clase social, pero eso no necesariamente dará respuesta a la desigualdad que vive cada grupo con su intersección.

La desigualdad no se observa en las leyes, sino en la realidad social en la que estamos inmersos. Existen una variedad de tratados internacionales y leyes que protegen nuestros derechos; aun así el contexto social que vivimos es contrario evidencia lo contrario.

Profundizar en los mecanismos que provocan las desigualdades es un paso para promover el desarrollo de políticas más inclusivas y de mejor calidad. No sabemos cómo será el resultado de las elecciones, pero independientemente de quién gane, futbolista, actor, luchador libre, cantante o payaso, espero considere el tema de la interseccionalidad en sus políticas para enfrentar la discriminación y opresión en la sociedad, que cada vez es mayor.

A todas las personas en una sociedad determinada nos atraviesan diversas condiciones identitarias, que nos distinguen por diferencias específicas. Reconocer estas identidades nos permite aumentar la comprensión de cómo confluyen, para reflexionar sobre las dinámicas de privilegios y exclusiones en que nos situamos. A todas las personas nos cruzan distintas realidades y características; el problema surge cuando se consideran inferiores, produciendo discriminación y exclusión.

Se acerca el proceso electoral más grande y complejo de la historia de México, donde millones de personas acudirán a las urnas a ejercer el derecho al voto y “abrir paso” a la democracia. En las noticias pareciera que se ha quedado atrás el tema de las desigualdades que exacerbó la contingencia sanitaria y los conflictos derivados a causa de ello; en su lugar, quedó el concurso de popularidad de los famosos que son candidatos a los próximos comicios. La función de circo entretiene, pero es prioritario abordar el tema de la desigualdad que sigue perjudicando el acceso a una justicia social, más en estos tiempos pandémicos.

Se habla sobre los derechos de las mujeres, personas LGBTIII, personas con discapacidad, etcétera, por ser temas relevantes, pero se omite adentrarse en las diferencias que dentro de estos grupos existen; es donde entra la interseccionalidad.

El tema es elemental en las agendas políticas y legislativas, pero no se ha producido por ser reciente y desconocido, o quizá porque es complejo y no tiene resultados de capital político inmediato. Se centra en la situación de desigualdad específica que viven las personas. Dar un enfoque unitario en las política distingue sólo un eje de desigualdad, como el género y la orientación sexual.

Uno múltiple aborda diferentes desigualdades en el mismo nivel de relevancia, como el sexismo, el racismo, el clasismo, y la interseccionalidad, considera las intersecciones dentro de las desigualdades a determinar en cada contexto específico.

Es decir, no es lo mismo hablar de un grupo de mujeres, que de una mujer indígena, en condición de pobreza, adulta mayor y lesbiana. Entre más intersecciones, la situación de inclusión se agrava. Se escucha en los discursos sobre políticas que trabajen el género y clase social, pero eso no necesariamente dará respuesta a la desigualdad que vive cada grupo con su intersección.

La desigualdad no se observa en las leyes, sino en la realidad social en la que estamos inmersos. Existen una variedad de tratados internacionales y leyes que protegen nuestros derechos; aun así el contexto social que vivimos es contrario evidencia lo contrario.

Profundizar en los mecanismos que provocan las desigualdades es un paso para promover el desarrollo de políticas más inclusivas y de mejor calidad. No sabemos cómo será el resultado de las elecciones, pero independientemente de quién gane, futbolista, actor, luchador libre, cantante o payaso, espero considere el tema de la interseccionalidad en sus políticas para enfrentar la discriminación y opresión en la sociedad, que cada vez es mayor.