/ martes 22 de octubre de 2019

Johnson, a punto de librarla

La situación política de Boris Johnson parecía extremadamente comprometida a partir de la serie de tropiezos que ha venido sufriendo desde que se embarcó en la aventura de suspender las sesiones del parlamento británico, para luego verse en la necesidad de reanudarlas una vez que la Corte Suprema del Reino Unido ordenó hacerlo. Perdió una la votación tendiente a convocar a elecciones, sufrió una considerable sangría en las filas del partido Conservador que lidera; incluso su hermano se lanzó contra él y abandonó su banca en el parlamento.

Luego el Primer Ministro afirmó categóricamente que “primero muerto” antes que pedir una nueva prórroga a la Unión Europea y el sábado pasado fue forzado a solicitar esa dilación, lo cual hizo a medias porque mandó una carta sin firma al Presidente del Consejo Europeo, la cual acompañó con otra misiva, esa sí suscrita por él, en la cual exponía todos los males que a su juicio traería la prolongación de ese suplicio en el que se ha convertido el Brexit, tanto para su país como para la Unión Europea. Sin embargo, Johnson da la impresión de mantener la calma y contar con posibilidades de salir airoso del difícil trance que enfrenta.

En la inusual sesión sabatina del parlamento, un antiguo correligionario, Oliver Letwin recurrió a una maniobra para evitar que se votara la propuesta del Primer Ministro tendiente a aprobar el plan para abandonar la Unión. Los términos del proyecto fueron duramente criticados por Jeremy Corbyn, dirigente de los Laboristas, quien señaló que dicho acuerdo es peor que el presentado previamente por la ex Primera Ministra Theresa May. Paradójicamente, en un gesto que la enaltece, ella habló a favor del excéntrico exalcalde de Londres. El discurso de la señora May fue realmente conmovedor al hacer ver a sus colegas que si los miembros del parlamento no son capaces de comprender la necesidad de aprobar el acuerdo en los términos alcanzados, estarían defraudando al pueblo británico. Argumentó con solidez contra la pretensión de efectuar un nuevo referéndum diciendo que no se puede promover una segunda consulta simplemente porque no se esté de acuerdo con el resultado de la primera, y remató con una lapidaria frase: “Si no quieren una salida ‘sin trato’ (el llamado: no deal Brexit), deben votar por el trato.” Pese a las exclamaciones de apoyo que suscitó entre sus compañeros legisladores, la mayoría de estos optó por adherirse a la propuesta de Letwin en el sentido de que antes de pronunciarse sobre el acuerdo al que llegó Johnson con la Unión Europea, el parlamento debería concluir la legislación relativa a la implementación del mismo y por lo tanto debería dejarse pendiente la decisión de aprobar o no el posible convenio, hasta que cumpliera el primer ministro con la obligación de pedir la ampliación del plazo cuyo término está fijado en principio para el 31 de octubre.

Boris Johnson no pudo conseguir el apoyo que buscaba y su moción fue derrotada por una extraña mezcla de votos provenientes de distintos partidos cuyo resultado fue de 322 votos a favor de la enmienda que impedía la aprobación del acuerdo y 306 votos en contra.

La diferencia práctica en realidad fue de nueve votos pues si ese número de parlamentarios hubiera rechazado la enmienda, en adición a los que lo hicieron, Johnson hubiera podido salir adelante. Pero la fractura en el partido Conservador ha sido determinante para enredar más las cosas dado que 17 independientes votaron a favor de la enmienda y ni siquiera los seis Laboristas que se inclinaron por rechazarla, contraviniendo la posición establecida por ese partido en contra del primer ministro, hubieran podido servir para lograr la aprobación del trato alcanzado en principio por el jefe de gobierno.

No obstante todo ello, según un análisis publicado el domingo por el New York Times, el coraje la frustración y el cansancio de la población británica reflejado en la división surgida entre los opositores al Brexit, podría dar lugar a que el gobierno consiguiera en esta semana los votos requeridos para aprobar el plan de salida e incluso abrir la puerta a la posibilidad de acudir a una elección general en la que Johnson tendría chance de vencer. Los Liberales Demócratas y el Partido Nacionalista Escocés que negaron el sábado su apoyo a Johnson, podrían, según el prestigiado diario, modificar su posición pues a ambos les une el interés de reforzar su posición en una próxima elección e impedir a toda costa el eventual arribo de Corbyn al número 10 de Downing Street.

Por otro lado milita en favor de la posible aprobación del acuerdo, el hecho de que este parece contener la previsión de no establecer una barrera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Johnson es un tipo raro, pero ha sido tenaz en su objetivo y con empuje excepcional ante las dificultades. Ahora parece que los hados le favorecen, falta ver si eso concluirá en beneficio del pueblo al que gobierna.

eduardoandrade1948@gmail.com

La situación política de Boris Johnson parecía extremadamente comprometida a partir de la serie de tropiezos que ha venido sufriendo desde que se embarcó en la aventura de suspender las sesiones del parlamento británico, para luego verse en la necesidad de reanudarlas una vez que la Corte Suprema del Reino Unido ordenó hacerlo. Perdió una la votación tendiente a convocar a elecciones, sufrió una considerable sangría en las filas del partido Conservador que lidera; incluso su hermano se lanzó contra él y abandonó su banca en el parlamento.

Luego el Primer Ministro afirmó categóricamente que “primero muerto” antes que pedir una nueva prórroga a la Unión Europea y el sábado pasado fue forzado a solicitar esa dilación, lo cual hizo a medias porque mandó una carta sin firma al Presidente del Consejo Europeo, la cual acompañó con otra misiva, esa sí suscrita por él, en la cual exponía todos los males que a su juicio traería la prolongación de ese suplicio en el que se ha convertido el Brexit, tanto para su país como para la Unión Europea. Sin embargo, Johnson da la impresión de mantener la calma y contar con posibilidades de salir airoso del difícil trance que enfrenta.

En la inusual sesión sabatina del parlamento, un antiguo correligionario, Oliver Letwin recurrió a una maniobra para evitar que se votara la propuesta del Primer Ministro tendiente a aprobar el plan para abandonar la Unión. Los términos del proyecto fueron duramente criticados por Jeremy Corbyn, dirigente de los Laboristas, quien señaló que dicho acuerdo es peor que el presentado previamente por la ex Primera Ministra Theresa May. Paradójicamente, en un gesto que la enaltece, ella habló a favor del excéntrico exalcalde de Londres. El discurso de la señora May fue realmente conmovedor al hacer ver a sus colegas que si los miembros del parlamento no son capaces de comprender la necesidad de aprobar el acuerdo en los términos alcanzados, estarían defraudando al pueblo británico. Argumentó con solidez contra la pretensión de efectuar un nuevo referéndum diciendo que no se puede promover una segunda consulta simplemente porque no se esté de acuerdo con el resultado de la primera, y remató con una lapidaria frase: “Si no quieren una salida ‘sin trato’ (el llamado: no deal Brexit), deben votar por el trato.” Pese a las exclamaciones de apoyo que suscitó entre sus compañeros legisladores, la mayoría de estos optó por adherirse a la propuesta de Letwin en el sentido de que antes de pronunciarse sobre el acuerdo al que llegó Johnson con la Unión Europea, el parlamento debería concluir la legislación relativa a la implementación del mismo y por lo tanto debería dejarse pendiente la decisión de aprobar o no el posible convenio, hasta que cumpliera el primer ministro con la obligación de pedir la ampliación del plazo cuyo término está fijado en principio para el 31 de octubre.

Boris Johnson no pudo conseguir el apoyo que buscaba y su moción fue derrotada por una extraña mezcla de votos provenientes de distintos partidos cuyo resultado fue de 322 votos a favor de la enmienda que impedía la aprobación del acuerdo y 306 votos en contra.

La diferencia práctica en realidad fue de nueve votos pues si ese número de parlamentarios hubiera rechazado la enmienda, en adición a los que lo hicieron, Johnson hubiera podido salir adelante. Pero la fractura en el partido Conservador ha sido determinante para enredar más las cosas dado que 17 independientes votaron a favor de la enmienda y ni siquiera los seis Laboristas que se inclinaron por rechazarla, contraviniendo la posición establecida por ese partido en contra del primer ministro, hubieran podido servir para lograr la aprobación del trato alcanzado en principio por el jefe de gobierno.

No obstante todo ello, según un análisis publicado el domingo por el New York Times, el coraje la frustración y el cansancio de la población británica reflejado en la división surgida entre los opositores al Brexit, podría dar lugar a que el gobierno consiguiera en esta semana los votos requeridos para aprobar el plan de salida e incluso abrir la puerta a la posibilidad de acudir a una elección general en la que Johnson tendría chance de vencer. Los Liberales Demócratas y el Partido Nacionalista Escocés que negaron el sábado su apoyo a Johnson, podrían, según el prestigiado diario, modificar su posición pues a ambos les une el interés de reforzar su posición en una próxima elección e impedir a toda costa el eventual arribo de Corbyn al número 10 de Downing Street.

Por otro lado milita en favor de la posible aprobación del acuerdo, el hecho de que este parece contener la previsión de no establecer una barrera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Johnson es un tipo raro, pero ha sido tenaz en su objetivo y con empuje excepcional ante las dificultades. Ahora parece que los hados le favorecen, falta ver si eso concluirá en beneficio del pueblo al que gobierna.

eduardoandrade1948@gmail.com

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