/ sábado 5 de enero de 2019

La creación de la Guardia Nacional

La puesta en marcha de una Fuerza Armada, de carácter permanente, como también lo son el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México, requiere de muy importantes ajustes legales, ingentes recursos económicos y además lograr el adiestramiento, adoctrinamiento y capacitación los que serán 50, 000 soldados de la Guardia Nacional. Esta corporación, quedará sujeta a la Secretaría de la Defensa Nacional.

Por su parte, la Cámara de Diputados, organiza del 8 al 12 de este mes, foros de debate para analizar la Iniciativa de Ley correspondiente. Con el antecedente de esas discusiones, la creación de la Guardia Nacional se dará en el periodo extraordinario de sesiones del Congreso de la Unión, a realizarse los días 16 y 17 próximos. Todo esto con la finalidad de dar una respuesta a las expresiones de violencia criminal, organizada y común, que agobia a miles de mexicanos en diversas partes del país.

A la Guardia Nacional y otras estructuras parecidas (Gendarmería, Policía Nacional, Guardia Civil, Carabineros), en términos analíticos, se les conoce como un “cuerpo intermedio”, es decir, que actúan con disciplina, administración, axiología y adiestramiento militares, pero que se ocupa de labores de Seguridad Pública. Presente desde la Constitución de 1857, hasta ahora la Guardia Nacional cobra sentido y misiones. Para tal efecto, las capacidades del Estado mexicano para contener y someter la actividad criminal, se verán sólidamente apoyadas al contarse con un recurso como es la referida Guardia Nacional y que se sumará al total de las Fuerzas Armadas mismas que gozan de amplio apoyo social.

Debe subrayarse, que el hecho de que la Guardia Nacional comience a operar en todo el país, de ninguna manera significa que las autoridades civiles en los tres ámbitos de gobierno, así como por parte del Poder Judicial, dejen de cumplir con sus obligaciones en materia de Seguridad Pública. Como sabemos, ese es uno de los más graves problemas en cuanto a la aplicación de medidas que permitan recuperar la tranquilidad y la vigencia del Estado de derecho en la totalidad de nuestra geografía. Es inadmisible, por ejemplo, que luego de casi 25 años, la carencia de policías locales funcionales, siga siendo una constante.

Las Fuerzas Armadas, de nuevo aparecen como un soporte indiscutible para el funcionamiento ya no sólo de la Seguridad Pública, sino de la misma democracia. De allí que la confianza ciudadana en ellas, sea un recurso fundamental. Construir instituciones como la anunciada Guardia Nacional, tendrá efectos estructurales sobre el presente y futuro del Estado mexicano. La situación de desafío a las instituciones y a la sociedad por parte del crimen, requiere de una respuesta ágil, efectiva y sobre todo, duradera, pues los indicadores oficiales respecto del número de delitos de alto impacto, así lo exigen.


javierolivaposada@gmail.com

La puesta en marcha de una Fuerza Armada, de carácter permanente, como también lo son el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México, requiere de muy importantes ajustes legales, ingentes recursos económicos y además lograr el adiestramiento, adoctrinamiento y capacitación los que serán 50, 000 soldados de la Guardia Nacional. Esta corporación, quedará sujeta a la Secretaría de la Defensa Nacional.

Por su parte, la Cámara de Diputados, organiza del 8 al 12 de este mes, foros de debate para analizar la Iniciativa de Ley correspondiente. Con el antecedente de esas discusiones, la creación de la Guardia Nacional se dará en el periodo extraordinario de sesiones del Congreso de la Unión, a realizarse los días 16 y 17 próximos. Todo esto con la finalidad de dar una respuesta a las expresiones de violencia criminal, organizada y común, que agobia a miles de mexicanos en diversas partes del país.

A la Guardia Nacional y otras estructuras parecidas (Gendarmería, Policía Nacional, Guardia Civil, Carabineros), en términos analíticos, se les conoce como un “cuerpo intermedio”, es decir, que actúan con disciplina, administración, axiología y adiestramiento militares, pero que se ocupa de labores de Seguridad Pública. Presente desde la Constitución de 1857, hasta ahora la Guardia Nacional cobra sentido y misiones. Para tal efecto, las capacidades del Estado mexicano para contener y someter la actividad criminal, se verán sólidamente apoyadas al contarse con un recurso como es la referida Guardia Nacional y que se sumará al total de las Fuerzas Armadas mismas que gozan de amplio apoyo social.

Debe subrayarse, que el hecho de que la Guardia Nacional comience a operar en todo el país, de ninguna manera significa que las autoridades civiles en los tres ámbitos de gobierno, así como por parte del Poder Judicial, dejen de cumplir con sus obligaciones en materia de Seguridad Pública. Como sabemos, ese es uno de los más graves problemas en cuanto a la aplicación de medidas que permitan recuperar la tranquilidad y la vigencia del Estado de derecho en la totalidad de nuestra geografía. Es inadmisible, por ejemplo, que luego de casi 25 años, la carencia de policías locales funcionales, siga siendo una constante.

Las Fuerzas Armadas, de nuevo aparecen como un soporte indiscutible para el funcionamiento ya no sólo de la Seguridad Pública, sino de la misma democracia. De allí que la confianza ciudadana en ellas, sea un recurso fundamental. Construir instituciones como la anunciada Guardia Nacional, tendrá efectos estructurales sobre el presente y futuro del Estado mexicano. La situación de desafío a las instituciones y a la sociedad por parte del crimen, requiere de una respuesta ágil, efectiva y sobre todo, duradera, pues los indicadores oficiales respecto del número de delitos de alto impacto, así lo exigen.


javierolivaposada@gmail.com