/ martes 8 de octubre de 2019

La cultura de la milpa contra la trombosis

Por: Juan Amael Vizuet

Macario, el personaje de Traven, siempre llevaba consigo su guaje con agua clara cuando se internaba en el bosque para cortar la diaria carga de leña. En esa misma cantimplora natural recibió del más allá un medicamento milagroso. Como él, eran en otros tiempos incontables los mexicanos armados de su itacate para alimentarse en mitad de la jornada. Oros pueblos compartían ese saber. En la famosa fotografía Almuerzo en el rascacielos (1932), los trabajadores neoyorquinos toman su versión urbana del itacate.

No se ha precisado si la imagen se le debe a Charles Ebbets. Lo esencial es saber cómo aquella tradición, tan positiva para la salud y para la economía familiar, se ha desvanecido. Se olvidó el antiguo itacate cuando llegó la era de la comida rápida.

Vino también una deformación de las viandas populares: a los tamales se les fríe en aceite y con ellos se rellena el pan blanco. El guaje de Macario les cedió su sitio a los envases no retornables con bebidas azucaradas, a los sabores y colorantes artificiales.

De esto habló la doctora Claudia Mesa Dávila, Directora de Promoción de la Salud del gobierno capitalino, durante la conferencia de prensa sobre el Día Mundial contra la Trombosis, a celebrarse el 13 de octubre. El mal, cada día más extendido entre nuestra población, se relaciona con los cambios culturales en la dieta cotidiana.

La doctora Mesa Dávila propuso recuperar la cultura de la milpa en nuestra alimentación. La milpa ha sido una de las más sabias soluciones agrícolas y nutricionales de la historia: desde tiempos prehispánicos, en una misma parcela, los campesinos cultivaban una variedad de plantas capaces de proporcionar una dieta rica y equilibrada.

Es tiempo también de buscar alternativas para propiciar la actividad física: hoy vemos más deportes que nunca, pero el ejercicio real parece ir en declive.

La ardua caminata de Macario por los bosques se volvió una utopía: la jornada laboral del oficinista es sedentaria de principio a fin; la obrera de la maquiladora y el trabajador de una planta automotriz permanecen de pie durante todo su turno. Todo ello ha propiciado un incremento nunca visto de los decesos por trombosis.

De 1990 a 2010, en todo el mundo el infarto cardiaco se elevó un 35%; el accidente vascular cerebral, un 25% en comparación con el periodo 1970-1990. Muchos de los sobrevivientes padecen incapacidades permanentes. En México se trata de la tercera causa de muerte.

No podemos volver a los tiempos de Macario, pero podemos redescubrir la sabiduría tradicional olvidada por una modernidad mal entendida.

El Día Mundial contra la Trombosis es un esfuerzo para salvar vidas y evitar discapacidades. Todo debemos ayudar. La información gratuita está disponible en www.someth.org.mx y en SOMETH Evitacoagulos México.

Por: Juan Amael Vizuet

Macario, el personaje de Traven, siempre llevaba consigo su guaje con agua clara cuando se internaba en el bosque para cortar la diaria carga de leña. En esa misma cantimplora natural recibió del más allá un medicamento milagroso. Como él, eran en otros tiempos incontables los mexicanos armados de su itacate para alimentarse en mitad de la jornada. Oros pueblos compartían ese saber. En la famosa fotografía Almuerzo en el rascacielos (1932), los trabajadores neoyorquinos toman su versión urbana del itacate.

No se ha precisado si la imagen se le debe a Charles Ebbets. Lo esencial es saber cómo aquella tradición, tan positiva para la salud y para la economía familiar, se ha desvanecido. Se olvidó el antiguo itacate cuando llegó la era de la comida rápida.

Vino también una deformación de las viandas populares: a los tamales se les fríe en aceite y con ellos se rellena el pan blanco. El guaje de Macario les cedió su sitio a los envases no retornables con bebidas azucaradas, a los sabores y colorantes artificiales.

De esto habló la doctora Claudia Mesa Dávila, Directora de Promoción de la Salud del gobierno capitalino, durante la conferencia de prensa sobre el Día Mundial contra la Trombosis, a celebrarse el 13 de octubre. El mal, cada día más extendido entre nuestra población, se relaciona con los cambios culturales en la dieta cotidiana.

La doctora Mesa Dávila propuso recuperar la cultura de la milpa en nuestra alimentación. La milpa ha sido una de las más sabias soluciones agrícolas y nutricionales de la historia: desde tiempos prehispánicos, en una misma parcela, los campesinos cultivaban una variedad de plantas capaces de proporcionar una dieta rica y equilibrada.

Es tiempo también de buscar alternativas para propiciar la actividad física: hoy vemos más deportes que nunca, pero el ejercicio real parece ir en declive.

La ardua caminata de Macario por los bosques se volvió una utopía: la jornada laboral del oficinista es sedentaria de principio a fin; la obrera de la maquiladora y el trabajador de una planta automotriz permanecen de pie durante todo su turno. Todo ello ha propiciado un incremento nunca visto de los decesos por trombosis.

De 1990 a 2010, en todo el mundo el infarto cardiaco se elevó un 35%; el accidente vascular cerebral, un 25% en comparación con el periodo 1970-1990. Muchos de los sobrevivientes padecen incapacidades permanentes. En México se trata de la tercera causa de muerte.

No podemos volver a los tiempos de Macario, pero podemos redescubrir la sabiduría tradicional olvidada por una modernidad mal entendida.

El Día Mundial contra la Trombosis es un esfuerzo para salvar vidas y evitar discapacidades. Todo debemos ayudar. La información gratuita está disponible en www.someth.org.mx y en SOMETH Evitacoagulos México.