/ lunes 13 de septiembre de 2021

La disrupción global detrás del paro técnico

Uno de los cambios estructurales más relevantes que ha traído la pandemia, es la transición al mundo hibrido, donde el uso intensivo de la tecnología juega un papel central en todos los aspectos de nuestra vida, desde la forma de trabajar y socializar, hasta los patrones de consumo.

Los cambios estructurales también han alcanzado los patrones de producción, donde vemos menor generación de servicios físicos y más servicios digitales; mayor producción de bienes relacionados con el entretenimiento, la construcción, artículos para oficina y hogar, así como electrodomésticos. Asimismo, vemos cadenas logísticas y de transporte más extendidas y sofisticadas porque entre el productor y el consumidor final, se han reducido los intermediarios.

Al hablar del mundo hibrido, el sector manufacturero es un excelente ejemplo porque, por su propia naturaleza, la forma de producción en planta no puede moverse por completo al mundo digital, ya que si bien la inteligencia artificial está avanzando y hoy ya permite monitoreo a distancia y automatización de tareas –por mencionar las más comunes-, las fabricas no son totalmente autónomas y muchos de sus procesos requieren la operación y supervisión humana.

Por eso llama la atención observar el crecimiento del sector manufacturero y el repunte en subsectores como el automotriz, en contraparte con el hecho de que cada vez más armadoras han anunciado paros técnicos en este año por falta de componentes, lo cual indica que hay la necesidad de producir y hay un mercado al cual ofertar, pero no hay insumos, ¡semejante paradoja del capitalismo! Querer producir pero tener con qué.

Sin embargo, este comportamiento es parte de las distorsiones que los cambios estructurales en los patrones de producción y consumo, han generado y hay una explicación que vale la pena revisar. Lo primero que hay que mencionar es que no se trata de una situación exclusiva del sector manufacturero en México, sino que es un fenómeno global y está estrechamente relacionado con el hecho de que la mayor proveeduría global de componentes e insumos industriales, está focalizado en una sola región: Asia.

También hay que decir que, si bien la industria automotriz utiliza millones de microprocesadores y semiconductores, no es la única. Otras industrias como las telecomunicaciones y las tecnologías de la información, son grandes consumidoras de semiconductores y componentes electrónicos, y están teniendo un incremento en su demanda porque son fabricantes de consolas de videojuegos, televisiones, electrodomésticos, caminadoras digitales y hardware, que los consumidores de países ricos y de renta media, han comprado en altas cantidades durante la pandemia.

Entonces, detrás de estos paros técnicos por falta de insumos, está una mayor demanda de componentes eléctricos y una menor capacidad para producir cualquier cosa que implique circuitos integrados, leds, LDR, resistencias, microcontroladores, baterías, chips y un largo etcétera. Sumado a los cierres parciales y restricciones en plantas y puertos de todo el mundo.

En otras palabras, los retrasos en la fabricación de insumos, están dificultando la producción de otros bienes. Esta inusitada interrupción de la cadena global de suministros de la industria automotriz podría alcanzar eventualmente a otras industrias, pues no hay certeza de cuándo sea posible reanudar la producción, dado que es imposible saber cuánto tiempo le queda a la pandemia.

Uno de los cambios estructurales más relevantes que ha traído la pandemia, es la transición al mundo hibrido, donde el uso intensivo de la tecnología juega un papel central en todos los aspectos de nuestra vida, desde la forma de trabajar y socializar, hasta los patrones de consumo.

Los cambios estructurales también han alcanzado los patrones de producción, donde vemos menor generación de servicios físicos y más servicios digitales; mayor producción de bienes relacionados con el entretenimiento, la construcción, artículos para oficina y hogar, así como electrodomésticos. Asimismo, vemos cadenas logísticas y de transporte más extendidas y sofisticadas porque entre el productor y el consumidor final, se han reducido los intermediarios.

Al hablar del mundo hibrido, el sector manufacturero es un excelente ejemplo porque, por su propia naturaleza, la forma de producción en planta no puede moverse por completo al mundo digital, ya que si bien la inteligencia artificial está avanzando y hoy ya permite monitoreo a distancia y automatización de tareas –por mencionar las más comunes-, las fabricas no son totalmente autónomas y muchos de sus procesos requieren la operación y supervisión humana.

Por eso llama la atención observar el crecimiento del sector manufacturero y el repunte en subsectores como el automotriz, en contraparte con el hecho de que cada vez más armadoras han anunciado paros técnicos en este año por falta de componentes, lo cual indica que hay la necesidad de producir y hay un mercado al cual ofertar, pero no hay insumos, ¡semejante paradoja del capitalismo! Querer producir pero tener con qué.

Sin embargo, este comportamiento es parte de las distorsiones que los cambios estructurales en los patrones de producción y consumo, han generado y hay una explicación que vale la pena revisar. Lo primero que hay que mencionar es que no se trata de una situación exclusiva del sector manufacturero en México, sino que es un fenómeno global y está estrechamente relacionado con el hecho de que la mayor proveeduría global de componentes e insumos industriales, está focalizado en una sola región: Asia.

También hay que decir que, si bien la industria automotriz utiliza millones de microprocesadores y semiconductores, no es la única. Otras industrias como las telecomunicaciones y las tecnologías de la información, son grandes consumidoras de semiconductores y componentes electrónicos, y están teniendo un incremento en su demanda porque son fabricantes de consolas de videojuegos, televisiones, electrodomésticos, caminadoras digitales y hardware, que los consumidores de países ricos y de renta media, han comprado en altas cantidades durante la pandemia.

Entonces, detrás de estos paros técnicos por falta de insumos, está una mayor demanda de componentes eléctricos y una menor capacidad para producir cualquier cosa que implique circuitos integrados, leds, LDR, resistencias, microcontroladores, baterías, chips y un largo etcétera. Sumado a los cierres parciales y restricciones en plantas y puertos de todo el mundo.

En otras palabras, los retrasos en la fabricación de insumos, están dificultando la producción de otros bienes. Esta inusitada interrupción de la cadena global de suministros de la industria automotriz podría alcanzar eventualmente a otras industrias, pues no hay certeza de cuándo sea posible reanudar la producción, dado que es imposible saber cuánto tiempo le queda a la pandemia.