/ martes 17 de abril de 2018

La historia de Paul Ryan: del engaño al fascismo

¿Por qué Paul Ryan decidió no contender a la relección? ¿Cuáles serán las consecuencias? Sus suposiciones son tan buenas como las mías, literalmente. Puedo especular con base en lo que leo en los periódicos, igual que ustedes.

Por otro lado, tengo algo de conocimiento de cómo Ryan (quien siempre ha sido un estafador evidente, para todos los que están dispuestos a verlo) se volvió presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

Se trata de una historia que daña la imagen no solo del mismo Ryan, y de su partido, sino además de los autoproclamados centristas y los medios de comunicación, que impulsaron la carrera del primero a través de las actividades ilícitas de los segundos. Además, las fuerzas que llevaron a Paul Ryan a una posición de poder son las mismas que han llevado a Estados Unidos al borde de una crisis constitucional.

En cuanto a Ryan: increíblemente, estoy viendo algunas noticias sobre su salida en donde lo retratan como un estudioso serio de las políticas y un halcón fiscal que, tristemente, se vio imposibilitado para cumplir su misión en la era Trump. Increíble.

Miren, el principio mismo que alienta todo lo que Ryan hizo y propuso fue el de confortar a los cómodos y afligir a los afligidos. ¿Alguien puede mencionar un solo ejemplo en el que su supuesta preocupación sobre el déficit lo dispuso a imponer alguna carga a los ricos, en el que su supuesta compasión lo hizo mejorar la vida de los pobres? Recuerden, votó en contra de la propuesta de la comisión de deuda Simpson-Bowles no debido a sus fallas reales, sino porque aumentaba los impuestos y no revocaba Obamacare.

Y sus propuestas de “reducción del déficit” siempre fueron fraudes. La pérdida de ingreso de los recortes fiscales siempre excedió todos los recortes de gasto explícitos, así que la pretensión de responsabilidad fiscal provino por completo de los “asteriscos mágicos”: el ingreso adicional proveniente de cerrar lagunas no especificadas y un menor gasto derivado de recortar programas no especificados. Desde 2010, lo llamé el hombre del engaño y nada de lo que ha hecho desde entonces ha puesto en duda ese juicio.

Así que, ¿cómo es que un estafador tan evidente se hizo de una reputación de seriedad y rectitud fiscal? En esencia, se benefició de la acción afirmativa ideológica.

Incluso ahora, en esta era de Trump, hay un número importante de líderes de opinión —en especial en los medios noticiosos, pero no solamente ahí— cuyas carreras, cuyas marcas profesionales, dependen de la noción de que están por encima de las batallas políticas. Para gente como esa, afirmar que ambos lados tienen la razón, que hay personas honestas y serias en la izquierda y la derecha, prácticamente define su identidad.

No obstante, la realidad de la política de Estados Unidos en el siglo XXI es de polarización asimétrica en muchas dimensiones. Una de esas dimensiones es la intelectual: aunque hay algunos pensadores conservadores serios y honestos, no tienen influencia alguna sobre el Partido Republicano moderno. ¿Qué se supone que debe hacer un centrista?

La respuesta ha involucrado lo que podríamos llamar la candidez motivada. Los centristas prodigan alabanzas a los políticos que interpretaron ese papel en la televisión.

¿Por qué Paul Ryan decidió no contender a la relección? ¿Cuáles serán las consecuencias? Sus suposiciones son tan buenas como las mías, literalmente. Puedo especular con base en lo que leo en los periódicos, igual que ustedes.

Por otro lado, tengo algo de conocimiento de cómo Ryan (quien siempre ha sido un estafador evidente, para todos los que están dispuestos a verlo) se volvió presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

Se trata de una historia que daña la imagen no solo del mismo Ryan, y de su partido, sino además de los autoproclamados centristas y los medios de comunicación, que impulsaron la carrera del primero a través de las actividades ilícitas de los segundos. Además, las fuerzas que llevaron a Paul Ryan a una posición de poder son las mismas que han llevado a Estados Unidos al borde de una crisis constitucional.

En cuanto a Ryan: increíblemente, estoy viendo algunas noticias sobre su salida en donde lo retratan como un estudioso serio de las políticas y un halcón fiscal que, tristemente, se vio imposibilitado para cumplir su misión en la era Trump. Increíble.

Miren, el principio mismo que alienta todo lo que Ryan hizo y propuso fue el de confortar a los cómodos y afligir a los afligidos. ¿Alguien puede mencionar un solo ejemplo en el que su supuesta preocupación sobre el déficit lo dispuso a imponer alguna carga a los ricos, en el que su supuesta compasión lo hizo mejorar la vida de los pobres? Recuerden, votó en contra de la propuesta de la comisión de deuda Simpson-Bowles no debido a sus fallas reales, sino porque aumentaba los impuestos y no revocaba Obamacare.

Y sus propuestas de “reducción del déficit” siempre fueron fraudes. La pérdida de ingreso de los recortes fiscales siempre excedió todos los recortes de gasto explícitos, así que la pretensión de responsabilidad fiscal provino por completo de los “asteriscos mágicos”: el ingreso adicional proveniente de cerrar lagunas no especificadas y un menor gasto derivado de recortar programas no especificados. Desde 2010, lo llamé el hombre del engaño y nada de lo que ha hecho desde entonces ha puesto en duda ese juicio.

Así que, ¿cómo es que un estafador tan evidente se hizo de una reputación de seriedad y rectitud fiscal? En esencia, se benefició de la acción afirmativa ideológica.

Incluso ahora, en esta era de Trump, hay un número importante de líderes de opinión —en especial en los medios noticiosos, pero no solamente ahí— cuyas carreras, cuyas marcas profesionales, dependen de la noción de que están por encima de las batallas políticas. Para gente como esa, afirmar que ambos lados tienen la razón, que hay personas honestas y serias en la izquierda y la derecha, prácticamente define su identidad.

No obstante, la realidad de la política de Estados Unidos en el siglo XXI es de polarización asimétrica en muchas dimensiones. Una de esas dimensiones es la intelectual: aunque hay algunos pensadores conservadores serios y honestos, no tienen influencia alguna sobre el Partido Republicano moderno. ¿Qué se supone que debe hacer un centrista?

La respuesta ha involucrado lo que podríamos llamar la candidez motivada. Los centristas prodigan alabanzas a los políticos que interpretaron ese papel en la televisión.

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