/ jueves 25 de noviembre de 2021

La impunidad cabalga

Nada es más despreciable que el respeto basado en el miedo.

Albert Camus


El inquilino de Palacio Nacional sabe que puede hacer lo que le venga en gana y no pasará nada. Usa el púlpito matutino para descalificar a los distintos. No debate con nadie. Su fuerte es el monólogo. Agrupa a todos los opositores sin distinción. Se cobija en trucos verbales (“tengo otros datos”, dice socarronamente); además, según el análisis de SPIN-TCP, ha pronunciado más de 64 mil “afirmaciones no verdaderas” (diciembre-2018 a octubre-2021). Y nadie ha refutado dicha información.

Se ostenta democrático porque se planta al amanecer con un puñado de simuladores o porristas que se dicen periodistas. El presidente recibe a gobernadores que se someten. A otros los desprecia y aísla. Y, a veces les hace el favor de concederles recursos y obras de infraestructura. El costo es hablarle con frases grandilocuentes.

Su “investidura”, que defiende como traje nuevo, le permite recibir en Palacio a beisbolistas y a empresarios de élite, pero no a víctimas de violencias, porque “el presidente no se va a prestar a un espectáculo”. El tabasqueño no dialoga con los otros poderes. Con la SCJN lo hace sólo para tratar de imponer sus dictados y si no los acatan despotrica contra sus resoluciones, con el Congreso de La Unión tiene una relación de patrón-empleado. Únicamente llama a cuentas a los pastores de la mayoría morenista para darles línea de su quehacer. Aunque, ha castigado a Monreal por atreverse a discrepar con el método de elección de la candidatura presidencial.

Para el tabasqueño no existe la oposición legislativa. Nunca se ha reunido con ella. Únicamente los insulta periódicamente. Ahora, quiere doblegar al PRI con chantajes morales o persecuciones penales. Para eso estaba Nieto. No importa, ahora está Gómez, que también lo sabrá hacer.

AMLO se regodea de su poder. Hasta el General secretario de la Defensa Nacional se suma al rito y dice que es “necesario sumarse al proyecto de nación que está en marcha”, no a la constitución. ¡Caramba! El tabasqueño grita que es “distinto”. ¿En serio?

Su reciente Acuerdo inconstitucional para proteger las obras “estrella”, no es más que la ratificación de su protección a la opacidad y la corrupción, específicamente a la lluvia de dinero y contratos sin licitación que manejan las fuerzas armadas. Que nadie las toque, menos las investiguen. En efecto, confirmado, López Obrador gobierna desde la soledad de su soberbia y con la impunidad que le da el silencio de millones y el fanatismo de otros tantos. Por lo pronto, cabalga sin obstáculos. Y lo que falta.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

Nada es más despreciable que el respeto basado en el miedo.

Albert Camus


El inquilino de Palacio Nacional sabe que puede hacer lo que le venga en gana y no pasará nada. Usa el púlpito matutino para descalificar a los distintos. No debate con nadie. Su fuerte es el monólogo. Agrupa a todos los opositores sin distinción. Se cobija en trucos verbales (“tengo otros datos”, dice socarronamente); además, según el análisis de SPIN-TCP, ha pronunciado más de 64 mil “afirmaciones no verdaderas” (diciembre-2018 a octubre-2021). Y nadie ha refutado dicha información.

Se ostenta democrático porque se planta al amanecer con un puñado de simuladores o porristas que se dicen periodistas. El presidente recibe a gobernadores que se someten. A otros los desprecia y aísla. Y, a veces les hace el favor de concederles recursos y obras de infraestructura. El costo es hablarle con frases grandilocuentes.

Su “investidura”, que defiende como traje nuevo, le permite recibir en Palacio a beisbolistas y a empresarios de élite, pero no a víctimas de violencias, porque “el presidente no se va a prestar a un espectáculo”. El tabasqueño no dialoga con los otros poderes. Con la SCJN lo hace sólo para tratar de imponer sus dictados y si no los acatan despotrica contra sus resoluciones, con el Congreso de La Unión tiene una relación de patrón-empleado. Únicamente llama a cuentas a los pastores de la mayoría morenista para darles línea de su quehacer. Aunque, ha castigado a Monreal por atreverse a discrepar con el método de elección de la candidatura presidencial.

Para el tabasqueño no existe la oposición legislativa. Nunca se ha reunido con ella. Únicamente los insulta periódicamente. Ahora, quiere doblegar al PRI con chantajes morales o persecuciones penales. Para eso estaba Nieto. No importa, ahora está Gómez, que también lo sabrá hacer.

AMLO se regodea de su poder. Hasta el General secretario de la Defensa Nacional se suma al rito y dice que es “necesario sumarse al proyecto de nación que está en marcha”, no a la constitución. ¡Caramba! El tabasqueño grita que es “distinto”. ¿En serio?

Su reciente Acuerdo inconstitucional para proteger las obras “estrella”, no es más que la ratificación de su protección a la opacidad y la corrupción, específicamente a la lluvia de dinero y contratos sin licitación que manejan las fuerzas armadas. Que nadie las toque, menos las investiguen. En efecto, confirmado, López Obrador gobierna desde la soledad de su soberbia y con la impunidad que le da el silencio de millones y el fanatismo de otros tantos. Por lo pronto, cabalga sin obstáculos. Y lo que falta.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter:@pedro_penaloz

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