/ sábado 22 de septiembre de 2018

La moviola

Depreda la franquicia


Poco que decir del blockbuster de la semana El Depredador (Shane Black,2018). Filme de franquicia, más cercano en su manufactura a una hamburguesa de comida rápida:la misma cantidad de ingredientes, todos para consumo popular y sin ningún tipo de elegancia, pero sabroso de manera mediocre.

Entrega ya muy forzada que se distingue por disfrazarse de serie semi B –de donde hacía guiñosla idea original-, pero que es en el fondo el estreno fuerte de una temporada débil en cuanto a hollywoodazos se refiere.

Y es que la película, es un claro ejemplo de cómo los filmes en extremo comerciales, no dejan ni una semana para otro tipo de propuestas.Su misión, es ocupar algunas semanas los cines para quesin aspavientos de ningún tipo secoloquenen la gloria del Box Office.

La primera película sobre Depredador, aquella de 1987, tenía el encanto de lo original, a la súper estrella en ese entonces en ciernes, el republicanísimo Arnold Scwarzenegger y una historia con pinceladas de discurso político y dejaba clara su vocación de ciencia ficción.

La mala dicción y los puños de Arnold, en esta ocasión se cambian por los despistes del púber Jacob Tremblay. ¿El resultado? Por momentos el filme parece una mediana serie de streaming que a una exploración del género, como sí fue la película de 1987.

La verdad la idea ya estaba gastada desde hace años, pero en esta ocasión, lo que no se le perdona es lo anodino del asunto. Lo anterior viene a cuento, ya que cada vez es más breve la temporada de filmes que no son precedidos por enormes campañas publicitarias. Hollywood en su ala más comercial, como hábito de consumo y no aspiración cinéfila. ¿Un ejemplo? Ahí viene Venom, anunciada para el 5 de octubre. A partir de ese momento, las opciones fílmicas en los cinesse reducen a nivel mundial. Películas habrá, el asunto serán los espacios en las pantallas.

Eso sí, dos opciones llaman la atención dentro de los estrenos de la Industria. La secuela ¡54 años después!, de Mary Poppins: Mary Poppins Return (Rob Marshall,2018). En esta ocasión, la nana es interpretada por Emily Blunt y por lo que se ha podido ver –y para continuar con la tradición melancólica de Disney-Millennial- el espíritu del texto original, las novelas de las que sale el personaje, creado porPamela L. Travers, estará presente. De hecho, ya hasta nos recetaron, una historia sobre el tema.

Ahí viene también, para principios de noviembre Bohemian Rapsody (Dexter Fletcher y Bryan Singer), sobre la vida del genio musical y bohemio sin remedio Freddy Mercury. Por lo que se ha visto en el tráiler, el filme no será una loa al personaje y tampoco buscará el refinamiento innecesario de por ejemplo The Doors (Oliver Stone,1991).

Así las cosas.

@lamoviola


Depreda la franquicia


Poco que decir del blockbuster de la semana El Depredador (Shane Black,2018). Filme de franquicia, más cercano en su manufactura a una hamburguesa de comida rápida:la misma cantidad de ingredientes, todos para consumo popular y sin ningún tipo de elegancia, pero sabroso de manera mediocre.

Entrega ya muy forzada que se distingue por disfrazarse de serie semi B –de donde hacía guiñosla idea original-, pero que es en el fondo el estreno fuerte de una temporada débil en cuanto a hollywoodazos se refiere.

Y es que la película, es un claro ejemplo de cómo los filmes en extremo comerciales, no dejan ni una semana para otro tipo de propuestas.Su misión, es ocupar algunas semanas los cines para quesin aspavientos de ningún tipo secoloquenen la gloria del Box Office.

La primera película sobre Depredador, aquella de 1987, tenía el encanto de lo original, a la súper estrella en ese entonces en ciernes, el republicanísimo Arnold Scwarzenegger y una historia con pinceladas de discurso político y dejaba clara su vocación de ciencia ficción.

La mala dicción y los puños de Arnold, en esta ocasión se cambian por los despistes del púber Jacob Tremblay. ¿El resultado? Por momentos el filme parece una mediana serie de streaming que a una exploración del género, como sí fue la película de 1987.

La verdad la idea ya estaba gastada desde hace años, pero en esta ocasión, lo que no se le perdona es lo anodino del asunto. Lo anterior viene a cuento, ya que cada vez es más breve la temporada de filmes que no son precedidos por enormes campañas publicitarias. Hollywood en su ala más comercial, como hábito de consumo y no aspiración cinéfila. ¿Un ejemplo? Ahí viene Venom, anunciada para el 5 de octubre. A partir de ese momento, las opciones fílmicas en los cinesse reducen a nivel mundial. Películas habrá, el asunto serán los espacios en las pantallas.

Eso sí, dos opciones llaman la atención dentro de los estrenos de la Industria. La secuela ¡54 años después!, de Mary Poppins: Mary Poppins Return (Rob Marshall,2018). En esta ocasión, la nana es interpretada por Emily Blunt y por lo que se ha podido ver –y para continuar con la tradición melancólica de Disney-Millennial- el espíritu del texto original, las novelas de las que sale el personaje, creado porPamela L. Travers, estará presente. De hecho, ya hasta nos recetaron, una historia sobre el tema.

Ahí viene también, para principios de noviembre Bohemian Rapsody (Dexter Fletcher y Bryan Singer), sobre la vida del genio musical y bohemio sin remedio Freddy Mercury. Por lo que se ha visto en el tráiler, el filme no será una loa al personaje y tampoco buscará el refinamiento innecesario de por ejemplo The Doors (Oliver Stone,1991).

Así las cosas.

@lamoviola