/ sábado 2 de febrero de 2019

La moviola

La comedia del poder

Gerardo Gil Ballesteros

El poder es el tema esta semana en la cartelera cinematográfica. Y no cualquier aspecto o ángulo de esta pasión, sino uno de sus derivados menos sutiles: la comedia. Por esa vía transita Vice (Adam McKay,2018) y La favorita (Yorgos Lanthimos, 2018). Ambas con sendas nominaciones al premio Oscar y serias rivales –adversarias, dicen los clásicos-, para Roma (Alfonso Cuarón, 2018).

Vice y La favorita, compiten en la terna de Mejor Película y Director, por mencionar las más importantes. Su mérito tienen y han dado de que hablar. En el caso de Vice, vemos la historia de cómo el oscuro burócrata Dick Cheney (Christian Bale, portentoso en su papel y nominado también), llega al poder –de hecho lo es detrás del trono-, vía el lerdo George W. Bush (Sam Rockwell).

El filme, deja en claro como Hollywood tiene un gran desparpajo para ver su propia historia, una suerte de desenfado idiosincrático que elude la formalidad sin importar el tema que aborde. En el fondo, no es un recurso, es un asunto cultural.

En realidad, este asunto del desparpajo es nuevo de manera relativa, ya que la historia reciente sí es tocada por el cine gringo con cierta formalidad y no es regla, que el tiempo de una mejor perspectiva. Un ejemplo Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976), sobre el escándalo Watergate en 1974.

Lo que vemos en Vice, es una suerte de Buddy film (comedia de amigos, en que la franca tontería de algunos de ellos, es parte fundamental). Y este recurso genérico es el pilar de la visión o ángulo crítico de la historia. El largometraje va más allá de ser un relato político, lo que prevalece es la farsa por momentos tragicómica.

Pero como todo buen guion es tramposo, ya que en la trayectoria de acceso al poder de Cheney, es orsonwelliano a la Ciudadano Kane, sobre el hombre hecho a sí mismo. Escarnio y regodeo cultural en la lectura externa e interna.

La favorita es un asunto más complejo. Detrás de esa aguda comedia, cáustica en sus diálogos y que se sazona con la miseria de sus personajes, lo que vemos en una metáfora maquiavélica sobre la esencia del poder.

El contexto son las diferentes guerras, entre estas la llamada de Los siete años en las que el reinado de Ana Estuardo (Olivia Coleman) se vio envuelto y la relación con la cortesana y noble Sara Churchill (Rachel Weisz) , quien utilizará todos sus recursos para tener influencia en el Estado, hasta que llega la timorata Abigail (Emma Stone) a intentar lo mismo.

Teatralidad en el universo del relato, con pocos personajes y diálogos agudos, para hacer una tesis de fondo sobre el poder, con el vestido y los encajes de una comedia negra. Excepcional.

@lamoviola


La comedia del poder

Gerardo Gil Ballesteros

El poder es el tema esta semana en la cartelera cinematográfica. Y no cualquier aspecto o ángulo de esta pasión, sino uno de sus derivados menos sutiles: la comedia. Por esa vía transita Vice (Adam McKay,2018) y La favorita (Yorgos Lanthimos, 2018). Ambas con sendas nominaciones al premio Oscar y serias rivales –adversarias, dicen los clásicos-, para Roma (Alfonso Cuarón, 2018).

Vice y La favorita, compiten en la terna de Mejor Película y Director, por mencionar las más importantes. Su mérito tienen y han dado de que hablar. En el caso de Vice, vemos la historia de cómo el oscuro burócrata Dick Cheney (Christian Bale, portentoso en su papel y nominado también), llega al poder –de hecho lo es detrás del trono-, vía el lerdo George W. Bush (Sam Rockwell).

El filme, deja en claro como Hollywood tiene un gran desparpajo para ver su propia historia, una suerte de desenfado idiosincrático que elude la formalidad sin importar el tema que aborde. En el fondo, no es un recurso, es un asunto cultural.

En realidad, este asunto del desparpajo es nuevo de manera relativa, ya que la historia reciente sí es tocada por el cine gringo con cierta formalidad y no es regla, que el tiempo de una mejor perspectiva. Un ejemplo Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976), sobre el escándalo Watergate en 1974.

Lo que vemos en Vice, es una suerte de Buddy film (comedia de amigos, en que la franca tontería de algunos de ellos, es parte fundamental). Y este recurso genérico es el pilar de la visión o ángulo crítico de la historia. El largometraje va más allá de ser un relato político, lo que prevalece es la farsa por momentos tragicómica.

Pero como todo buen guion es tramposo, ya que en la trayectoria de acceso al poder de Cheney, es orsonwelliano a la Ciudadano Kane, sobre el hombre hecho a sí mismo. Escarnio y regodeo cultural en la lectura externa e interna.

La favorita es un asunto más complejo. Detrás de esa aguda comedia, cáustica en sus diálogos y que se sazona con la miseria de sus personajes, lo que vemos en una metáfora maquiavélica sobre la esencia del poder.

El contexto son las diferentes guerras, entre estas la llamada de Los siete años en las que el reinado de Ana Estuardo (Olivia Coleman) se vio envuelto y la relación con la cortesana y noble Sara Churchill (Rachel Weisz) , quien utilizará todos sus recursos para tener influencia en el Estado, hasta que llega la timorata Abigail (Emma Stone) a intentar lo mismo.

Teatralidad en el universo del relato, con pocos personajes y diálogos agudos, para hacer una tesis de fondo sobre el poder, con el vestido y los encajes de una comedia negra. Excepcional.

@lamoviola