/ lunes 22 de abril de 2019

La Moviola | El genial detective Damián Alcázar

En algún punto del El complot mongol (Sebastián del Amo, 2019) queda la sensación de que el filme toma su propio camino de la fuente original de la que precede, la novela de Rafael Bernal publicada en 1969. En la película se siente el peso de Del Amo.

El estilo del cineasta se deja ver: un relato con pretensiones muy enfocadas al entretenimiento accesible sin dobles juegos ni complicaciones. Y en este caso, algunos actores al servicio de una metaficción. Son ellos y sus personajes.

Se aleja también de la línea, en algún punto formal que el género detectivesco mexicano ha manejado.

La primera adaptación de la novela, realizada en 1977, dirigida por Antonio Eceiza, y protagonizada por Pedro Armendáriz es un ejemplo. Este filme, por cierto, fue producido por la paraestatal Conacite 1. La reciente adaptación, tiene el respaldo de Cinépolis Distribución.

El género maneja personajes excesivos como parte de su naturaleza, en el filme queda la sensación de que estos deben estar por encima incluso del tono habitual. Sigue pues más en su estilo cinematográfico la forma de adaptación de cómic, (por cierto la novela de Bernal si tuvo una adaptación a este género, con la autoría de Luis Humberto Crosthwaite y Ricardo Peláez Goicoetxea).

Guarda su distancia de trabajos genéricos que lo preceden, como las adaptaciones cinematográficas de las novelas sobre Héctor Belascoarán Shayne personaje creado por Paco Ignacio Taibo II y realizadas en una primera etapa por Alfredo Gurrola, con Días de combate y Cosa fácil en 1982 , protagonizadas también por Armendáriz y con la adaptación del guionista Jorge Patiño. Fueron producidas por la paraestatal Conacite 2.

Entre 1994 y 1995 regresó este detective al cine, con una serie de filmes dirigidos por Carlos García Ágraz y en el papel principal al hoy innombrable Sergio Goyri. El resultado de estas últimas fue más bien fallido. Fueron producidas por Televicine.

El tono de la actual El complot mongol, tiene más en común, en todo caso, con Llámenme Mike (Alfredo Gurrola, 1979). Y Alcázar en su caracterización, se acerca más a los personajes de Mickey Spillane, creador de Mike Hammer. Hay que ver el filme con cierta benevolencia. El trabajo de Sebastián del Amo, se dirige por el tono pulp y comiquero, a un público millennial. Lo pulp, además, es fuente primigenia del género literario, de donde parten los filmes.

Por cierto, una vez me robaron un chiste. Ahí va otro: Alcázar, no llega al tono que el personaje requiere, carece de la fuerza que imprimía Armenzáriz a estos personajes y la inocencia mezquina de Alejandro Parodi en Llámenme Mike. En algún punto recuerda al Genial detective Peter Pérez, protagonizada por Clavillazo en 1952.

En algún punto del El complot mongol (Sebastián del Amo, 2019) queda la sensación de que el filme toma su propio camino de la fuente original de la que precede, la novela de Rafael Bernal publicada en 1969. En la película se siente el peso de Del Amo.

El estilo del cineasta se deja ver: un relato con pretensiones muy enfocadas al entretenimiento accesible sin dobles juegos ni complicaciones. Y en este caso, algunos actores al servicio de una metaficción. Son ellos y sus personajes.

Se aleja también de la línea, en algún punto formal que el género detectivesco mexicano ha manejado.

La primera adaptación de la novela, realizada en 1977, dirigida por Antonio Eceiza, y protagonizada por Pedro Armendáriz es un ejemplo. Este filme, por cierto, fue producido por la paraestatal Conacite 1. La reciente adaptación, tiene el respaldo de Cinépolis Distribución.

El género maneja personajes excesivos como parte de su naturaleza, en el filme queda la sensación de que estos deben estar por encima incluso del tono habitual. Sigue pues más en su estilo cinematográfico la forma de adaptación de cómic, (por cierto la novela de Bernal si tuvo una adaptación a este género, con la autoría de Luis Humberto Crosthwaite y Ricardo Peláez Goicoetxea).

Guarda su distancia de trabajos genéricos que lo preceden, como las adaptaciones cinematográficas de las novelas sobre Héctor Belascoarán Shayne personaje creado por Paco Ignacio Taibo II y realizadas en una primera etapa por Alfredo Gurrola, con Días de combate y Cosa fácil en 1982 , protagonizadas también por Armendáriz y con la adaptación del guionista Jorge Patiño. Fueron producidas por la paraestatal Conacite 2.

Entre 1994 y 1995 regresó este detective al cine, con una serie de filmes dirigidos por Carlos García Ágraz y en el papel principal al hoy innombrable Sergio Goyri. El resultado de estas últimas fue más bien fallido. Fueron producidas por Televicine.

El tono de la actual El complot mongol, tiene más en común, en todo caso, con Llámenme Mike (Alfredo Gurrola, 1979). Y Alcázar en su caracterización, se acerca más a los personajes de Mickey Spillane, creador de Mike Hammer. Hay que ver el filme con cierta benevolencia. El trabajo de Sebastián del Amo, se dirige por el tono pulp y comiquero, a un público millennial. Lo pulp, además, es fuente primigenia del género literario, de donde parten los filmes.

Por cierto, una vez me robaron un chiste. Ahí va otro: Alcázar, no llega al tono que el personaje requiere, carece de la fuerza que imprimía Armenzáriz a estos personajes y la inocencia mezquina de Alejandro Parodi en Llámenme Mike. En algún punto recuerda al Genial detective Peter Pérez, protagonizada por Clavillazo en 1952.