/ sábado 2 de diciembre de 2023

La Moviola | Tótem: El melodrama de la decadencia

@lamoviola

Una casa que vivió tiempos mejores que hace las veces de microcosmos y que está en lo que se percibe en una premisa de decadencia que además funciona como un personaje más, una familia presa de las formas que maquillan, ocultan sentimientos de hartazgo, rencores, solidaridad en el dolor y enojo, una niña, centro de la historia de cierta forma conciencia crítica a través de su silencio e inocencia, son los ejes de Tótem (Lila Avilés, México, Dinamarca, Francia, 2023).

Ganadora del reconocimiento a Mejor Película y Dirección en la más reciente edición de Festival Internacional de Cine de Morelia, y con un tour amplio también en eventos de esta índole, la película es también la apuesta nacional para ser seleccionada en las nominaciones de la próxima entrega de los Premios de la Academia, el Oscar, Tótem funciona como una radiografía social de apuesta narrativa con columna melodramática como pretexto para mostrar una decadencia del entramado familiar mexicano y de hecho universal que se percibe en el entorno, la casa, y el devenir de sus personajes en su dolorosa cotidianeidad.

Si en La camarista su anterior filme en 2018, Lila Avilés tocaba el tema social desde el mutismo de un personaje que socialmente se percibe anónimo, una mujer que trabaja en la limpieza de un hotel, ahora parte desde la mirada de una burguesía que va en declive con todo y formas. Y para esto el entorno es un planteamiento de melodrama.

Sol (NaímaSentíes), es una niña de siete años.Va de visita a la casa de su abuelo, donde vive su padre, quien cumple años, un joven con una enfermedad terminal por lo cual sus tías, quienes también viven ahí y son divorciadas, le complican el acceso a la habitación donde se encuentra el hombre.

Las hermanas pretenden hacer una gran fiesta para el joven y este hecho saca una decadencia soterrada que no solo se sostiene en una violencia sutil y contenida por las formas, sino en una solidaridad melancólica que no encuentra cause en el dolor cotidiano.

Los padres de Sol están separados pero se llevan bien y la pequeña hace preguntas que las tías medio contestan de mala gana. Pagan a una mujer para que haga una limpia en la casa pero quedan a deber dinero a la enfermera que cuida al joven, invitan a la fiesta a los compañeros de universidad de su hermano, incluido un profe bocón al que tienen que callar cuando se engolosinó con la palabra, discuten entre ellas, se hacen llorar. En fin. Es el dolor de lo cotidiano pero esto como recurso para hacer una radiografía de un sector social medio discreto para cuidar las formas.

El filme se sostiene también de un elenco, todos, que se ubican en su punto, sin necesidad de recurrir al exceso. Melodrama de dos vías: lo efectivo, hasta cierto punto efectista: la enfermedad del joven y lo pedestre y decadente de una familia que aún en la tragedia trata de mantener lo aparente. La casa, como un personaje mudo que anticipa lo inevitable: la caída moral muy sutil pero evidente.

Tótem sigue la tradición del cine mexicano de abordar el conservador entramado familiar y no perder la fortaleza melodramática. Imperdible y sobre todo esta semana que se estrena.

@lamoviola

Una casa que vivió tiempos mejores que hace las veces de microcosmos y que está en lo que se percibe en una premisa de decadencia que además funciona como un personaje más, una familia presa de las formas que maquillan, ocultan sentimientos de hartazgo, rencores, solidaridad en el dolor y enojo, una niña, centro de la historia de cierta forma conciencia crítica a través de su silencio e inocencia, son los ejes de Tótem (Lila Avilés, México, Dinamarca, Francia, 2023).

Ganadora del reconocimiento a Mejor Película y Dirección en la más reciente edición de Festival Internacional de Cine de Morelia, y con un tour amplio también en eventos de esta índole, la película es también la apuesta nacional para ser seleccionada en las nominaciones de la próxima entrega de los Premios de la Academia, el Oscar, Tótem funciona como una radiografía social de apuesta narrativa con columna melodramática como pretexto para mostrar una decadencia del entramado familiar mexicano y de hecho universal que se percibe en el entorno, la casa, y el devenir de sus personajes en su dolorosa cotidianeidad.

Si en La camarista su anterior filme en 2018, Lila Avilés tocaba el tema social desde el mutismo de un personaje que socialmente se percibe anónimo, una mujer que trabaja en la limpieza de un hotel, ahora parte desde la mirada de una burguesía que va en declive con todo y formas. Y para esto el entorno es un planteamiento de melodrama.

Sol (NaímaSentíes), es una niña de siete años.Va de visita a la casa de su abuelo, donde vive su padre, quien cumple años, un joven con una enfermedad terminal por lo cual sus tías, quienes también viven ahí y son divorciadas, le complican el acceso a la habitación donde se encuentra el hombre.

Las hermanas pretenden hacer una gran fiesta para el joven y este hecho saca una decadencia soterrada que no solo se sostiene en una violencia sutil y contenida por las formas, sino en una solidaridad melancólica que no encuentra cause en el dolor cotidiano.

Los padres de Sol están separados pero se llevan bien y la pequeña hace preguntas que las tías medio contestan de mala gana. Pagan a una mujer para que haga una limpia en la casa pero quedan a deber dinero a la enfermera que cuida al joven, invitan a la fiesta a los compañeros de universidad de su hermano, incluido un profe bocón al que tienen que callar cuando se engolosinó con la palabra, discuten entre ellas, se hacen llorar. En fin. Es el dolor de lo cotidiano pero esto como recurso para hacer una radiografía de un sector social medio discreto para cuidar las formas.

El filme se sostiene también de un elenco, todos, que se ubican en su punto, sin necesidad de recurrir al exceso. Melodrama de dos vías: lo efectivo, hasta cierto punto efectista: la enfermedad del joven y lo pedestre y decadente de una familia que aún en la tragedia trata de mantener lo aparente. La casa, como un personaje mudo que anticipa lo inevitable: la caída moral muy sutil pero evidente.

Tótem sigue la tradición del cine mexicano de abordar el conservador entramado familiar y no perder la fortaleza melodramática. Imperdible y sobre todo esta semana que se estrena.