/ lunes 7 de junio de 2021

La oposición electoralmente derrotada

El resultado de las elecciones es una muestra de que el pueblo de México ya cambió, y es también la evidencia de que a esta Cuarta Transformación ya no la para nadie.

La verdadera oposición en este país, más allá de partidos políticos, es la de aquellos que perdieron privilegios, canonjías y contratos corruptos; los que se aliaron son aquellos que querían volver a un pasado de robos y fraude a la ley, pero por fortuna no les resultó.

La verdadera oposición es Claudio X González que, sin pudor alguno, -y en conjunto con sus amigos empresarios-, han desviado el dinero que debían de pagar en impuestos, así como el de las aportaciones de la embajada de los Estados Unidos, para atacar y tratar de minar un proyecto democrático y transformador como el de este gobierno.

Además, no deberíamos de pasar por alto las serias violaciones a la legislación que implican estos actos que en su momento serán investigados a profundidad. Lo importante ha sido que, como ocurrió con decenas de candidatos y servidores públicos que desviaron recursos públicos, ni así pudieron modificar la voluntad popular: “tonto el que cree que el pueblo es tonto.”

Los partidos políticos de derecha han quedado exhibidos como lo que son en realidad, simples voceros de los conservadores, sin candidatos, ni propuestas de un programa político y social en favor del interés de todos los mexicanos. Las élites neoliberales que quisieron regresar al poder nunca propusieron algo más allá que una sucia y negra campaña con la que, otra vez, quisieron engañar a los ciudadanos. Ahora les falló porque los mexicanos también nos hemos transformado. No contaban con eso. Por fortuna.

Al ver que nadie en este país les cree, tuvieron que recurrir a voceros de la aristocracia financiera internacional – cómo definiría Marx a "The Economist" – y en general, a una serie de artículos en medios extranjeros para que repitieran sus consignas panfletarias. Su fracaso ha sido monumental, lo único que dejaron claro es su resentimiento y vulgar rechazo a lo que el nuevo gobierno de México ya dejó hacer: dar privilegios corruptos y rescates a los grandes capitales en detrimento de los menos favorecidos. Esa es la época "neoliberal de compadres" que tanto añoran.

La verdadera oposición ordenó a sus corifeos, disfrazados de partidos políticos, que hicieran una alianza política sin importar que sus ideologías estatutarias se encuentren diametralmente opuestas. Acaso alguien se imagina algo más opuesto en el espectro político que al PAN y al PRD, todo lo sacrificaron -empezando por los principios y la moral política que claramente hace mucho que ya les falta-, con tal de reconquistar el poder político y de decisión en la Cámara de Diputados. Pero gracias al pueblo su fracaso ha sido estrepitoso, el propio pueblo consciente de ser el gran elector, refrendó una mayoría para el proyecto transformador, para que continuemos con el cambio desde las bases normativas de la nación. Seguiremos haciendo leyes justas y aprobaremos un presupuesto de egresos con un enfoque total en favor del bienestar social.

El pueblo de México no aceptó más esas alianzas incongruentes y espurias, en las que hasta el INE de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama han aplaudido. Se hicieron aliados y pasaron de ser una autoridad electoral con calidad de árbitro, a una institución que se ha negado a ver las constantes violaciones de la oposición, el rebase en el tope de las campañas, y el fraude implícito en la repartición de dadivas al más viejo estilo de los dinosaurios de antaño. Fueron totalmente ciegos al intervencionismo descarado de los gobernadores y presidentes municipales del PRI, PAN, PRD y MC. También era ignoraron las abiertas operaciones realizadas por parte de la oposición al grado de esgrimir argumentos -sin sustento jurídico- por los cuales a su juicio pudieran incluso anularse las elecciones. Ya veremos todas las demandas de la oposición en estas elecciones. Ya las veremos. Y una vez que se cierre este proceso electoral, el primer reto de los legisladores será el de reformar profundamente al árbitro electoral, para que podamos lograr un organismo imparcial y genuinamente ciudadano, que no cambie las reglas a mitad del proceso electoral y que rinda cuentas respecto de su actuación. En estas elecciones parece que perdimos al árbitro y en vez de ello observamos a un jugador más. Triste historia. Tendremos que cambiar ello radicalmente. Ya lo veremos. Por ahora hay mucho que celebrar.

Diputada Federal Coordinadora Temática de Economía del Grupo Parlamentario de Morena

https://www.facebook.com/angeleshuertadip/

@gelahuerta

El resultado de las elecciones es una muestra de que el pueblo de México ya cambió, y es también la evidencia de que a esta Cuarta Transformación ya no la para nadie.

La verdadera oposición en este país, más allá de partidos políticos, es la de aquellos que perdieron privilegios, canonjías y contratos corruptos; los que se aliaron son aquellos que querían volver a un pasado de robos y fraude a la ley, pero por fortuna no les resultó.

La verdadera oposición es Claudio X González que, sin pudor alguno, -y en conjunto con sus amigos empresarios-, han desviado el dinero que debían de pagar en impuestos, así como el de las aportaciones de la embajada de los Estados Unidos, para atacar y tratar de minar un proyecto democrático y transformador como el de este gobierno.

Además, no deberíamos de pasar por alto las serias violaciones a la legislación que implican estos actos que en su momento serán investigados a profundidad. Lo importante ha sido que, como ocurrió con decenas de candidatos y servidores públicos que desviaron recursos públicos, ni así pudieron modificar la voluntad popular: “tonto el que cree que el pueblo es tonto.”

Los partidos políticos de derecha han quedado exhibidos como lo que son en realidad, simples voceros de los conservadores, sin candidatos, ni propuestas de un programa político y social en favor del interés de todos los mexicanos. Las élites neoliberales que quisieron regresar al poder nunca propusieron algo más allá que una sucia y negra campaña con la que, otra vez, quisieron engañar a los ciudadanos. Ahora les falló porque los mexicanos también nos hemos transformado. No contaban con eso. Por fortuna.

Al ver que nadie en este país les cree, tuvieron que recurrir a voceros de la aristocracia financiera internacional – cómo definiría Marx a "The Economist" – y en general, a una serie de artículos en medios extranjeros para que repitieran sus consignas panfletarias. Su fracaso ha sido monumental, lo único que dejaron claro es su resentimiento y vulgar rechazo a lo que el nuevo gobierno de México ya dejó hacer: dar privilegios corruptos y rescates a los grandes capitales en detrimento de los menos favorecidos. Esa es la época "neoliberal de compadres" que tanto añoran.

La verdadera oposición ordenó a sus corifeos, disfrazados de partidos políticos, que hicieran una alianza política sin importar que sus ideologías estatutarias se encuentren diametralmente opuestas. Acaso alguien se imagina algo más opuesto en el espectro político que al PAN y al PRD, todo lo sacrificaron -empezando por los principios y la moral política que claramente hace mucho que ya les falta-, con tal de reconquistar el poder político y de decisión en la Cámara de Diputados. Pero gracias al pueblo su fracaso ha sido estrepitoso, el propio pueblo consciente de ser el gran elector, refrendó una mayoría para el proyecto transformador, para que continuemos con el cambio desde las bases normativas de la nación. Seguiremos haciendo leyes justas y aprobaremos un presupuesto de egresos con un enfoque total en favor del bienestar social.

El pueblo de México no aceptó más esas alianzas incongruentes y espurias, en las que hasta el INE de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama han aplaudido. Se hicieron aliados y pasaron de ser una autoridad electoral con calidad de árbitro, a una institución que se ha negado a ver las constantes violaciones de la oposición, el rebase en el tope de las campañas, y el fraude implícito en la repartición de dadivas al más viejo estilo de los dinosaurios de antaño. Fueron totalmente ciegos al intervencionismo descarado de los gobernadores y presidentes municipales del PRI, PAN, PRD y MC. También era ignoraron las abiertas operaciones realizadas por parte de la oposición al grado de esgrimir argumentos -sin sustento jurídico- por los cuales a su juicio pudieran incluso anularse las elecciones. Ya veremos todas las demandas de la oposición en estas elecciones. Ya las veremos. Y una vez que se cierre este proceso electoral, el primer reto de los legisladores será el de reformar profundamente al árbitro electoral, para que podamos lograr un organismo imparcial y genuinamente ciudadano, que no cambie las reglas a mitad del proceso electoral y que rinda cuentas respecto de su actuación. En estas elecciones parece que perdimos al árbitro y en vez de ello observamos a un jugador más. Triste historia. Tendremos que cambiar ello radicalmente. Ya lo veremos. Por ahora hay mucho que celebrar.

Diputada Federal Coordinadora Temática de Economía del Grupo Parlamentario de Morena

https://www.facebook.com/angeleshuertadip/

@gelahuerta