/ miércoles 14 de agosto de 2019

La planeación transexenal para megaproyectos

La planeación estratégica de obras públicas es un elemento primordial para sostener el crecimiento económico de largo plazo de un país. Países como China y los cuatro tigres asiáticos (Corea del Sur, Hong Kong, Singapour y Taiwan) son ejemplo de planeación de megaproyectos de ingeniería en infraestructura. México requiere sin duda de grandes montos de inversión, pública y privada, para detonar el crecimiento económico en regiones históricamente atrasadas.

Para ello son fundamentales los proyectos de infraestructura llevados a cabo por la industria de la construcción. En este sentido, rescato de manera muy importantes dos elementos que, de ser bien instrumentados, asegurarían el éxito económico y social de las obras públicas.

En primer lugar, la planificación de proyectos transexenales de largo plazo (de hasta 50 años), tal como lo ha propuesto la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) con la creación de un Instituto Nacional Autónomo de Infraestructura, que evalúe de manera previa su viabilidad, su proceso de contratación, su ejecución, evolución y adecuaciones, y su impacto económico, social y ambiental.

También es fundamental reconocer, como lo hace la CMIC, que la aprobación de un proyecto se hace en un solo momento, lo cual es particularmente crítico en el caso de megaproyectos, en donde lo recomendable sería tener un proceso de aprobación en fases para reconocer el grado de maduración del proyecto al ir incorporando información de más calidad y certidumbre en la evaluación.

En segundo lugar, la implementación de buenas prácticas internacionales, medidas que garanticen la sustentabilidad del proyecto y el correcto uso del recurso público involucrado en la obra pública. En este último tema, la fiscalización que lleva a cabo la Auditoría Superior de la Federación (ASF) es de vital importancia.

En la reciente entrega de resultados de la fiscalización superior de la Cuenta Pública correspondiente a 2018, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló que está en curso el rediseño de la estrategia de fiscalización en materia de obra pública con el propósito de incrementar la cobertura y profundidad de las revisiones. Esto se llevará a cabo a través de la creación de una nueva área especializada, partiendo de la premisa de la optimización de recursos. La creación de la nueva área auditora se da en el marco de la revisión permanente de áreas de oportunidad de la institución.

Los resultados de la fiscalización superior practicada a las Cuentas Públicas del periodo 2014-2017, apuntan a que los principales problemas en materia de obra pública son: pagos sin acreditar la realización de obras; autorización indebida de precios unitarios; incorrecta autorización de ajustes de costos y de aplicación de cargos adicionales; pago de conceptos con precios fuera del valor de mercado; duplicidad de conceptos de obra y servicios; e inadecuada planeación de obras, entre otros.

Con la nueva estrategia para la fiscalización de obras públicas e infraestructura, la ASF proporcionará a la ciudadanía y a los entes gubernamentales mejores herramientas e información sustantiva sobre los resultados e impacto del ejercicio de los recursos públicos, e incidirá de manera positiva en la prevención y sanción efectiva de irregularidades y actos de corrupción.

El propósito de establecer a corto plazo un área especializada de obra pública en la ASF obedece a la necesidad de llevar a cabo análisis robustos sobre los procesos técnicos y económicos involucrados, además de advertir las causas que generaron incrementos en las inversiones y retrasos en la ejecución de los proyectos. La creación de esta área también responde a la necesidad de conformar equipos auditores con los perfiles, capacidades y experiencia necesarios para revisar, de manera integral, las cuatro etapas involucradas en la construcción de obras, no sólo desde la visión contable-financiera, sino incorporando análisis en materia de ingeniería civil, estructuras, urbanismo, así como estudios de impacto económico, social, desarrollo regional o ambiental.

En suma, iniciativas como las de la CMIC y la nueva estrategia de fiscalización de la obra pública de la ASF serían un complemento excelente para asegurar el éxito económico y social de las obras públicas.

Twitter @ClauCorichi

La planeación estratégica de obras públicas es un elemento primordial para sostener el crecimiento económico de largo plazo de un país. Países como China y los cuatro tigres asiáticos (Corea del Sur, Hong Kong, Singapour y Taiwan) son ejemplo de planeación de megaproyectos de ingeniería en infraestructura. México requiere sin duda de grandes montos de inversión, pública y privada, para detonar el crecimiento económico en regiones históricamente atrasadas.

Para ello son fundamentales los proyectos de infraestructura llevados a cabo por la industria de la construcción. En este sentido, rescato de manera muy importantes dos elementos que, de ser bien instrumentados, asegurarían el éxito económico y social de las obras públicas.

En primer lugar, la planificación de proyectos transexenales de largo plazo (de hasta 50 años), tal como lo ha propuesto la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) con la creación de un Instituto Nacional Autónomo de Infraestructura, que evalúe de manera previa su viabilidad, su proceso de contratación, su ejecución, evolución y adecuaciones, y su impacto económico, social y ambiental.

También es fundamental reconocer, como lo hace la CMIC, que la aprobación de un proyecto se hace en un solo momento, lo cual es particularmente crítico en el caso de megaproyectos, en donde lo recomendable sería tener un proceso de aprobación en fases para reconocer el grado de maduración del proyecto al ir incorporando información de más calidad y certidumbre en la evaluación.

En segundo lugar, la implementación de buenas prácticas internacionales, medidas que garanticen la sustentabilidad del proyecto y el correcto uso del recurso público involucrado en la obra pública. En este último tema, la fiscalización que lleva a cabo la Auditoría Superior de la Federación (ASF) es de vital importancia.

En la reciente entrega de resultados de la fiscalización superior de la Cuenta Pública correspondiente a 2018, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló que está en curso el rediseño de la estrategia de fiscalización en materia de obra pública con el propósito de incrementar la cobertura y profundidad de las revisiones. Esto se llevará a cabo a través de la creación de una nueva área especializada, partiendo de la premisa de la optimización de recursos. La creación de la nueva área auditora se da en el marco de la revisión permanente de áreas de oportunidad de la institución.

Los resultados de la fiscalización superior practicada a las Cuentas Públicas del periodo 2014-2017, apuntan a que los principales problemas en materia de obra pública son: pagos sin acreditar la realización de obras; autorización indebida de precios unitarios; incorrecta autorización de ajustes de costos y de aplicación de cargos adicionales; pago de conceptos con precios fuera del valor de mercado; duplicidad de conceptos de obra y servicios; e inadecuada planeación de obras, entre otros.

Con la nueva estrategia para la fiscalización de obras públicas e infraestructura, la ASF proporcionará a la ciudadanía y a los entes gubernamentales mejores herramientas e información sustantiva sobre los resultados e impacto del ejercicio de los recursos públicos, e incidirá de manera positiva en la prevención y sanción efectiva de irregularidades y actos de corrupción.

El propósito de establecer a corto plazo un área especializada de obra pública en la ASF obedece a la necesidad de llevar a cabo análisis robustos sobre los procesos técnicos y económicos involucrados, además de advertir las causas que generaron incrementos en las inversiones y retrasos en la ejecución de los proyectos. La creación de esta área también responde a la necesidad de conformar equipos auditores con los perfiles, capacidades y experiencia necesarios para revisar, de manera integral, las cuatro etapas involucradas en la construcción de obras, no sólo desde la visión contable-financiera, sino incorporando análisis en materia de ingeniería civil, estructuras, urbanismo, así como estudios de impacto económico, social, desarrollo regional o ambiental.

En suma, iniciativas como las de la CMIC y la nueva estrategia de fiscalización de la obra pública de la ASF serían un complemento excelente para asegurar el éxito económico y social de las obras públicas.

Twitter @ClauCorichi

miércoles 14 de agosto de 2019

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