/ domingo 3 de abril de 2022

La revisión del marco jurídico de la Seguridad Nacional, consecuencias

El ambiente está generado, por los diversas variables, entre ellas, el protagonismo mediático y violento de las organizaciones criminales, así como las evidentes e incontrovertibles muestras de incapacidad de la mayor parte de los 17 gobiernos estatales electos el pasado 6 de junio. Las y los actuales responsables, pese a que en pocos casos, se han asistido de auténticos conocedores de la materia, la tendencia se agudiza y los multihomicidios, e incluso masacres, como ya lo señaló el Presidente López Obrador en alguna de sus entrevistas matutinas.

De acuerdo con esa inercia y desde la perspectiva de la actualización de programas, políticas y leyes, en los ámbitos de las Seguridades y la Inteligencia, es que se perfila una coyuntura que puede favorecer, por una parte, a la referida actualización de la Ley de Seguridad Nacional, por la otra, revisar y ajustar aspectos como las tareas institucionales de la Inteligencia (civil), así como posibilidad para la creación o al menos, sentar las bases, para las necesarias leyes de Seguridad Interior, de Inteligencia y por fin, la formación del Sistema Nacional de Inteligencia.

La especificidad en los contenidos de los conceptos, nos dirige hacia las responsabilidades a cumplir de cada institución, así como de la complementación en los esfuerzos entre los ámbitos de gobierno; la dinámica del país y los juegos de intereses internacionales, sobre todo en la ponderación de la Geopolítica de México, implican el diseño de procedimientos que contengan/procesen los antagonismos estructurales y coyunturales que enfrentamos. Precisar las dimensiones de la Seguridad, es organizar los recursos de todo tipo, disponibles para fortalecer/proyectar los intereses nacionales.

Hemos llegado a este punto, debido a las condiciones internas y externas, como se argumentó, en lo que se refiere a las dinámicas de las delincuencias criminales organizada y común, que debe procederse a la articulación y sistematización de las prioridades en la materia. Rumbo al cierre del sexenio, tal como lo comprometió el Presidente López Obrador, entregar buenas cuentas implicará pasar a la historia como un buen gobernante. De ese tamaño es el desafío, por lo que los ámbitos civiles de Seguridad e Inteligencia, sumando las aportaciones de diversos actores sociales e institucionales, deben proceder a consolidar una entrega de buenas cuentas y consistentes resultados.

A pesar de tratarse de una variable coyuntural, la invasión de Rusia a Ucrania, así como la inesperada prolongación del conflicto bélico, sus consecuencias en todo el mundo, irán más allá de los próximos 3 años, de tal forma que hoy se cuentan con las condiciones para formalizar una nueva etapa para el resguardo y en su caso, recuperación de la Seguridad Pública, en todo el país. Estamos a tiempo; la voluntad del Poder Legislativo es sin duda, una fuerza determinante para garantizar la llegada a buen puerto de este tipo de iniciativas.


javierolivaposada@gmail.com

@JOPso

El ambiente está generado, por los diversas variables, entre ellas, el protagonismo mediático y violento de las organizaciones criminales, así como las evidentes e incontrovertibles muestras de incapacidad de la mayor parte de los 17 gobiernos estatales electos el pasado 6 de junio. Las y los actuales responsables, pese a que en pocos casos, se han asistido de auténticos conocedores de la materia, la tendencia se agudiza y los multihomicidios, e incluso masacres, como ya lo señaló el Presidente López Obrador en alguna de sus entrevistas matutinas.

De acuerdo con esa inercia y desde la perspectiva de la actualización de programas, políticas y leyes, en los ámbitos de las Seguridades y la Inteligencia, es que se perfila una coyuntura que puede favorecer, por una parte, a la referida actualización de la Ley de Seguridad Nacional, por la otra, revisar y ajustar aspectos como las tareas institucionales de la Inteligencia (civil), así como posibilidad para la creación o al menos, sentar las bases, para las necesarias leyes de Seguridad Interior, de Inteligencia y por fin, la formación del Sistema Nacional de Inteligencia.

La especificidad en los contenidos de los conceptos, nos dirige hacia las responsabilidades a cumplir de cada institución, así como de la complementación en los esfuerzos entre los ámbitos de gobierno; la dinámica del país y los juegos de intereses internacionales, sobre todo en la ponderación de la Geopolítica de México, implican el diseño de procedimientos que contengan/procesen los antagonismos estructurales y coyunturales que enfrentamos. Precisar las dimensiones de la Seguridad, es organizar los recursos de todo tipo, disponibles para fortalecer/proyectar los intereses nacionales.

Hemos llegado a este punto, debido a las condiciones internas y externas, como se argumentó, en lo que se refiere a las dinámicas de las delincuencias criminales organizada y común, que debe procederse a la articulación y sistematización de las prioridades en la materia. Rumbo al cierre del sexenio, tal como lo comprometió el Presidente López Obrador, entregar buenas cuentas implicará pasar a la historia como un buen gobernante. De ese tamaño es el desafío, por lo que los ámbitos civiles de Seguridad e Inteligencia, sumando las aportaciones de diversos actores sociales e institucionales, deben proceder a consolidar una entrega de buenas cuentas y consistentes resultados.

A pesar de tratarse de una variable coyuntural, la invasión de Rusia a Ucrania, así como la inesperada prolongación del conflicto bélico, sus consecuencias en todo el mundo, irán más allá de los próximos 3 años, de tal forma que hoy se cuentan con las condiciones para formalizar una nueva etapa para el resguardo y en su caso, recuperación de la Seguridad Pública, en todo el país. Estamos a tiempo; la voluntad del Poder Legislativo es sin duda, una fuerza determinante para garantizar la llegada a buen puerto de este tipo de iniciativas.


javierolivaposada@gmail.com

@JOPso