/ jueves 7 de octubre de 2021

La salud mental está en crisis, en la telemedicina puede haber una solución   

Cristóbal Thompson. Director ejecutivo de la AMIIF


En épocas “normales”, la salud mental ya era un área de la salud mundial que se pasaba por alto sistemáticamente y que carecía de recursos suficientes, en casi todo el mundo. María Elena Medina Mora ha escrito que el costo estimado de la salud mental implica el 8.3% por mortalidad prematura y es la principal causa de los días vividos sin salud (23% de los días sin salud por todas las causas) en todo el mundo. En los países de ingresos medios y altos entre el 2.4% y 5.1% del presupuesto destinado a salud se dedica a salud mental. En México entre 2013 y 2021 se asignó, en promedio, solo 2.1% del presupuesto de la Secretaría de Salud (Ssa).

El impacto de la pandemia por covid-19 en la salud mental – para el personal sanitario, los pacientes, sus familias y cuidadores, y el público en general - está magnificando estos desafíos dada la creciente demanda de servicios, pero el acceso limitado a la atención. Y, sin embargo, de acuerdo con CIEP, en 2021, se propuso destinar 3 mil 031 millones de pesos, 2.1% del total de la SSa; esto representa 9.6% menos respecto a 2013 y 0.1% menos del aprobado en 2020.

La Organización Mundial de la Salud ha insistido en que una forma de incrementar el acceso de los servicios para salud mental es a través de la telemedicina, pero solo 1.7% de las clínicas y hospitales en México cuentan con las herramientas necesarias para lograrlo.

Ante este escenario es que en mayo del año pasado una iniciativa entre la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM), la Facultad de Medicina de la UNAM y la Asociación Mexicana de Industrias de Innovación Farmacéutica (AMIIF) permitió que el programa “Nosotros también nos cuidamos” viera la luz.

“Nosotros también nos cuidamos”, es una plataforma de telemedicina que estuvo enfocada en brindar apoyo psiquiátrico y emocional al personal sanitario que trabajó en la atención, directa o indirecta, de pacientes con covid-19 y que enfrentaron situaciones de ansiedad, depresión, insomnio y eventos traumáticos por el fallecimiento de pacientes, riesgos de contagio hacia ellos y sus familias, jornadas extenuantes, presión y estigma social.

A lo largo de quince meses, 19 psicoterapeutas voluntarios de la APM otorgaron de forma gratuita alrededor de 650 horas de consultas atendiendo a 322 personas desde laboratoristas, enfermeras y médicos especialistas hasta camilleros, personal de cocina y de seguridad.

Los especialistas de la APM encontraron, mayoritariamente, depresión y ansiedad, en algunos casos trastornos de estrés postraumáticos, y conforme pasaba el tiempo el burnout se hacía presente.

Este programa piloto nos permitió asomarnos a las posibilidades de la telemedicina y lo que necesitamos (comunicación entre niveles de atención, seguimiento al paciente y receta electrónica, entre otros) para que esta forma de atención sea una práctica habitual y no solo una respuesta de emergencia.

El Foro Económico Mundial de 2019 estimó que para 2030 los gastos de enfermedades emocionales llegarán a 6 billones de dólares en todo el mundo (más que la suma de diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias). Buscar una solución a la crisis de salud mental no es opcional ni humana ni financieramente.

Cristóbal Thompson. Director ejecutivo de la AMIIF


En épocas “normales”, la salud mental ya era un área de la salud mundial que se pasaba por alto sistemáticamente y que carecía de recursos suficientes, en casi todo el mundo. María Elena Medina Mora ha escrito que el costo estimado de la salud mental implica el 8.3% por mortalidad prematura y es la principal causa de los días vividos sin salud (23% de los días sin salud por todas las causas) en todo el mundo. En los países de ingresos medios y altos entre el 2.4% y 5.1% del presupuesto destinado a salud se dedica a salud mental. En México entre 2013 y 2021 se asignó, en promedio, solo 2.1% del presupuesto de la Secretaría de Salud (Ssa).

El impacto de la pandemia por covid-19 en la salud mental – para el personal sanitario, los pacientes, sus familias y cuidadores, y el público en general - está magnificando estos desafíos dada la creciente demanda de servicios, pero el acceso limitado a la atención. Y, sin embargo, de acuerdo con CIEP, en 2021, se propuso destinar 3 mil 031 millones de pesos, 2.1% del total de la SSa; esto representa 9.6% menos respecto a 2013 y 0.1% menos del aprobado en 2020.

La Organización Mundial de la Salud ha insistido en que una forma de incrementar el acceso de los servicios para salud mental es a través de la telemedicina, pero solo 1.7% de las clínicas y hospitales en México cuentan con las herramientas necesarias para lograrlo.

Ante este escenario es que en mayo del año pasado una iniciativa entre la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM), la Facultad de Medicina de la UNAM y la Asociación Mexicana de Industrias de Innovación Farmacéutica (AMIIF) permitió que el programa “Nosotros también nos cuidamos” viera la luz.

“Nosotros también nos cuidamos”, es una plataforma de telemedicina que estuvo enfocada en brindar apoyo psiquiátrico y emocional al personal sanitario que trabajó en la atención, directa o indirecta, de pacientes con covid-19 y que enfrentaron situaciones de ansiedad, depresión, insomnio y eventos traumáticos por el fallecimiento de pacientes, riesgos de contagio hacia ellos y sus familias, jornadas extenuantes, presión y estigma social.

A lo largo de quince meses, 19 psicoterapeutas voluntarios de la APM otorgaron de forma gratuita alrededor de 650 horas de consultas atendiendo a 322 personas desde laboratoristas, enfermeras y médicos especialistas hasta camilleros, personal de cocina y de seguridad.

Los especialistas de la APM encontraron, mayoritariamente, depresión y ansiedad, en algunos casos trastornos de estrés postraumáticos, y conforme pasaba el tiempo el burnout se hacía presente.

Este programa piloto nos permitió asomarnos a las posibilidades de la telemedicina y lo que necesitamos (comunicación entre niveles de atención, seguimiento al paciente y receta electrónica, entre otros) para que esta forma de atención sea una práctica habitual y no solo una respuesta de emergencia.

El Foro Económico Mundial de 2019 estimó que para 2030 los gastos de enfermedades emocionales llegarán a 6 billones de dólares en todo el mundo (más que la suma de diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias). Buscar una solución a la crisis de salud mental no es opcional ni humana ni financieramente.