/ lunes 30 de agosto de 2021

La violencia en el deporte

Cada vez que hay un hecho de violencia en donde se ve involucrado algún atleta o directivo de cualquier deporte, se pretende separar “sus virtudes” deportivas de su vida privada. Sin embargo, nadie puede separar su vida privada, de su vida pública y profesional. Si un hombre violenta a una mujer, debe hacerse acreedor a las consecuencias, y sus promotores o contratistas no pueden darle la vuelta al hecho, simulando que son asuntos personales y privados.


Hay otra cara de este asunto que es necesario abordar cuando un jugador con grandes habilidades, comete un delito, como el de violencia familiar, y que debería ser rechazado por la afición, sin embargo el público lo aplaude cuando aparece en el estadio como si nada hubiese hecho. Ningún hombre en el deporte o atletismo que se involucra en situaciones de violencia física, sexual, económica, psicológica o peor feminicida, puede seguir siendo presentado por las directivas o dueños como si nada. Por el contrario, deben tener una posición clara de no condescendencia a este tipo de comportamientos.


Es importante considerar lo que ya acontece en las ligas deportivas en varios países donde brillantes carreras han sido truncadas por sanciones ejemplares. La National Football League NFL era la liga con mayores casos de violencia doméstica, respecto a los datos en el beisbol o basquetbol estadounidenses. Un estudio de USA Today, evidencia que de 941 casos de violencia entre jugadores de futbol americano, 110 correspondían a la violencia familiar, y sólo del período del 2009 a 2019 se habían perpetrado 51 casos, lo que llevó a la Liga a establecer la política de “tolerancia cero” a todos los actos de violencia de este tipo, y derivó en que algunos jugadores ya no tengan cabida en la NFL por su comportamiento fuera del campo deportivo. Uno de muchos ejemplos es el de Ray Rice quien en 2014 fue suspendido definitivamente de los Baltimore Ravens por haber violentado de manera salvaje a su novia en un elevador. Cuatro años después Rice junto con su ya esposa, reconoció fueron los momentos más difíciles de su vida, tuvo que reinventarse dejando atrás “a ese hombre que odio”, señaló en una entrevista televisiva.


Ante mis comentarios sobre un futbolista americanista violentador que lo mandan al Atlas y luego lo regresan al América debo decir lo siguiente: para erradicar la violencia contra las mujeres no hay una fórmula mágica, sino que se requiere una estrategia integral que prevenga, atienda y sancione; no sólo deben diseñarse propuestas espectaculares, sino es necesario trabajar en las internas. La prevención debe ser una política básica para que no se llegue a situaciones incluso donde la vida de las mujeres corre peligro. No normalizar estas conductas, ni en las canchas y estadios, ni en la cotidianeidad de los jugadores.


Y eso tiene que ver con las reglas. La Federación de Futbol Mexicana Asociación AC, y también la Liga MX, deben seguir el ejemplo de la NFL o la NBA; identificar los estereotipos sexistas y machistas y proponerse erradicarlos; esto incluye por cierto, no maltratar a las chicas futbolistas. Ser una influencia para las otras federaciones.


Los jugadores deben ser ejemplo para los niños y adolescentes respecto de su trato hacia las mujeres. Y deben decirlo claramente: la ira y el machismo deben ser identificados y deconstruidos a tiempo, nadie será aceptado en el equipo si no cambia. Punto.


Cada vez que hay un hecho de violencia en donde se ve involucrado algún atleta o directivo de cualquier deporte, se pretende separar “sus virtudes” deportivas de su vida privada. Sin embargo, nadie puede separar su vida privada, de su vida pública y profesional. Si un hombre violenta a una mujer, debe hacerse acreedor a las consecuencias, y sus promotores o contratistas no pueden darle la vuelta al hecho, simulando que son asuntos personales y privados.


Hay otra cara de este asunto que es necesario abordar cuando un jugador con grandes habilidades, comete un delito, como el de violencia familiar, y que debería ser rechazado por la afición, sin embargo el público lo aplaude cuando aparece en el estadio como si nada hubiese hecho. Ningún hombre en el deporte o atletismo que se involucra en situaciones de violencia física, sexual, económica, psicológica o peor feminicida, puede seguir siendo presentado por las directivas o dueños como si nada. Por el contrario, deben tener una posición clara de no condescendencia a este tipo de comportamientos.


Es importante considerar lo que ya acontece en las ligas deportivas en varios países donde brillantes carreras han sido truncadas por sanciones ejemplares. La National Football League NFL era la liga con mayores casos de violencia doméstica, respecto a los datos en el beisbol o basquetbol estadounidenses. Un estudio de USA Today, evidencia que de 941 casos de violencia entre jugadores de futbol americano, 110 correspondían a la violencia familiar, y sólo del período del 2009 a 2019 se habían perpetrado 51 casos, lo que llevó a la Liga a establecer la política de “tolerancia cero” a todos los actos de violencia de este tipo, y derivó en que algunos jugadores ya no tengan cabida en la NFL por su comportamiento fuera del campo deportivo. Uno de muchos ejemplos es el de Ray Rice quien en 2014 fue suspendido definitivamente de los Baltimore Ravens por haber violentado de manera salvaje a su novia en un elevador. Cuatro años después Rice junto con su ya esposa, reconoció fueron los momentos más difíciles de su vida, tuvo que reinventarse dejando atrás “a ese hombre que odio”, señaló en una entrevista televisiva.


Ante mis comentarios sobre un futbolista americanista violentador que lo mandan al Atlas y luego lo regresan al América debo decir lo siguiente: para erradicar la violencia contra las mujeres no hay una fórmula mágica, sino que se requiere una estrategia integral que prevenga, atienda y sancione; no sólo deben diseñarse propuestas espectaculares, sino es necesario trabajar en las internas. La prevención debe ser una política básica para que no se llegue a situaciones incluso donde la vida de las mujeres corre peligro. No normalizar estas conductas, ni en las canchas y estadios, ni en la cotidianeidad de los jugadores.


Y eso tiene que ver con las reglas. La Federación de Futbol Mexicana Asociación AC, y también la Liga MX, deben seguir el ejemplo de la NFL o la NBA; identificar los estereotipos sexistas y machistas y proponerse erradicarlos; esto incluye por cierto, no maltratar a las chicas futbolistas. Ser una influencia para las otras federaciones.


Los jugadores deben ser ejemplo para los niños y adolescentes respecto de su trato hacia las mujeres. Y deben decirlo claramente: la ira y el machismo deben ser identificados y deconstruidos a tiempo, nadie será aceptado en el equipo si no cambia. Punto.