/ viernes 6 de octubre de 2023

Las clases de periodismo del “comandante Águila” 

Zitácuaro es un municipio en Michoacán, ubicado a 155.3 Km de la CDMX. En vehículo la distancia es de dos horas y 23 minutos. Su economía está basada en la gastronomía, comercio agrario y, paradójicamente, el turismo. Habitan más o menos 157 mil habitantes, algo así como dos estadios Azteca llenos. Ese escenario sirve para mostrar la situación del periodismo en nuestro país, a menos de un año de que termine esta administración federal, de acuerdo con el reportaje “Nuestra única defensa es una pluma” en The New York Times Magazine, de Nicholas Casey.

En un amplio texto, se cuenta la historia del portal Monitor Michoacán, que retrata la violencia del crimen organizado y la corrupción gubernamental que ocasionó el asesinato de periodistas a pesar, de haber intentado defenderse. El que sigue vivo tiene el súper poder de tener un botón de pánico proporcionado por el gobierno el cual sirve para que: “Cuando el sicario llegue y me quiera matar otra vez, le voy a decir: ‘A ver, permíteme por favor, sicario, presionar mi botón”.

En el texto se ofrecen cifras que retratan la realidad del periodismo en México: “El mundo se ha convertido en un lugar cada vez más peligroso para los periodistas, pero —aparte de la guerra en Ucrania— ningún lugar es más mortal para ellos que México. Según el Comité para la Protección de los Periodistas, desde que el gobierno comenzó su guerra contra el narcotráfico en 2006, al menos 128 periodistas han sido asesinados, 13 de ellos solo en el último año, un récord escalofriante”.

Se citan los casos de Miroslava Breach, Ciro Gómez Leyva y muchos otros; como los 17 periodistas de Veracruz que fueron asesinados durante el gobierno de Javier Duarte, quien actualmente está en prisión por “asociación delictuosa y lavado de dinero”. De acuerdo con Human Rights Watch, de las 105 investigaciones de asesinatos de periodistas en México desde 2010, solo seis han culminado en sentencias por homicidio. En otras palabras, la impunidad es la reina de la justicia mexicana.

La comunicación de integrantes del crimen organizado a grupos periodísticos es parecida a tiempos del Porfiriato: “Plata o plomo”, solo hay de esas dos sopas; colaborar o atenerse a las consecuencias. Las autoridades municipales, estatales y federales no buscan debatir el papel del periodismo en una democracia. Mucho menos a los liderazgos de los poderes fácticos quienes se presentan en llamadas como: “Soy el comandante Águila. De parte del cuatro letras”.

En México, los ataques a los periodistas casi nunca son resueltos. Durante mucho tiempo, los editores repiten: “Nuestra única defensa es una pluma”. El gremio periodístico enfrenta hackeos en sus teléfonos, amenazas de muerte, golpizas, torturas, ataques con granadas en su redacción y en el mejor de los casos, ataques verbales desde el púlpito de Palacio Nacional.

Ya, por último, el portal Monitor Michoacán, en Zitácuaro no cerró su página de Facebook. Pero ahora sus contenidos no son de denuncia contra las autoridades y el crimen organizado. Lo que no ha cambiado es que siguen previniendo a la población de fuertes plagas. Hace 48 horas escribieron: “No pongas en riesgo la reputación de tu NEGOCIO.. Un cliente que ve una cucaracha en tu negocio es un cliente que no vuelve jamás y difunde lo visto. DEXTER es la solución en el combate a plagas como: cucarachas, chinches, pulgas, arañas, hormigas, alacranes, termitas. Acaba con la plaga en menos de una semana”. Ojalá que la plaga de las amenazas del comandante Águila se termine algún día.



Comunicólogo político, académico de la FCPyS UNAM y Maestro en Periodismo Político @gersonmecalco

Zitácuaro es un municipio en Michoacán, ubicado a 155.3 Km de la CDMX. En vehículo la distancia es de dos horas y 23 minutos. Su economía está basada en la gastronomía, comercio agrario y, paradójicamente, el turismo. Habitan más o menos 157 mil habitantes, algo así como dos estadios Azteca llenos. Ese escenario sirve para mostrar la situación del periodismo en nuestro país, a menos de un año de que termine esta administración federal, de acuerdo con el reportaje “Nuestra única defensa es una pluma” en The New York Times Magazine, de Nicholas Casey.

En un amplio texto, se cuenta la historia del portal Monitor Michoacán, que retrata la violencia del crimen organizado y la corrupción gubernamental que ocasionó el asesinato de periodistas a pesar, de haber intentado defenderse. El que sigue vivo tiene el súper poder de tener un botón de pánico proporcionado por el gobierno el cual sirve para que: “Cuando el sicario llegue y me quiera matar otra vez, le voy a decir: ‘A ver, permíteme por favor, sicario, presionar mi botón”.

En el texto se ofrecen cifras que retratan la realidad del periodismo en México: “El mundo se ha convertido en un lugar cada vez más peligroso para los periodistas, pero —aparte de la guerra en Ucrania— ningún lugar es más mortal para ellos que México. Según el Comité para la Protección de los Periodistas, desde que el gobierno comenzó su guerra contra el narcotráfico en 2006, al menos 128 periodistas han sido asesinados, 13 de ellos solo en el último año, un récord escalofriante”.

Se citan los casos de Miroslava Breach, Ciro Gómez Leyva y muchos otros; como los 17 periodistas de Veracruz que fueron asesinados durante el gobierno de Javier Duarte, quien actualmente está en prisión por “asociación delictuosa y lavado de dinero”. De acuerdo con Human Rights Watch, de las 105 investigaciones de asesinatos de periodistas en México desde 2010, solo seis han culminado en sentencias por homicidio. En otras palabras, la impunidad es la reina de la justicia mexicana.

La comunicación de integrantes del crimen organizado a grupos periodísticos es parecida a tiempos del Porfiriato: “Plata o plomo”, solo hay de esas dos sopas; colaborar o atenerse a las consecuencias. Las autoridades municipales, estatales y federales no buscan debatir el papel del periodismo en una democracia. Mucho menos a los liderazgos de los poderes fácticos quienes se presentan en llamadas como: “Soy el comandante Águila. De parte del cuatro letras”.

En México, los ataques a los periodistas casi nunca son resueltos. Durante mucho tiempo, los editores repiten: “Nuestra única defensa es una pluma”. El gremio periodístico enfrenta hackeos en sus teléfonos, amenazas de muerte, golpizas, torturas, ataques con granadas en su redacción y en el mejor de los casos, ataques verbales desde el púlpito de Palacio Nacional.

Ya, por último, el portal Monitor Michoacán, en Zitácuaro no cerró su página de Facebook. Pero ahora sus contenidos no son de denuncia contra las autoridades y el crimen organizado. Lo que no ha cambiado es que siguen previniendo a la población de fuertes plagas. Hace 48 horas escribieron: “No pongas en riesgo la reputación de tu NEGOCIO.. Un cliente que ve una cucaracha en tu negocio es un cliente que no vuelve jamás y difunde lo visto. DEXTER es la solución en el combate a plagas como: cucarachas, chinches, pulgas, arañas, hormigas, alacranes, termitas. Acaba con la plaga en menos de una semana”. Ojalá que la plaga de las amenazas del comandante Águila se termine algún día.



Comunicólogo político, académico de la FCPyS UNAM y Maestro en Periodismo Político @gersonmecalco