/ lunes 8 de marzo de 2021

Legislando para las mujeres

El avance en la lucha por los derechos de las mujeres ha sido de tal magnitud y celeridad durante las últimas décadas, que hemos sido poco conscientes de los alcances y repercusiones que esto ha traído para la evolución de la especie humana.

Al inicio de las civilizaciones la mujer fue considerada un botín de guerra, un ser sin derechos y sujeta a la voluntad del padre, del esposo e incluso de los hijos. Esta condición se prolongó durante cientos de años. Recordemos que aún en tiempos de la revolución francesa, los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 fueron declarados en favor del hombre y no de la mujer.

En México, fue hasta 1954 que se reconoció el derecho a la participación política mediante el ejercicio del voto por cualquier persona mayor de edad, pero únicamente el voto. Después vendrían pequeños destellos, concesiones forzadas y un escaso impacto en lo que a la dinámica de la vida política nacional se refiere. Sin embargo, sólo algunas mujeres llegaron a ocupar el cargo de gobernadoras o legisladoras, todavía en los años recientes.

Es hasta esta Cuarta Transformación que se ha hecho realidad la paridad y la igualdad en la participación de la mujer en la política. La muestra más significativa y visible es la composición del Gabinete actual: nunca antes en la historia del país se había visto un Gabinete con tantas mujeres.

Pero más allá de eso, es hasta la presente Legislatura que en el Congreso de la Unión se han modificado más de cien leyes, algunas con reformas de carácter constitucional, que son las que han permitido introducir modificaciones que garantizan de una vez y para siempre la participación de las mujeres en la esfera política, en los cargos de representación popular y también en los órganos de dirección y de decisión de la vida pública del país, así como en los consejos y en los tribunales.

No obstante, es en este contexto donde también hemos visto la mayor cantidad de críticas y protestas respecto al tema de la participación política de las mujeres. En mi opinión, estas “movilizaciones feministas” no tienen más que un sentido político electoral. Me parecen fuera de toda lógica y proporción. Se ven no sólo exageradas y violentas, sino manipuladas y excesivas. Es evidente para la mayoría de la población como ahora esa oposición reaccionaria y conservadora hoy pretende “montarse” en un movimiento del que nunca antes se ocupó con seriedad. Basta escuchar a Calderón para darse cuenta del triste y patético papel que hoy hacen, en su esfuerzo por adueñarse de una lucha social a la que siempre se ha opuesto.

La oposición conservadora hoy se dice la gran aliada de las mujeres y sus causas, pero apenas en este gobierno, porque antes que tuvieron la mayoría en el Congreso o que lograron consensos para aprobar reformas que permitían el saqueo de los bienes públicos, las vieron como un asunto de rentabilidad política, pero jamás se ocuparon de garantizar los derechos de las mujeres como lo hemos hecho en esta administración.

La oposición se dice escandalizada por los feminicidios, sin embargo, es precisamente hoy cuando tenemos un diagnóstico exacto de la realidad que ellos crearon y que nunca combatieron con seriedad. Es en esta transformación de la vida pública cuando apenas se están adecuando los tipos penales en las entidades federativas, sin ocultar ni maquillar cifras en materia de violencias sociales y feminicidios.

La oposición denuncia la violencia en contra de la mujer, pero lo que no dice es que esta violencia es resultado de una sociedad devastada que condenaron a la desesperanza, a la miseria y al olvido, y que sistemáticamente depauperaron para favorecer a empresarios voraces, quienes bajo el pretexto de contener la inflación nunca fueron capaces de imaginar siquiera un salario mínimo digno; que llenaron el país de fuego y muerte para enlutarlo, y sobre todo para esconder que por cada mujer muerta, hay nueve hombres que también pierden la vida.

Las diputadas y diputados de MORENA, así como hemos reformado las leyes, también nos hemos preocupado y ocupado para que se tengan los recursos económicos y sean efectivos esos derechos. Muestra de ello, es que en el Presupuesto de Egresos de la Federación aumentamos casi 30 mil millones para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, contra lo cual votó la oposición. Esos son hechos y no palabras huecas.

En esta Cuarta Transformación estamos con las mujeres, atendiendo de fondo las causas que generan la desigualdad y las injusticias. Que nadie se engañe y que las jóvenes se informen y lo tengan muy presente: ¡Este es el sexenio de las mujeres! La 4a transformación es feminista, o no será. Así conmemoramos muchas este 8 de marzo.

https://www.facebook.com/angeleshuertadip/

@gelahuerta

El avance en la lucha por los derechos de las mujeres ha sido de tal magnitud y celeridad durante las últimas décadas, que hemos sido poco conscientes de los alcances y repercusiones que esto ha traído para la evolución de la especie humana.

Al inicio de las civilizaciones la mujer fue considerada un botín de guerra, un ser sin derechos y sujeta a la voluntad del padre, del esposo e incluso de los hijos. Esta condición se prolongó durante cientos de años. Recordemos que aún en tiempos de la revolución francesa, los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 fueron declarados en favor del hombre y no de la mujer.

En México, fue hasta 1954 que se reconoció el derecho a la participación política mediante el ejercicio del voto por cualquier persona mayor de edad, pero únicamente el voto. Después vendrían pequeños destellos, concesiones forzadas y un escaso impacto en lo que a la dinámica de la vida política nacional se refiere. Sin embargo, sólo algunas mujeres llegaron a ocupar el cargo de gobernadoras o legisladoras, todavía en los años recientes.

Es hasta esta Cuarta Transformación que se ha hecho realidad la paridad y la igualdad en la participación de la mujer en la política. La muestra más significativa y visible es la composición del Gabinete actual: nunca antes en la historia del país se había visto un Gabinete con tantas mujeres.

Pero más allá de eso, es hasta la presente Legislatura que en el Congreso de la Unión se han modificado más de cien leyes, algunas con reformas de carácter constitucional, que son las que han permitido introducir modificaciones que garantizan de una vez y para siempre la participación de las mujeres en la esfera política, en los cargos de representación popular y también en los órganos de dirección y de decisión de la vida pública del país, así como en los consejos y en los tribunales.

No obstante, es en este contexto donde también hemos visto la mayor cantidad de críticas y protestas respecto al tema de la participación política de las mujeres. En mi opinión, estas “movilizaciones feministas” no tienen más que un sentido político electoral. Me parecen fuera de toda lógica y proporción. Se ven no sólo exageradas y violentas, sino manipuladas y excesivas. Es evidente para la mayoría de la población como ahora esa oposición reaccionaria y conservadora hoy pretende “montarse” en un movimiento del que nunca antes se ocupó con seriedad. Basta escuchar a Calderón para darse cuenta del triste y patético papel que hoy hacen, en su esfuerzo por adueñarse de una lucha social a la que siempre se ha opuesto.

La oposición conservadora hoy se dice la gran aliada de las mujeres y sus causas, pero apenas en este gobierno, porque antes que tuvieron la mayoría en el Congreso o que lograron consensos para aprobar reformas que permitían el saqueo de los bienes públicos, las vieron como un asunto de rentabilidad política, pero jamás se ocuparon de garantizar los derechos de las mujeres como lo hemos hecho en esta administración.

La oposición se dice escandalizada por los feminicidios, sin embargo, es precisamente hoy cuando tenemos un diagnóstico exacto de la realidad que ellos crearon y que nunca combatieron con seriedad. Es en esta transformación de la vida pública cuando apenas se están adecuando los tipos penales en las entidades federativas, sin ocultar ni maquillar cifras en materia de violencias sociales y feminicidios.

La oposición denuncia la violencia en contra de la mujer, pero lo que no dice es que esta violencia es resultado de una sociedad devastada que condenaron a la desesperanza, a la miseria y al olvido, y que sistemáticamente depauperaron para favorecer a empresarios voraces, quienes bajo el pretexto de contener la inflación nunca fueron capaces de imaginar siquiera un salario mínimo digno; que llenaron el país de fuego y muerte para enlutarlo, y sobre todo para esconder que por cada mujer muerta, hay nueve hombres que también pierden la vida.

Las diputadas y diputados de MORENA, así como hemos reformado las leyes, también nos hemos preocupado y ocupado para que se tengan los recursos económicos y sean efectivos esos derechos. Muestra de ello, es que en el Presupuesto de Egresos de la Federación aumentamos casi 30 mil millones para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, contra lo cual votó la oposición. Esos son hechos y no palabras huecas.

En esta Cuarta Transformación estamos con las mujeres, atendiendo de fondo las causas que generan la desigualdad y las injusticias. Que nadie se engañe y que las jóvenes se informen y lo tengan muy presente: ¡Este es el sexenio de las mujeres! La 4a transformación es feminista, o no será. Así conmemoramos muchas este 8 de marzo.

https://www.facebook.com/angeleshuertadip/

@gelahuerta