/ martes 26 de diciembre de 2023

Lo dicho: retórica belicista, acciones racistas

Tal y como lo apunté en la entrega anterior, tan solo pasaron unos días, para que en eventos por separado, pero con una diferencia de horas y el mismo pasado día 18, se confirmara la perniciosa vinculación ideológica, programática y política, entre la retórica belicista que promueven amplios círculos radicales de los conservadores del Partido Republicano que promueven la intervención de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en territorio mexicano, con el baladí pretexto de enfrentar y liquidar a las organizaciones criminales mexicanas dedicadas al tráfico de drogas (fentanilo). De manera explícita, se han referido a nueva generación y a las bandas de Ismael Zambada y a los de los hijos de Joaquín Guzmán.

A los eventos que me refiero son. Primero, el multitudinario mitin del Donald Trump en New Hampshire. Allí textual afirmo, entre otras extravagancias, que “los migrantes envenenan la sangre de los Estados Unidos. Destruyen nuestros valores”. La reacción vino incluso de políticos de origen latino en el Partido Republicano así, como era de esperar, por parte de la Casa Blanca que fue lejos: asimiló el discurso de Trump a los expresados por Adolfo Hitler. Ni más ni menos. De esa forma, el aspirante presidencial por tercera ocasión, prometió un estricto programa de deportaciones amén de garantizar la imposibilidad del tránsito de migrantes, vengan de donde vengan.

El segundo, fue el ampliamente difundido acuerdo firmado por Greg Abbott, en donde por la simple apariencia de “parecer migrante”, las autoridades correspondientes de ese antiguo territorio mexicano, podrán deportar sin más a las personas que a su leal entender, pudieran ser migrantes. De esa manera, sea por la forma de caminar, vestirse, hablar, comer o reunirse, podrán calificados como “migrantes” para que les sea solicitada la documentación correspondiente y que acredite su estancia legal en los Estados Unidos. Sí, lo leyó usted bien: bastará “parecer migrante” para ser detenido, interrogado y dado el caso, deportado.

A lo anterior, se le debe sumar la decisión de varias autoridades fronterizas estadounidenses, para cerrar de manera intermitente, los pasos ferroviarios entre ambas naciones, con el argumento de la masiva transportación ilegal de migrantes procedentes de varias partes del mundo. Sobre todo, después de que se dio a conocer que al menos 12 personas procedentes de países ajenos al Continente Americano, habían intentado cruzar a los Estados Unidos, portando explosivos. Aunque no se informó de la capacidad destructiva de los mismos, las llamadas “alertas migratorias” se dispararon de inmediato, para sumarse a lo que bien puede denominarse ya, como una notable tendencia política e ideológica que identifica a la migración de mexicanas y mexicanos, sobre todo, más como un auténtico riesgo que como una oportunidad para el comercio y la economía de ese país.

Si es cierto que el Presidente López Obrador descalificó e incluso anunció accio es diplomáticas en contra de la ley firmada por el gobernador de Texas, desafortunadamente, eso no será de mucha utilidad, pues la xenofobia, el racismo y el supremacismo, son el principal combustible de la plataforma electoral del Partido Republicano y por lo tanto de sus principales líderes/candidatos, tal como es el caso de Donald Trump. Todo un desafío planteado ante la simultaneidad de las elecciones presidenciales es Estados Unidos y México.

Deberemos analizar e incluso estudiar con detenimiento, lo que las dos principales candidatas a la Presidencia de la República expresan en la larga carrera electoral que tienen por delante. La mera retórica o peor aún las actitudes evasivas, jugarán en contra de sus aspiraciones por llegar al Palacio Nacional.

javierolivaposada@gmail.com

@JOPso

Tal y como lo apunté en la entrega anterior, tan solo pasaron unos días, para que en eventos por separado, pero con una diferencia de horas y el mismo pasado día 18, se confirmara la perniciosa vinculación ideológica, programática y política, entre la retórica belicista que promueven amplios círculos radicales de los conservadores del Partido Republicano que promueven la intervención de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en territorio mexicano, con el baladí pretexto de enfrentar y liquidar a las organizaciones criminales mexicanas dedicadas al tráfico de drogas (fentanilo). De manera explícita, se han referido a nueva generación y a las bandas de Ismael Zambada y a los de los hijos de Joaquín Guzmán.

A los eventos que me refiero son. Primero, el multitudinario mitin del Donald Trump en New Hampshire. Allí textual afirmo, entre otras extravagancias, que “los migrantes envenenan la sangre de los Estados Unidos. Destruyen nuestros valores”. La reacción vino incluso de políticos de origen latino en el Partido Republicano así, como era de esperar, por parte de la Casa Blanca que fue lejos: asimiló el discurso de Trump a los expresados por Adolfo Hitler. Ni más ni menos. De esa forma, el aspirante presidencial por tercera ocasión, prometió un estricto programa de deportaciones amén de garantizar la imposibilidad del tránsito de migrantes, vengan de donde vengan.

El segundo, fue el ampliamente difundido acuerdo firmado por Greg Abbott, en donde por la simple apariencia de “parecer migrante”, las autoridades correspondientes de ese antiguo territorio mexicano, podrán deportar sin más a las personas que a su leal entender, pudieran ser migrantes. De esa manera, sea por la forma de caminar, vestirse, hablar, comer o reunirse, podrán calificados como “migrantes” para que les sea solicitada la documentación correspondiente y que acredite su estancia legal en los Estados Unidos. Sí, lo leyó usted bien: bastará “parecer migrante” para ser detenido, interrogado y dado el caso, deportado.

A lo anterior, se le debe sumar la decisión de varias autoridades fronterizas estadounidenses, para cerrar de manera intermitente, los pasos ferroviarios entre ambas naciones, con el argumento de la masiva transportación ilegal de migrantes procedentes de varias partes del mundo. Sobre todo, después de que se dio a conocer que al menos 12 personas procedentes de países ajenos al Continente Americano, habían intentado cruzar a los Estados Unidos, portando explosivos. Aunque no se informó de la capacidad destructiva de los mismos, las llamadas “alertas migratorias” se dispararon de inmediato, para sumarse a lo que bien puede denominarse ya, como una notable tendencia política e ideológica que identifica a la migración de mexicanas y mexicanos, sobre todo, más como un auténtico riesgo que como una oportunidad para el comercio y la economía de ese país.

Si es cierto que el Presidente López Obrador descalificó e incluso anunció accio es diplomáticas en contra de la ley firmada por el gobernador de Texas, desafortunadamente, eso no será de mucha utilidad, pues la xenofobia, el racismo y el supremacismo, son el principal combustible de la plataforma electoral del Partido Republicano y por lo tanto de sus principales líderes/candidatos, tal como es el caso de Donald Trump. Todo un desafío planteado ante la simultaneidad de las elecciones presidenciales es Estados Unidos y México.

Deberemos analizar e incluso estudiar con detenimiento, lo que las dos principales candidatas a la Presidencia de la República expresan en la larga carrera electoral que tienen por delante. La mera retórica o peor aún las actitudes evasivas, jugarán en contra de sus aspiraciones por llegar al Palacio Nacional.

javierolivaposada@gmail.com

@JOPso