/ domingo 12 de agosto de 2018

Lo que nos identifica como campechanos

Por el ultramar nos llegaron a Campeche, y a distintos puntos de los litorales mexicanos, los ultramarinos que eran productos europeos diversos que por estas tierras no se fabricaban y constituían una novedad. Pero acaso esos ultramarinos hayan sido una pequeña parte de la cultura de “colonización” que desde muchos antes, con los clérigos y su religión, con sus formas de vestir, con su lenguaje y escritura, crearon un sincretismo y, en general, una nueva cultura de la que hoy nos sentimos orgullosos.

Nuestra herencia maya (gastronómica, artesanal, de festejos, música y bailes) se modificó al fundirse con lo hispánico para darnos una identidad muy particular, para darnos campechanía, sin desdeñar que somos peninsulares (de la Península de Yucatán) y que esa condición nos “uniforma” en ciertas cosas. Compartimos modismos de herencia prehispánica, muchas costumbres, y los defendemos (junto con yucatecos y algunos pueblos quintanarroenses) con orgullo singular.

Pero es en Campeche donde bailamos la jarana (que es un zapateado regularmente en pareja) con un ritmo excepcional de charanga que toca piezas como “campechanita habanera”, “el pichito amoroso”, entre otras que nuestras mujeres ejecutan con singular coquetería, envueltas en un traje regional precioso, mestizo, de blusa y falda larga, bordado en punto de cruz con un elemento que nos identifica: el escudo de Campeche.

Los poetas nos identifican en el mundo entero. Desde el poeta mayor Manuel García Jurado (originario de Palizada) sin dejar de contar a muchísimos que lo son por el simple hecho de declamar en cualquier festival o cantina. Son los que han compuesto canciones bellísimas como “Las torres de catedral” o “Tu rival”: “…tu adorable rival, es linda como tú, lleva tú mismo nombre y se llama, se llama como tú… tiene tu misma voz, y tú mismo mirar, tu misma boca tiene y besa, y besa como tú…”.

Y los hay laureados, viejos y jóvenes, que obtienen flores de oro y ganan premios de poesía en distintos puntos de México y el extranjero. He recordado el dicho campechano: en Campeche levantas una piedra y aparece un poeta.

Y nos distinguen personajes de la historia misma de México: Justo Sierra Méndez, el Maestro de América, desde luego; pero también nos pertenece una parte del cariño, la preparación y la emoción de José Vasconcelos; la estatura política de Pablo García y Montilla, perseguido al lado de Benito Juárez, nuestro emancipador; la heroicidad de Pedro Sainz de Baranda y Borreyro que expulsó al último reducto español en México; el sacrificio del senador Francisco Field Jurado, asesinado por oponerse a los llamados Tratados de Bucareli; la sapiencia de la maestra María Lavalle Urbina; las pinturas de Joaquín Clausell y el trabajo y esfuerzo de cientos de campechanos que desde diferentes escenarios de la música, la pintura y las artes en general, en diferentes tiempos y momentos nos han hecho sentir orgullosos porque han exportado y fortalecido el gentilicio de “campechano”.

Hoy en Campeche, con el esfuerzo de los últimos gobiernos estatales y municipales, se ofrece una gran festival en el Centro Histórico que lleva al punto neurálgico de la ciudad amurallada música, danza, teatro y otras artes para disfrute de los campechanos y los turistas nacionales y extranjeros. Y también ofrecemos un festival de teatro, otro de jazz, más un concierto navideño que presenta a cantantes de ópera y orquestas internacionales.

Campeche es cultura y de muchas maneras un ejemplo para la Península y México entero. Es cierto que por estas tierras todavía contemplamos el mar y por las tardes y noches calurosas sacamos el sillón a la puerta para refrescarnos sin temor al asalto. Pero es que nuestra cultura da todavía para vivir así.

Desde el Camino Real y Los Chenes, en el extremo norte, hasta Palizada y Carmen, en el extremo sur, los campechanos se fortalecen en la conciencia de que la herencia cultural y educativa es suficiente y tan grande como para ocuparnos todos los días en mantenerla.


Preservemos nuestra riqueza cultural, por Campeche, por México.

Senador del PRI



Por el ultramar nos llegaron a Campeche, y a distintos puntos de los litorales mexicanos, los ultramarinos que eran productos europeos diversos que por estas tierras no se fabricaban y constituían una novedad. Pero acaso esos ultramarinos hayan sido una pequeña parte de la cultura de “colonización” que desde muchos antes, con los clérigos y su religión, con sus formas de vestir, con su lenguaje y escritura, crearon un sincretismo y, en general, una nueva cultura de la que hoy nos sentimos orgullosos.

Nuestra herencia maya (gastronómica, artesanal, de festejos, música y bailes) se modificó al fundirse con lo hispánico para darnos una identidad muy particular, para darnos campechanía, sin desdeñar que somos peninsulares (de la Península de Yucatán) y que esa condición nos “uniforma” en ciertas cosas. Compartimos modismos de herencia prehispánica, muchas costumbres, y los defendemos (junto con yucatecos y algunos pueblos quintanarroenses) con orgullo singular.

Pero es en Campeche donde bailamos la jarana (que es un zapateado regularmente en pareja) con un ritmo excepcional de charanga que toca piezas como “campechanita habanera”, “el pichito amoroso”, entre otras que nuestras mujeres ejecutan con singular coquetería, envueltas en un traje regional precioso, mestizo, de blusa y falda larga, bordado en punto de cruz con un elemento que nos identifica: el escudo de Campeche.

Los poetas nos identifican en el mundo entero. Desde el poeta mayor Manuel García Jurado (originario de Palizada) sin dejar de contar a muchísimos que lo son por el simple hecho de declamar en cualquier festival o cantina. Son los que han compuesto canciones bellísimas como “Las torres de catedral” o “Tu rival”: “…tu adorable rival, es linda como tú, lleva tú mismo nombre y se llama, se llama como tú… tiene tu misma voz, y tú mismo mirar, tu misma boca tiene y besa, y besa como tú…”.

Y los hay laureados, viejos y jóvenes, que obtienen flores de oro y ganan premios de poesía en distintos puntos de México y el extranjero. He recordado el dicho campechano: en Campeche levantas una piedra y aparece un poeta.

Y nos distinguen personajes de la historia misma de México: Justo Sierra Méndez, el Maestro de América, desde luego; pero también nos pertenece una parte del cariño, la preparación y la emoción de José Vasconcelos; la estatura política de Pablo García y Montilla, perseguido al lado de Benito Juárez, nuestro emancipador; la heroicidad de Pedro Sainz de Baranda y Borreyro que expulsó al último reducto español en México; el sacrificio del senador Francisco Field Jurado, asesinado por oponerse a los llamados Tratados de Bucareli; la sapiencia de la maestra María Lavalle Urbina; las pinturas de Joaquín Clausell y el trabajo y esfuerzo de cientos de campechanos que desde diferentes escenarios de la música, la pintura y las artes en general, en diferentes tiempos y momentos nos han hecho sentir orgullosos porque han exportado y fortalecido el gentilicio de “campechano”.

Hoy en Campeche, con el esfuerzo de los últimos gobiernos estatales y municipales, se ofrece una gran festival en el Centro Histórico que lleva al punto neurálgico de la ciudad amurallada música, danza, teatro y otras artes para disfrute de los campechanos y los turistas nacionales y extranjeros. Y también ofrecemos un festival de teatro, otro de jazz, más un concierto navideño que presenta a cantantes de ópera y orquestas internacionales.

Campeche es cultura y de muchas maneras un ejemplo para la Península y México entero. Es cierto que por estas tierras todavía contemplamos el mar y por las tardes y noches calurosas sacamos el sillón a la puerta para refrescarnos sin temor al asalto. Pero es que nuestra cultura da todavía para vivir así.

Desde el Camino Real y Los Chenes, en el extremo norte, hasta Palizada y Carmen, en el extremo sur, los campechanos se fortalecen en la conciencia de que la herencia cultural y educativa es suficiente y tan grande como para ocuparnos todos los días en mantenerla.


Preservemos nuestra riqueza cultural, por Campeche, por México.

Senador del PRI



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