/ jueves 17 de octubre de 2019

Los kurdos, etnia sin Estado

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tenido en las semanas recientes la que quizá ha sido su peor racha desde que dio inicio a su gobierno, en el 2017, pero más allá de todo cuanto lo tiene al borde del juicio político ante la Cámara de Representantes de su país, acaba de cometer un error que bien puede derivar en una catástrofe humanitaria.

Se trata del retiro de las tropas estadounidenses que se encontraban estacionadas en la zona nordeste de Siria, región que fue vital en el combate a la organización terrorista ISIS, algo en lo que resultó vital la colaboración de la etnia kurda que habita en esa región y cuyo valor en combate tiene cualquier cantidad de testimonios históricos.

Al retirar Trump a sus tropas de esa región, dejó en la indefensión a los kurdos de la zona, a los que históricamente ha buscado atacar Turquía, nación fronteriza con Siria, cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, siempre ha expresado odio por el Pueblo Kurdo, mismo que plasmó en cuanto Estados Unidos dejó el nordeste sirio, iniciando una invasión armada que vuelve a hacer tocar tambores de guerra en la región.

Pero más allá de los errores de Trump y el espíritu bélico del presidente de Turquía, es importante dar un repaso al Pueblo Kurdo, lo que permitirá comprender en toda su amplitud el significado histórico y humano que podría tener una nueva escalada bélica en la que se vieran implicados.

Los kurdos con la minoría étnica más numerosa que no cuenta con un Estado propio, pese a que constituyen la tercera etnia numéricamente más importante en el Oriente Medio, después de los árabes y los turcos. A lo largo de la historia, han sufrido políticas de asimilación, exterminio y negación, por parte de los diferentes regímenes bajo los que han sido gobernados en las naciones en que habitan, principalmente en Turquía, Siria, Irán e Irak.

En Turquía, la población kurda ronda los 22 millones; en Irán, son aproximadamente 10 millones; en Irak, llegarían a los 7 millones; en Siria, son alrededor de 2 millones; en tanto que en la república exsoviética de Armenia, son aproximadamente un millón.

En cuanto a contar con un Estado propio, al que históricamente se le ha pretendido denominar como Kurdistán, en 1920, estuvieron a punto de conseguir su propio territorio, pues el Tratado de Sevres, posterior a la Primera Guerra Mundial, consideraba la creación del Kurdistán, algo que terminó siendo anulado en 1923, en el Tratado de Lausanne, por lo que, con el final del Imperio Otomano, no consiguieron beneficio alguno.

En cuanto al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, él en todo momento ha señalado como prioridad el exterminar a los kurdos, para lo que ha llevado a cabo un plan sistemático en el que incluye ataques a esta etnia en el sudeste turco, en Bakur y en los pueblos del nordeste de Siria e Irak.

En el pasado mes de diciembre, Erdogan, ordenó el bombardeo de los campos de refugiados de Makhmur y de Shengal, donde viven más de 13 mil personas desde principios de los años 90’s, quienes son las principales víctimas del odio de este mandatario.

Tal odio, tiene su origen en que los pueblos de esas zonas, tienen una política independiente de las potencias extranjeras y regionales, por lo que siguen la ideología del Movimiento de Liberación del Kurdistán, algo que resulta inaceptable para el mandatario turco.

En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tratando de componer su error inicial, ha dicho que sancionaría a Turquía si ese país continúa agrediendo la zona del nordeste de Siria, pero una vez más, no se le ve del todo convencido de lo que dice y entre tanto, los tambores de guerra siguen sonando. Esperemos no tener que ser testigos de una nueva catástrofe humanitaria.

FB: YolandaDeLaTorreV

Tw: @Yoladelatorre

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tenido en las semanas recientes la que quizá ha sido su peor racha desde que dio inicio a su gobierno, en el 2017, pero más allá de todo cuanto lo tiene al borde del juicio político ante la Cámara de Representantes de su país, acaba de cometer un error que bien puede derivar en una catástrofe humanitaria.

Se trata del retiro de las tropas estadounidenses que se encontraban estacionadas en la zona nordeste de Siria, región que fue vital en el combate a la organización terrorista ISIS, algo en lo que resultó vital la colaboración de la etnia kurda que habita en esa región y cuyo valor en combate tiene cualquier cantidad de testimonios históricos.

Al retirar Trump a sus tropas de esa región, dejó en la indefensión a los kurdos de la zona, a los que históricamente ha buscado atacar Turquía, nación fronteriza con Siria, cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, siempre ha expresado odio por el Pueblo Kurdo, mismo que plasmó en cuanto Estados Unidos dejó el nordeste sirio, iniciando una invasión armada que vuelve a hacer tocar tambores de guerra en la región.

Pero más allá de los errores de Trump y el espíritu bélico del presidente de Turquía, es importante dar un repaso al Pueblo Kurdo, lo que permitirá comprender en toda su amplitud el significado histórico y humano que podría tener una nueva escalada bélica en la que se vieran implicados.

Los kurdos con la minoría étnica más numerosa que no cuenta con un Estado propio, pese a que constituyen la tercera etnia numéricamente más importante en el Oriente Medio, después de los árabes y los turcos. A lo largo de la historia, han sufrido políticas de asimilación, exterminio y negación, por parte de los diferentes regímenes bajo los que han sido gobernados en las naciones en que habitan, principalmente en Turquía, Siria, Irán e Irak.

En Turquía, la población kurda ronda los 22 millones; en Irán, son aproximadamente 10 millones; en Irak, llegarían a los 7 millones; en Siria, son alrededor de 2 millones; en tanto que en la república exsoviética de Armenia, son aproximadamente un millón.

En cuanto a contar con un Estado propio, al que históricamente se le ha pretendido denominar como Kurdistán, en 1920, estuvieron a punto de conseguir su propio territorio, pues el Tratado de Sevres, posterior a la Primera Guerra Mundial, consideraba la creación del Kurdistán, algo que terminó siendo anulado en 1923, en el Tratado de Lausanne, por lo que, con el final del Imperio Otomano, no consiguieron beneficio alguno.

En cuanto al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, él en todo momento ha señalado como prioridad el exterminar a los kurdos, para lo que ha llevado a cabo un plan sistemático en el que incluye ataques a esta etnia en el sudeste turco, en Bakur y en los pueblos del nordeste de Siria e Irak.

En el pasado mes de diciembre, Erdogan, ordenó el bombardeo de los campos de refugiados de Makhmur y de Shengal, donde viven más de 13 mil personas desde principios de los años 90’s, quienes son las principales víctimas del odio de este mandatario.

Tal odio, tiene su origen en que los pueblos de esas zonas, tienen una política independiente de las potencias extranjeras y regionales, por lo que siguen la ideología del Movimiento de Liberación del Kurdistán, algo que resulta inaceptable para el mandatario turco.

En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tratando de componer su error inicial, ha dicho que sancionaría a Turquía si ese país continúa agrediendo la zona del nordeste de Siria, pero una vez más, no se le ve del todo convencido de lo que dice y entre tanto, los tambores de guerra siguen sonando. Esperemos no tener que ser testigos de una nueva catástrofe humanitaria.

FB: YolandaDeLaTorreV

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