/ martes 5 de noviembre de 2019

Los retos de la UNAM

La Universidad Nacional Autónoma de México está por elegir rector, cuestión de la mayor relevancia para la máxima casa de estudios y en la cual se ha centrado el debate actual. Sin embargo, además de esto, la Universidad Nacional tiene muchos otros retos que involucran a todo el país. Veamos algunos:

La UNAM está llamada a que sus instalaciones sean seguras para toda su comunidad, pero por desgracia hemos tenido noticia de hechos delictivos al interior de la universidad. Así las cosas, este es un tema que involucra a los estudiantes, a las autoridades de la universidad, así como a las autoridades federales y capitalinas. Es fundamental que alumnos y alumnas se sientan y estén seguros dentro de la UNAM. Las autoridades federales y capitalinas han descuidado este tema, so pretexto de un inadecuado significado de la autonomía. Existen una multiplicidad de reportajes que abordan la venta de drogas y otros ilícitos, así como los grupos delictivos vinculados a esto. Este es un asunto de procuración y administración de justicia, en el que el Estado mexicano está en deuda con la UNAM.

La máxima casa de estudios otorga conocimientos a sus estudiantes y al mismo tiempo genera la mayor pluralidad de pensamiento en México, expresiones de un orden democrático y del continuo debate de las ideas, por ello, la universidad se ha tenido que reinventar y avanzar conforme se dan los interminables procesos dialécticos del pensamiento, tanto democráticos como sociales. La comunidad universitaria siempre debe tener esa frescura en las ideas para progresar en el tiempo.

En estos días, hemos visto que muchos planteles de nuestra universidad van a paro de labores. La comunidad universitaria debería de encontrar muchas más formas para expresarse, hacerse escuchar y dialogar sin tener que detener las clases. El paro no puede ser la única solución para los problemas, ni tampoco el único camino para la expresión de inconformidad, pues, existen padres y madres de los estudiantes que sufren el paro de labores y que no entienden esta forma de expresión pública. También hay estudiantes que no lo desean, y que preferirían otras formas de acción. La universidad podría crear espacios institucionales de diálogo, pero también corresponde a otras instancias del Estado el sentarse a escuchar a los y las alumnas, así como resolver ciertas problemáticas que rebasan los asuntos estrictamente universitarios.

El Estado está obligado a aumentar el presupuesto de la UNAM de manera significativa, ya que en caso contrario, la máxima casa de estudios no podrá aumentar su matricula, estar a la vanguardia en la investigación y educación, o bien, mejorar sus instalaciones. México tiene que invertir en la educación y en la investigación de calidad, pero sobretodo, debe dar cuenta de su compromiso con las y los estudiantes que están en la universidad.

Los porros o grupos de choque son una constante en la vida universitaria, un tópico ya bastante añejo. Hasta ahora, la universidad ha realizado un esfuerzo para lidiar con este problema, pero en realidad éste le corresponde a toda la comunidad universitaria, a las autoridades y a la clase política. Es necesario que se acabe este asunto, mismo que está vinculado con la cuestión de seguridad en la UNAM. La persona que asuma la rectoría tiene grandes retos por delante, pero hay muchos otros temas que son cuestión de Estado, de toda la comunidad universitaria en colaboración con las autoridades y la sociedad.

La Universidad Nacional Autónoma de México está por elegir rector, cuestión de la mayor relevancia para la máxima casa de estudios y en la cual se ha centrado el debate actual. Sin embargo, además de esto, la Universidad Nacional tiene muchos otros retos que involucran a todo el país. Veamos algunos:

La UNAM está llamada a que sus instalaciones sean seguras para toda su comunidad, pero por desgracia hemos tenido noticia de hechos delictivos al interior de la universidad. Así las cosas, este es un tema que involucra a los estudiantes, a las autoridades de la universidad, así como a las autoridades federales y capitalinas. Es fundamental que alumnos y alumnas se sientan y estén seguros dentro de la UNAM. Las autoridades federales y capitalinas han descuidado este tema, so pretexto de un inadecuado significado de la autonomía. Existen una multiplicidad de reportajes que abordan la venta de drogas y otros ilícitos, así como los grupos delictivos vinculados a esto. Este es un asunto de procuración y administración de justicia, en el que el Estado mexicano está en deuda con la UNAM.

La máxima casa de estudios otorga conocimientos a sus estudiantes y al mismo tiempo genera la mayor pluralidad de pensamiento en México, expresiones de un orden democrático y del continuo debate de las ideas, por ello, la universidad se ha tenido que reinventar y avanzar conforme se dan los interminables procesos dialécticos del pensamiento, tanto democráticos como sociales. La comunidad universitaria siempre debe tener esa frescura en las ideas para progresar en el tiempo.

En estos días, hemos visto que muchos planteles de nuestra universidad van a paro de labores. La comunidad universitaria debería de encontrar muchas más formas para expresarse, hacerse escuchar y dialogar sin tener que detener las clases. El paro no puede ser la única solución para los problemas, ni tampoco el único camino para la expresión de inconformidad, pues, existen padres y madres de los estudiantes que sufren el paro de labores y que no entienden esta forma de expresión pública. También hay estudiantes que no lo desean, y que preferirían otras formas de acción. La universidad podría crear espacios institucionales de diálogo, pero también corresponde a otras instancias del Estado el sentarse a escuchar a los y las alumnas, así como resolver ciertas problemáticas que rebasan los asuntos estrictamente universitarios.

El Estado está obligado a aumentar el presupuesto de la UNAM de manera significativa, ya que en caso contrario, la máxima casa de estudios no podrá aumentar su matricula, estar a la vanguardia en la investigación y educación, o bien, mejorar sus instalaciones. México tiene que invertir en la educación y en la investigación de calidad, pero sobretodo, debe dar cuenta de su compromiso con las y los estudiantes que están en la universidad.

Los porros o grupos de choque son una constante en la vida universitaria, un tópico ya bastante añejo. Hasta ahora, la universidad ha realizado un esfuerzo para lidiar con este problema, pero en realidad éste le corresponde a toda la comunidad universitaria, a las autoridades y a la clase política. Es necesario que se acabe este asunto, mismo que está vinculado con la cuestión de seguridad en la UNAM. La persona que asuma la rectoría tiene grandes retos por delante, pero hay muchos otros temas que son cuestión de Estado, de toda la comunidad universitaria en colaboración con las autoridades y la sociedad.

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