/ viernes 22 de febrero de 2019

Maduro, sólo sostenido por la cúpula militar

Sin un mínimo de inteligencia y preparación, no hay dictadura que se sostenga y de ello es prueba el aún presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien se aferra al poder cuando más allá de su gabinete prácticamente ya no hay figura civil que lo mantenga en el mando que no sea algún nostálgico de Hugo Chávez, entre la población o los muy pocos países que persisten en apoyarlo, cuando su gobierno constituye un endeble castillo de naipes.

En cuanto a quien fue su predecesor, Hugo Chávez, se le podía acusar de todo tipo de cosas, dictador, sátrapa, corrupto, incluso de apoyo del narco y la guerrilla, pero nadie jamás lo tildó de idiota, de falto de preparación para ejercer su cargo y por supuesto para darle forma a una dictadura. Chávez polarizó a Venezuela, estaba dividida en dos los que lo apoyaban y los que no. El detalle estaba en que quienes lo apoyaban eran alrededor del 50 por ciento de la población y el otro 50 apoyaba a diferentes opciones opositoras, con lo que aplicó a la perfección el principio que dice “divide y vencerás”.

El fallecido mandatario tejió todo un entramado global para consolidarlo en el poder, por una parte hizo intercambio de favores con los hermanos Castro en Cuba, a los que respaldaba con petróleo y combustibles, al tiempo que éstos lo apoyaban con médicos cubanos para la población en Venezuela. Al morir Chávez de cáncer en el 2013, en los hechos le heredó el poder a su incondicional, Nicolás Maduro, quien además de ser un fantasioso mentiroso contumaz, no tenía (ni tiene) la preparación para sostener una dictadura, a lo que se suma que al bajar los precios del petróleo, se le acabó el dinero, ante lo que recurrió a lo más fácil, imprimir papel moneda, con lo que desató al demonio de la hiperinflación en Venezuela, misma que para este año se calcula llegará a los 13 millones por ciento.

Dentro de Venezuela, lo apoyan sólo su gabinete y una cúpula militar temerosa de perder los privilegios que ganó en los años de la dictadura, a los que quizá baste hacerles ver que no perderán beneficios si dejan de apoyar a Maduro, para que finalmente lo dejen solo.

YolandaDeLaTorreV

@Yoladelatorre

Sin un mínimo de inteligencia y preparación, no hay dictadura que se sostenga y de ello es prueba el aún presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien se aferra al poder cuando más allá de su gabinete prácticamente ya no hay figura civil que lo mantenga en el mando que no sea algún nostálgico de Hugo Chávez, entre la población o los muy pocos países que persisten en apoyarlo, cuando su gobierno constituye un endeble castillo de naipes.

En cuanto a quien fue su predecesor, Hugo Chávez, se le podía acusar de todo tipo de cosas, dictador, sátrapa, corrupto, incluso de apoyo del narco y la guerrilla, pero nadie jamás lo tildó de idiota, de falto de preparación para ejercer su cargo y por supuesto para darle forma a una dictadura. Chávez polarizó a Venezuela, estaba dividida en dos los que lo apoyaban y los que no. El detalle estaba en que quienes lo apoyaban eran alrededor del 50 por ciento de la población y el otro 50 apoyaba a diferentes opciones opositoras, con lo que aplicó a la perfección el principio que dice “divide y vencerás”.

El fallecido mandatario tejió todo un entramado global para consolidarlo en el poder, por una parte hizo intercambio de favores con los hermanos Castro en Cuba, a los que respaldaba con petróleo y combustibles, al tiempo que éstos lo apoyaban con médicos cubanos para la población en Venezuela. Al morir Chávez de cáncer en el 2013, en los hechos le heredó el poder a su incondicional, Nicolás Maduro, quien además de ser un fantasioso mentiroso contumaz, no tenía (ni tiene) la preparación para sostener una dictadura, a lo que se suma que al bajar los precios del petróleo, se le acabó el dinero, ante lo que recurrió a lo más fácil, imprimir papel moneda, con lo que desató al demonio de la hiperinflación en Venezuela, misma que para este año se calcula llegará a los 13 millones por ciento.

Dentro de Venezuela, lo apoyan sólo su gabinete y una cúpula militar temerosa de perder los privilegios que ganó en los años de la dictadura, a los que quizá baste hacerles ver que no perderán beneficios si dejan de apoyar a Maduro, para que finalmente lo dejen solo.

YolandaDeLaTorreV

@Yoladelatorre

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