/ miércoles 2 de septiembre de 2020

Magros logros; popularidad a flote

Como lo anunció reiteradamente el presidente López Obrador, su segundo informe de gobierno se centró en el combate a la corrupción, que ha sido el eje central de los distractores que desvían la atención de la opinión pública y le han permitido mantener en más del 50 por ciento la aceptación a su administración. Ese alto índice de popularidad, por cierto no mayor al de los dos primeros años de los gobiernos de Felipe Calderón y Vicente Fox, ha hecho posible dejar en segundo término errores y fracasos que palidecen en una ciudadanía deliberadamente dividida por voluntad explícita del gobierno de un solo hombre.

La mayoría favorable a la actual administración se explica por un fenómeno social que metafóricamente sería como la borrachera prolongada después del triunfo electoral de 2018 cuyas copas se levantan en unísono brindis al ritmo de cada golpe en los clavos del ataúd que se propina a las dos anteriores administraciones. Lanzazos a moro muerto mediáticamente aprovechados sobre los restos insepultos de gobiernos anteriores. A la embriaguez que celebra cada martillazo, López Obrador agrega metódicas dosis del opio de la prédica bíblica y una supuesta nueva moral que Federico Engels describió como la droga necesaria para el adormecimiento de las masas.

En el segundo informe emitido ayer desde el patio central de Palacio Nacional, no figuran por supuesto los reclamos que una parte pensante de la población tendría contra el gobierno de López Obrador. La lucha contra la corrupción no alcanza a la escena en la que el funcionario que se dice el más limpio y honesto de la administración, entrega fajos de billetes al hermano Pío del presidente. Ni pío dice nadie sobre ese botón de muestra de corrupción del actual gobierno en el que florecen nepotismo, amiguismo y abusos de poder, caprichos como pataletas del niño que se niega a tomar la leche lo mismo que rechaza el uso de cubrebocas que habría sido ejemplo desde la cúpula del poder para reducir la tragedia de un país que ocupa ya el tercer lugar en número de muertos en el mundo y vive la peor crisis económica desde 1932, efecto entonces de la gran depresión de 1929 y hoy consecuencia de una política equivocada que mostraba signos negativos desde antes de la aparición de la pandemia del Cobid-19. En el informe, que será ampliamente analizado en los próximos días y semanas no aparecen las pérdidas del erario que significaron los empecinamientos como la cancelación del aeropuerto en Texcoco o las de proyectos de inversión en petróleo y energía eléctrica con elevado costo para el país. A las dificultades de un mercado de hidrocarburos que plantea el imperativo de invertir energías limpias y renovables, se responde con la impericia de la dirección de Petróleos Mexicanos que tiene a la empresa al borde de la desaparición en tanto que se convierte en causa inevitable de la pérdida de grado de inversión al que México se encamina.

Nada de eso aparece en un informe que sólo puede jactarse, aparte de magros logros, de la improductividad de sus programas sociales y del combate a la corrupción que no va más allá de la estigmatización y del espectáculo de uso mediático que es su característica. En tanto, la embriaguez en ruidosa celebración opaca toda disidencia atribuida por cartabón al conservadurismo de adversarios convertidos por decreto en enemigos. La cruda llegará, la de una realidad que se hará presente y consciente cuyos resultados se advertirán en una población en su mayoría aletargada por las ilusiones de un triunfo que devendrá en evidente fracaso.

Necrológica. Falleció el eminente cardiólogo Domingo Hurtado del Río, amigo entrañable de toda la vida. Nuestro pésame a sus deudos y una expresión de dolor personal por esa desaparición.

srio28@prodigy.net.mx

Como lo anunció reiteradamente el presidente López Obrador, su segundo informe de gobierno se centró en el combate a la corrupción, que ha sido el eje central de los distractores que desvían la atención de la opinión pública y le han permitido mantener en más del 50 por ciento la aceptación a su administración. Ese alto índice de popularidad, por cierto no mayor al de los dos primeros años de los gobiernos de Felipe Calderón y Vicente Fox, ha hecho posible dejar en segundo término errores y fracasos que palidecen en una ciudadanía deliberadamente dividida por voluntad explícita del gobierno de un solo hombre.

La mayoría favorable a la actual administración se explica por un fenómeno social que metafóricamente sería como la borrachera prolongada después del triunfo electoral de 2018 cuyas copas se levantan en unísono brindis al ritmo de cada golpe en los clavos del ataúd que se propina a las dos anteriores administraciones. Lanzazos a moro muerto mediáticamente aprovechados sobre los restos insepultos de gobiernos anteriores. A la embriaguez que celebra cada martillazo, López Obrador agrega metódicas dosis del opio de la prédica bíblica y una supuesta nueva moral que Federico Engels describió como la droga necesaria para el adormecimiento de las masas.

En el segundo informe emitido ayer desde el patio central de Palacio Nacional, no figuran por supuesto los reclamos que una parte pensante de la población tendría contra el gobierno de López Obrador. La lucha contra la corrupción no alcanza a la escena en la que el funcionario que se dice el más limpio y honesto de la administración, entrega fajos de billetes al hermano Pío del presidente. Ni pío dice nadie sobre ese botón de muestra de corrupción del actual gobierno en el que florecen nepotismo, amiguismo y abusos de poder, caprichos como pataletas del niño que se niega a tomar la leche lo mismo que rechaza el uso de cubrebocas que habría sido ejemplo desde la cúpula del poder para reducir la tragedia de un país que ocupa ya el tercer lugar en número de muertos en el mundo y vive la peor crisis económica desde 1932, efecto entonces de la gran depresión de 1929 y hoy consecuencia de una política equivocada que mostraba signos negativos desde antes de la aparición de la pandemia del Cobid-19. En el informe, que será ampliamente analizado en los próximos días y semanas no aparecen las pérdidas del erario que significaron los empecinamientos como la cancelación del aeropuerto en Texcoco o las de proyectos de inversión en petróleo y energía eléctrica con elevado costo para el país. A las dificultades de un mercado de hidrocarburos que plantea el imperativo de invertir energías limpias y renovables, se responde con la impericia de la dirección de Petróleos Mexicanos que tiene a la empresa al borde de la desaparición en tanto que se convierte en causa inevitable de la pérdida de grado de inversión al que México se encamina.

Nada de eso aparece en un informe que sólo puede jactarse, aparte de magros logros, de la improductividad de sus programas sociales y del combate a la corrupción que no va más allá de la estigmatización y del espectáculo de uso mediático que es su característica. En tanto, la embriaguez en ruidosa celebración opaca toda disidencia atribuida por cartabón al conservadurismo de adversarios convertidos por decreto en enemigos. La cruda llegará, la de una realidad que se hará presente y consciente cuyos resultados se advertirán en una población en su mayoría aletargada por las ilusiones de un triunfo que devendrá en evidente fracaso.

Necrológica. Falleció el eminente cardiólogo Domingo Hurtado del Río, amigo entrañable de toda la vida. Nuestro pésame a sus deudos y una expresión de dolor personal por esa desaparición.

srio28@prodigy.net.mx

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