/ lunes 22 de febrero de 2021

Mañaneras

La reciente decisión por votación mayoritaria del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que revoca de nuevo las cautelares del INE sobre las “mañaneras” deja amplias zonas de duda respecto de lo que podrán decir o no los servidores públicos durante las campañas electorales y particularmente sobre el arbitraje que la autoridad jurisdiccional aplicará este año. Veamos.

Por “mañaneras” entendemos las conferencias matutinas de prensa que acostumbra el Presidente de la República, que se utilizan de manera ordinaria con la participación de diversos servidores públicos y que para su realización usan recursos provenientes del erario público. Son ejercicios de comunicación que hacen llegar información a la ciudadanía a nivel nacional y que se pagan con dinero público.

Sabemos que en ellas el presidente hizo manifestaciones de carácter político y electoral, calificativos y valoraciones acerca de partidos distintos a Morena, que se traducen en posiciones claras en contra de ellos. Recordemos que los señaló como representantes del antiguo régimen que se agrupan para defender privilegios, que su unión llevó al neoliberalismo y, con ello, al beneficio de minorías, a la corrupción, la inseguridad y a la violencia. Que la alianza electoral de PRI, PAN y PRD busca defender todo lo anterior a través de las elecciones. Y así muchas otras. Justo por ello los partidos solicitaron medidas cautelares que el INE concedió dos veces y dos veces revocó el Tribunal.

En mi opinión el uso reiterado de estas expresiones implican apoyo directo a Morena como partido del presidente pues envía mensajes claros a la sociedad que afectan la equidad en la contienda, y si bien los pronunciamientos se dan en el marco de las “mañaneras” los jueces no pueden esgrimir, al menos insinuar, valiéndose de diversos artilugios jurídicos, que dichas expresiones pudieran estar amparadas por la libertad de expresión, pues esa interpretación evade deliberadamente que provienen del presidente y que ello vulnera los principios de imparcialidad y neutralidad a los que está obligado y, en cambio, le da luz verde para incidir en el proceso electoral colocándolo como un jugador más.

Esto se demostró cuando el presidente señaló que lo que importa a dichos partidos es que “no tengamos una representación mayoritaria en la Cámara de Diputados”, asumiendo con claridad su pertenencia a Morena. No le demos vueltas, en esas expresiones hay un comportamiento reiterado que vulnera normas de equidad, de imparcialidad y neutralidad.

Entonces, por qué la última sentencia del Tribunal pretende enredarnos queriendo dictar catedra sobre la evolución de la teoría de las cautelares en vez de confirmar la medida cautelar que le instruyó emitir el INE; el contenido de su sentencia solo indica que el órgano jurisdiccional está olvidando que el arbitraje que le corresponde ejercer consiste en no dejar abierta la posibilidad para que se repitan sistemáticamente hechos que ponen en riesgo la legitimidad del proceso electoral en curso.

Revocar por dos ocasiones equivale a jugar al tenis y a volver inoperante la administración de la justicia electoral. Otra vez, para qué tantas vueltas cuando al final, aún y cuando algunas voces del Tribunal sostienen que no hay definitividad en estas sentencias, es un hecho que van perfilando el semáforo verde para que el presidente o cualquier otro servidor público diga lo que quiera en clara contravención a las normas constitucionales vigentes desde 2007. ¿Dónde queda la tutela de la equidad en la contienda?

Profesor en UNAM y UP. Especialista en temas electorales.

@MarcoBanos

La reciente decisión por votación mayoritaria del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que revoca de nuevo las cautelares del INE sobre las “mañaneras” deja amplias zonas de duda respecto de lo que podrán decir o no los servidores públicos durante las campañas electorales y particularmente sobre el arbitraje que la autoridad jurisdiccional aplicará este año. Veamos.

Por “mañaneras” entendemos las conferencias matutinas de prensa que acostumbra el Presidente de la República, que se utilizan de manera ordinaria con la participación de diversos servidores públicos y que para su realización usan recursos provenientes del erario público. Son ejercicios de comunicación que hacen llegar información a la ciudadanía a nivel nacional y que se pagan con dinero público.

Sabemos que en ellas el presidente hizo manifestaciones de carácter político y electoral, calificativos y valoraciones acerca de partidos distintos a Morena, que se traducen en posiciones claras en contra de ellos. Recordemos que los señaló como representantes del antiguo régimen que se agrupan para defender privilegios, que su unión llevó al neoliberalismo y, con ello, al beneficio de minorías, a la corrupción, la inseguridad y a la violencia. Que la alianza electoral de PRI, PAN y PRD busca defender todo lo anterior a través de las elecciones. Y así muchas otras. Justo por ello los partidos solicitaron medidas cautelares que el INE concedió dos veces y dos veces revocó el Tribunal.

En mi opinión el uso reiterado de estas expresiones implican apoyo directo a Morena como partido del presidente pues envía mensajes claros a la sociedad que afectan la equidad en la contienda, y si bien los pronunciamientos se dan en el marco de las “mañaneras” los jueces no pueden esgrimir, al menos insinuar, valiéndose de diversos artilugios jurídicos, que dichas expresiones pudieran estar amparadas por la libertad de expresión, pues esa interpretación evade deliberadamente que provienen del presidente y que ello vulnera los principios de imparcialidad y neutralidad a los que está obligado y, en cambio, le da luz verde para incidir en el proceso electoral colocándolo como un jugador más.

Esto se demostró cuando el presidente señaló que lo que importa a dichos partidos es que “no tengamos una representación mayoritaria en la Cámara de Diputados”, asumiendo con claridad su pertenencia a Morena. No le demos vueltas, en esas expresiones hay un comportamiento reiterado que vulnera normas de equidad, de imparcialidad y neutralidad.

Entonces, por qué la última sentencia del Tribunal pretende enredarnos queriendo dictar catedra sobre la evolución de la teoría de las cautelares en vez de confirmar la medida cautelar que le instruyó emitir el INE; el contenido de su sentencia solo indica que el órgano jurisdiccional está olvidando que el arbitraje que le corresponde ejercer consiste en no dejar abierta la posibilidad para que se repitan sistemáticamente hechos que ponen en riesgo la legitimidad del proceso electoral en curso.

Revocar por dos ocasiones equivale a jugar al tenis y a volver inoperante la administración de la justicia electoral. Otra vez, para qué tantas vueltas cuando al final, aún y cuando algunas voces del Tribunal sostienen que no hay definitividad en estas sentencias, es un hecho que van perfilando el semáforo verde para que el presidente o cualquier otro servidor público diga lo que quiera en clara contravención a las normas constitucionales vigentes desde 2007. ¿Dónde queda la tutela de la equidad en la contienda?

Profesor en UNAM y UP. Especialista en temas electorales.

@MarcoBanos

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