/ miércoles 3 de junio de 2020

Más allá de mi religión

Las personas que llevamos años empujando la movilidad sustentable en Ciudad de México estamos contentas con la activación del primer tramo de la “ciclovía temporal” sobre la Avenida Insurgentes. Más allá de nuestra simpatía con la construcción de ciclovías e infraestructura peatonal útiles ¿Es realmente bueno para la ciudad que por fin la Secretaría de Movilidad impulse estos proyectos en medio de la pandemia?

En México dominan las malas prácticas: nunca falta el automóvil estacionado en el lugar prohibido. Entonces, la capacidad vial del carril derecho se ve mermada, por eso creemos que la ciclovía no afectará tanto.

Los promotores de la movilidad sustentable argumentamos que no es la bicicleta la que ocasiona el tráfico: son los autos. La bicicleta ocupa un espacio mucho menor que el de un automóvil, y en los momentos más congestionados, la bicicleta se desplaza más rápido que un coche.

Lo que queremos detonar es justo que más gente pueda acceder a la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y en estas circunstancias, con riesgo latente de contagio, los usuarios del transporte público deberían volcarse hacia la bicicleta. La ciudad no ha dotado de la infraestructura básica para ello. Si la actividad era peligrosa antes de 2018, con malas decisiones gubernamentales esto se ha agravado.

Insurgentes se vuelve la gran oportunidad que estábamos esperando, y quienes hemos criticado a la Secretaría de Movilidad en los meses previos, ahora estamos elogiando la decisión. Es fundamental que sepan que cuando dan pasos en la dirección correcta, recibirán el apoyo de quienes estamos en esta agenda.

El Gobierno de Ciudad de México se resistió a las ciclovías temporales, mientras muchas ciudades en el mundo aprovecharon la pandemia para instrumentarlas en cuanto inició la cuarentena, e incluso han anunciado redes de ciclovías permanentes.

De pronto, no pudieron más y se anunciaron dos ciclovías emergentes, Insurgentes y el Eje 4 Sur, y ya hay tramos en operación. El objetivo es que la utilicen usuarios del metrobús y esto reduzca la saturación del transporte, o al menos disminuya el riesgo de contagio usando la bici.

¿Hay implicaciones negativas? Puede haberlas, sin duda. Un automovilista reacio a estos cambios prefiere convivir con un coche mal estacionado que con una bicicleta. Sin embargo, los problemas estarán en la logística: desde el que para sólo por un café, hasta la carga y descarga de mercancías. A esto se suma que no todas las colonias aledañas cuentan con parquímetros, por lo que no siempre es fácil estacionarse “a la vuelta”. Esto obligará a fijar horarios para el manejo de mercancías, y señalización, pero nunca en la ciclovía, sino en el primer carril vehicular, lo que puede implicar algún reto adicional.

A todo esto, yo estoy suponiendo que la ciclovía en Insurgentes se queda después de la emergencia, pero las autoridades no han dado ninguna señal de que esto vaya a ser así. Sin embargo, si la gente se apropia de esta ciclovía, no quedará otro remedio: serán muchos ciclistas presionando para que así suceda. Hay buenos augurios.

Las personas que llevamos años empujando la movilidad sustentable en Ciudad de México estamos contentas con la activación del primer tramo de la “ciclovía temporal” sobre la Avenida Insurgentes. Más allá de nuestra simpatía con la construcción de ciclovías e infraestructura peatonal útiles ¿Es realmente bueno para la ciudad que por fin la Secretaría de Movilidad impulse estos proyectos en medio de la pandemia?

En México dominan las malas prácticas: nunca falta el automóvil estacionado en el lugar prohibido. Entonces, la capacidad vial del carril derecho se ve mermada, por eso creemos que la ciclovía no afectará tanto.

Los promotores de la movilidad sustentable argumentamos que no es la bicicleta la que ocasiona el tráfico: son los autos. La bicicleta ocupa un espacio mucho menor que el de un automóvil, y en los momentos más congestionados, la bicicleta se desplaza más rápido que un coche.

Lo que queremos detonar es justo que más gente pueda acceder a la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y en estas circunstancias, con riesgo latente de contagio, los usuarios del transporte público deberían volcarse hacia la bicicleta. La ciudad no ha dotado de la infraestructura básica para ello. Si la actividad era peligrosa antes de 2018, con malas decisiones gubernamentales esto se ha agravado.

Insurgentes se vuelve la gran oportunidad que estábamos esperando, y quienes hemos criticado a la Secretaría de Movilidad en los meses previos, ahora estamos elogiando la decisión. Es fundamental que sepan que cuando dan pasos en la dirección correcta, recibirán el apoyo de quienes estamos en esta agenda.

El Gobierno de Ciudad de México se resistió a las ciclovías temporales, mientras muchas ciudades en el mundo aprovecharon la pandemia para instrumentarlas en cuanto inició la cuarentena, e incluso han anunciado redes de ciclovías permanentes.

De pronto, no pudieron más y se anunciaron dos ciclovías emergentes, Insurgentes y el Eje 4 Sur, y ya hay tramos en operación. El objetivo es que la utilicen usuarios del metrobús y esto reduzca la saturación del transporte, o al menos disminuya el riesgo de contagio usando la bici.

¿Hay implicaciones negativas? Puede haberlas, sin duda. Un automovilista reacio a estos cambios prefiere convivir con un coche mal estacionado que con una bicicleta. Sin embargo, los problemas estarán en la logística: desde el que para sólo por un café, hasta la carga y descarga de mercancías. A esto se suma que no todas las colonias aledañas cuentan con parquímetros, por lo que no siempre es fácil estacionarse “a la vuelta”. Esto obligará a fijar horarios para el manejo de mercancías, y señalización, pero nunca en la ciclovía, sino en el primer carril vehicular, lo que puede implicar algún reto adicional.

A todo esto, yo estoy suponiendo que la ciclovía en Insurgentes se queda después de la emergencia, pero las autoridades no han dado ninguna señal de que esto vaya a ser así. Sin embargo, si la gente se apropia de esta ciclovía, no quedará otro remedio: serán muchos ciclistas presionando para que así suceda. Hay buenos augurios.