/ martes 5 de octubre de 2021

Más mujeres, mejores empresas

En días recientes, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó el estudio “Transparencia en datos de género: el pendiente de las empresas mexicanas” que viene a confirmar la poca inclusión de las mujeres en los puestos directivos y de toma de decisiones de las empresas.

En las 157 empresas analizadas por el IMCO solo hay 254 mujeres de 2,507 personas en los consejos de administración, es decir, 10% del total. Los niveles de participación de mujeres se reducen aún más en puestos de toma de decisión como es la presidencia de los consejos de administración, solo hay cuatro mujeres que presiden consejos de las empresas, mientras que 32% de las compañías no tiene ninguna mujer en sus consejos.

Siempre que se habla de la poca presencia de mujeres en cargos directivos, se cuestiona que las mujeres deben llegar por capacidad. Pero esto no tiene nada que ver con las capacidades de las mujeres, sino con una serie de discriminaciones en razón de género que limitan o impiden el acceso a las mujeres a empleos con mejores salarios y responsabilidades directivas.

Al respecto el estudio del IMCO señala que “de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en promedio 16% de las mujeres en todo el mundo tiene titulo de maestría y hay más mujeres que hombres con títulos universitarios (37% y 24%, respectivamente). No obstante, a pesar de su preparación académica, experiencia y conocimientos, su representación es baja en puestos de decisión.”

Si sólo fuera un asunto de capacidad y preparación, habría más mujeres en cargos directivos, particularmente como consejeras independientes que son la figura de establecida en la ley para incluir a profesionistas que no estén vinculados a los dueños de la empresa, y sería la oportunidad de incluir a más mujeres que hoy en día están más preparadas y cuentan con los conocimientos para participar en las decisiones de las empresas, sin embargo “las consejeras independientes cuentan con la menor representación de mujeres (8%)”.

La importancia de incrementar la participación de mujeres al frente de las organizaciones empresariales “contribuye a fomentar la innovación, mejorar los retornos económicos y aumentar la productividad de las empresas”. La evidencia muestra que más mujeres, mejores empresas.

Además, como en la representación política, la llegada de más mujeres a espacios directivos debe llevar a la implementación de una serie de políticas empresariales que derriben las barreras para la incorporación de mujeres a actividades económicas productivas, lo que beneficia a sus familias, a las empresas, y a la economía.

De acuerdo al Índice de Equidad de Género de Bloomberg, integrado por 380 empresas en 44 países, mide la equidad de género en las empresas a través de cuatro pilares: “liderazgo femenino y flujo de talentos, igualdad y paridad salariales de género, cultura inclusiva y políticas de acoso sexual.” A lo que agregaría la imperiosa necesidad de un sistema de cuidados en los que la iniciativa privada tienen mucho por hacer, desde estancias infantiles, licencias de paternidad, horarios flexibles, áreas de lactancia, etc.

En ese sentido, en la legislatura pasada, más de 110 diputadas, junto con varias organizaciones empresariales y de mujeres, dejamos inscrita y buscamos la aprobación de una reforma legislativa a cuatro leyes que regulan empresas privadas (ley de mercado de Valores, de Inversión Extranjera, de sociedades mercantiles, y de sociedades cooperativas), con la finalidad de garantizar la participación de las mujeres en los Consejos de Administración y, con ello, contribuir al desarrollo económico y social de nuestro país. Hago votos por que las nuevas legisladoras la impulsen.

En días recientes, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó el estudio “Transparencia en datos de género: el pendiente de las empresas mexicanas” que viene a confirmar la poca inclusión de las mujeres en los puestos directivos y de toma de decisiones de las empresas.

En las 157 empresas analizadas por el IMCO solo hay 254 mujeres de 2,507 personas en los consejos de administración, es decir, 10% del total. Los niveles de participación de mujeres se reducen aún más en puestos de toma de decisión como es la presidencia de los consejos de administración, solo hay cuatro mujeres que presiden consejos de las empresas, mientras que 32% de las compañías no tiene ninguna mujer en sus consejos.

Siempre que se habla de la poca presencia de mujeres en cargos directivos, se cuestiona que las mujeres deben llegar por capacidad. Pero esto no tiene nada que ver con las capacidades de las mujeres, sino con una serie de discriminaciones en razón de género que limitan o impiden el acceso a las mujeres a empleos con mejores salarios y responsabilidades directivas.

Al respecto el estudio del IMCO señala que “de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en promedio 16% de las mujeres en todo el mundo tiene titulo de maestría y hay más mujeres que hombres con títulos universitarios (37% y 24%, respectivamente). No obstante, a pesar de su preparación académica, experiencia y conocimientos, su representación es baja en puestos de decisión.”

Si sólo fuera un asunto de capacidad y preparación, habría más mujeres en cargos directivos, particularmente como consejeras independientes que son la figura de establecida en la ley para incluir a profesionistas que no estén vinculados a los dueños de la empresa, y sería la oportunidad de incluir a más mujeres que hoy en día están más preparadas y cuentan con los conocimientos para participar en las decisiones de las empresas, sin embargo “las consejeras independientes cuentan con la menor representación de mujeres (8%)”.

La importancia de incrementar la participación de mujeres al frente de las organizaciones empresariales “contribuye a fomentar la innovación, mejorar los retornos económicos y aumentar la productividad de las empresas”. La evidencia muestra que más mujeres, mejores empresas.

Además, como en la representación política, la llegada de más mujeres a espacios directivos debe llevar a la implementación de una serie de políticas empresariales que derriben las barreras para la incorporación de mujeres a actividades económicas productivas, lo que beneficia a sus familias, a las empresas, y a la economía.

De acuerdo al Índice de Equidad de Género de Bloomberg, integrado por 380 empresas en 44 países, mide la equidad de género en las empresas a través de cuatro pilares: “liderazgo femenino y flujo de talentos, igualdad y paridad salariales de género, cultura inclusiva y políticas de acoso sexual.” A lo que agregaría la imperiosa necesidad de un sistema de cuidados en los que la iniciativa privada tienen mucho por hacer, desde estancias infantiles, licencias de paternidad, horarios flexibles, áreas de lactancia, etc.

En ese sentido, en la legislatura pasada, más de 110 diputadas, junto con varias organizaciones empresariales y de mujeres, dejamos inscrita y buscamos la aprobación de una reforma legislativa a cuatro leyes que regulan empresas privadas (ley de mercado de Valores, de Inversión Extranjera, de sociedades mercantiles, y de sociedades cooperativas), con la finalidad de garantizar la participación de las mujeres en los Consejos de Administración y, con ello, contribuir al desarrollo económico y social de nuestro país. Hago votos por que las nuevas legisladoras la impulsen.

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