/ martes 20 de febrero de 2018

México: Seguridad Nacional para Estados Unidos

Recientemente en un evento en la capital de los Estados Unidos, Washington DC, el Director Nacional de Inteligencia mencionó cuáles eran los riesgos más inminentes para la seguridad nacional de aquel país en este año 2018. Y mencionó varios de ellos, sin embargo el dato que más llama la atención es que México, dentro de todo, ocupa un lugar preeminente entre los principales lugares de aquella lista. Así, bajita la mano, (como decimos en México) nuestra elección presidencial de los próximos meses es uno de los cinco riesgos que amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos, de acuerdo con sus propios análisis. Entre otras cosas, el funcionario anunció que los rusos podrían estar interfiriendo con las elecciones en América (el continente), y ello tendría graves implicaciones para los Estados Unidos. ¿Por qué razón? Ahora les explicaré con detalle a todos aquellos que les interesaría saber: porque si Rusia logra influir y hacer ganar a candidatos que pueda generar inestabilidad para los Estados Unidos, ello haría que el ámbito de influencia del vecino del norte se reduzca. Es otra manera de librar una batalla cultural (y hasta simbólica, diría yo).

Pero en el caso de México, por qué nuestros comicios son un tema que les preocupa sobremanera. Veamos: la cooperación entre ambos países siempre ha fluido exitosamente. Hay tres rubros principales en los que ambas naciones intercambian información, mejores prácticas y coordinación mutua. El primero de ellos es la seguridad regional. Si lo pensamos bien, Estados Unidos siempre ha tenido a un vecino amigable al sur de su frontera. Nunca ha batallado con dictaduras militares o regímenes socialistas o con crisis humanitarias que amenacen los cruces fronterizos masivamente (esto no quiere decir que no haya crisis de Derechos Humanos en México en algún sentido). Sin embargo Mexico ha cooperado siempre y sin miramientos con sus vecinos. Esto podría acabarse de la noche a la mañana si México (y su nuevo gobierno, del partido que sea) decide dejar de cooperar en este sector: no habría intercambio de información, coordinación fronteriza, cooperación en la localización de fugitivos y órdenes de aprehensión y extradición, etc. México podría bajar los brazos en la lucha contra las drogas y la migración centroamericana indocumentada, entre otros. En fin, la lista es larga y los riesgos son muchos.

Segundo, en materia comercial, el NAFTA podría tambalearse. Mucho se ha dicho ya que los mexicanos sufriríamos si el acuerdo se termina (y pretende negociarse con ello). Pero también es cierto que los estadunidenses – una gran mayoría de ellos - la pasarían muy mal, sobre todo aquellos que se dedican a la agricultura, como los productores de maíz de Iowa, cuyo principal socio comercial es México, o Texas, cuyo principal socio exportador es nuestro país. Por ejemplo, si nosotros decidimos comprar maíz a Sudamérica, muchas personas y familias en Estados Unidos se quedarían sin trabajo (por cierto, coincidentemente que además votaron por el actual presidente Trump). Y así hay varios estados más que también dependen del intercambio comercial con Mexico, por lo que una mala resolución del NAFTA no les conviene. Alienar a la base electoral en materia de empleo y economía nunca será una buena idea para este gobierno (aunque a veces parece que no lo entiende).

Finalmente, un rubro de gran importancia es la legitimidad moral y política que México le brinda a Estados Unidos como aliado geoestratégico, cultural, turístico y diplomático. Siempre hemos sido un pueblo dispuesto a cooperar, a mediar entre otros países y Estados Unidos, a defender posiciones que muchas veces no nos toca defender, o a adoptar causas que, sin mucho más que pensarle, son más de ellos que nuestras. Lo hacemos porque está en nuestro interés cooperar. ¿Qué pasaría si ya no lo estuviese más, sino lo contrario? Estados Unidos no debería darse el lujo de tener a un socio alienado al sur, que potencialmente podría convertirse en un problema.

Ahora bien, ¿importa quién llegue a la Presidencia de México y gane la elección de Julio próximo? ¡Claro! No todos los candidatos son iguales y no todos ejecutarían el mismo tipo de política. Mientras que Meade, y quizá Anaya, por ejemplo, se estima que seguirían más o menos las mismas políticas que hemos seguido hasta la fecha, quizá no sería el caso de López Obrador, quien definitivamente daría un golpe de timón en la manera en que concebimos conceptualmente nuestra posición internacional y nuestra política exterior. Si bien no tenemos el poderío económico, militar o comercial que tienen ellos, sin duda tenemos una posición estratégica geográficamente, y una relación por demás entrelazada que no sería fácil de deshacer. Llevarlo a cabo evidentemente significaría un problema para todos. Luego entonces, si hasta la fecha hemos sido un socio y vecino pacífico y cooperador, ¿qué perdería Estados Unidos si fuésemos lo contrario? De allí que nuestra elección encabeza la lista de prioridades para el 2018.

@fedeling

Recientemente en un evento en la capital de los Estados Unidos, Washington DC, el Director Nacional de Inteligencia mencionó cuáles eran los riesgos más inminentes para la seguridad nacional de aquel país en este año 2018. Y mencionó varios de ellos, sin embargo el dato que más llama la atención es que México, dentro de todo, ocupa un lugar preeminente entre los principales lugares de aquella lista. Así, bajita la mano, (como decimos en México) nuestra elección presidencial de los próximos meses es uno de los cinco riesgos que amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos, de acuerdo con sus propios análisis. Entre otras cosas, el funcionario anunció que los rusos podrían estar interfiriendo con las elecciones en América (el continente), y ello tendría graves implicaciones para los Estados Unidos. ¿Por qué razón? Ahora les explicaré con detalle a todos aquellos que les interesaría saber: porque si Rusia logra influir y hacer ganar a candidatos que pueda generar inestabilidad para los Estados Unidos, ello haría que el ámbito de influencia del vecino del norte se reduzca. Es otra manera de librar una batalla cultural (y hasta simbólica, diría yo).

Pero en el caso de México, por qué nuestros comicios son un tema que les preocupa sobremanera. Veamos: la cooperación entre ambos países siempre ha fluido exitosamente. Hay tres rubros principales en los que ambas naciones intercambian información, mejores prácticas y coordinación mutua. El primero de ellos es la seguridad regional. Si lo pensamos bien, Estados Unidos siempre ha tenido a un vecino amigable al sur de su frontera. Nunca ha batallado con dictaduras militares o regímenes socialistas o con crisis humanitarias que amenacen los cruces fronterizos masivamente (esto no quiere decir que no haya crisis de Derechos Humanos en México en algún sentido). Sin embargo Mexico ha cooperado siempre y sin miramientos con sus vecinos. Esto podría acabarse de la noche a la mañana si México (y su nuevo gobierno, del partido que sea) decide dejar de cooperar en este sector: no habría intercambio de información, coordinación fronteriza, cooperación en la localización de fugitivos y órdenes de aprehensión y extradición, etc. México podría bajar los brazos en la lucha contra las drogas y la migración centroamericana indocumentada, entre otros. En fin, la lista es larga y los riesgos son muchos.

Segundo, en materia comercial, el NAFTA podría tambalearse. Mucho se ha dicho ya que los mexicanos sufriríamos si el acuerdo se termina (y pretende negociarse con ello). Pero también es cierto que los estadunidenses – una gran mayoría de ellos - la pasarían muy mal, sobre todo aquellos que se dedican a la agricultura, como los productores de maíz de Iowa, cuyo principal socio comercial es México, o Texas, cuyo principal socio exportador es nuestro país. Por ejemplo, si nosotros decidimos comprar maíz a Sudamérica, muchas personas y familias en Estados Unidos se quedarían sin trabajo (por cierto, coincidentemente que además votaron por el actual presidente Trump). Y así hay varios estados más que también dependen del intercambio comercial con Mexico, por lo que una mala resolución del NAFTA no les conviene. Alienar a la base electoral en materia de empleo y economía nunca será una buena idea para este gobierno (aunque a veces parece que no lo entiende).

Finalmente, un rubro de gran importancia es la legitimidad moral y política que México le brinda a Estados Unidos como aliado geoestratégico, cultural, turístico y diplomático. Siempre hemos sido un pueblo dispuesto a cooperar, a mediar entre otros países y Estados Unidos, a defender posiciones que muchas veces no nos toca defender, o a adoptar causas que, sin mucho más que pensarle, son más de ellos que nuestras. Lo hacemos porque está en nuestro interés cooperar. ¿Qué pasaría si ya no lo estuviese más, sino lo contrario? Estados Unidos no debería darse el lujo de tener a un socio alienado al sur, que potencialmente podría convertirse en un problema.

Ahora bien, ¿importa quién llegue a la Presidencia de México y gane la elección de Julio próximo? ¡Claro! No todos los candidatos son iguales y no todos ejecutarían el mismo tipo de política. Mientras que Meade, y quizá Anaya, por ejemplo, se estima que seguirían más o menos las mismas políticas que hemos seguido hasta la fecha, quizá no sería el caso de López Obrador, quien definitivamente daría un golpe de timón en la manera en que concebimos conceptualmente nuestra posición internacional y nuestra política exterior. Si bien no tenemos el poderío económico, militar o comercial que tienen ellos, sin duda tenemos una posición estratégica geográficamente, y una relación por demás entrelazada que no sería fácil de deshacer. Llevarlo a cabo evidentemente significaría un problema para todos. Luego entonces, si hasta la fecha hemos sido un socio y vecino pacífico y cooperador, ¿qué perdería Estados Unidos si fuésemos lo contrario? De allí que nuestra elección encabeza la lista de prioridades para el 2018.

@fedeling

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