/ sábado 16 de marzo de 2024

Mi mamá y el sexo | ¿La publicidad también educa en sexualidad?

He visto tantos comerciales sexistas, misóginos y machistas —que normalizan la violencia de género y el pacto patriarcal,— que cuando aparece un esfuerzo entre las áreas de publicidad y marketing por cambiar eso, me parece que hay que aplaudirlo.

Hace 20 años, los comerciales de los jabones de Dove comenzaron a cambiar el estereotipo de las mujeres que aparecían en la publicidad tradicional, aceptando a modelos de diferentes edades, tallas, etnias y estilos.

Aún con ese primer esfuerzo, todavía hace 11 años, la cerveza Tecate presentaba un comercial que terminaba con la frase: “Por los que se aguantan como los machos” . En esa misma época, el equipo de publicidad de la misma cervecera lanzó “Te hace falta ver más bax”, una campaña protagonizada por Sylvester Stallone, que vinculaba la masculinidad con la rudeza.

En 2016, los publicistas de Tecate dieron un golpe de timón y presentaron una campaña que hacía un llamado a los hombres para no violentar a las mujeres. Algo completamente inesperado en una marca vinculada con presentar a la mujer como objeto sexual.

Sin embargo, comenzar a desmontar aquello que la marca había normalizado es un gran paso porque la publicidad y el marketing también educan en sexualidad. Con la rúbrica sonora “Tecate no es para ti”, su comercial hacía referencia a los distintos tipos de ser hombre en la cotidianeidad.

Hacía referencia a que a un hombre no lo definen sus atributos físicos ni su orientación sexual. La masculinidad se define en función de su relación con la feminidad. “A un hombre lo define cómo trata a una mujer”, se escucha en el comercial y cierra con un contundente: “Si no la respetas, Tecate no es para ti. No queremos que nos compres”.

Adiós a Ruffilio

Hace una década, las papas Ruffles no estaban fuera de la tendencia en publicidad y presentaron una campaña con un personaje denominado Ruffilio, una papa frita con atributos que evocaban a la llamada masculinidad tóxica.

El concepto de los comerciales implicaba utilizar modelos que se presentaban como el estereotipo de la mujer dispuesta a complacer sexualmente al hombre. La rúbrica sonora de esos comerciales era: “De solo verla, se te antoja”.

Quizá en aquellos años era “normal” hacer ese tipo de publicidad, pero afortunadamente esta marca ya comenzó también a exorcizarse de ese tipo marketing y presentaron un video que muestra cómo las infancias y las adolescencias que observan violencia tienen una probabilidad tres veces mayor de replicarla en su adultez.

La organización civil GENDES que trabaja por promover masculinidades saludables presentó, junto con la Red Nacional de Refugios que atiende a mujeres en situación de violencia y la marca Ruffles, presentaron este video que es parte de la iniciativa “Rompamos el Ciclo”.

Es muy atinado que en esta campaña, se ofrezcan alternativas tanto para las mujeres que son víctimas de violencia como para los hombres que la ejercen. Mauro Vargas, director de GENDES, lo resumió con una frase: “Los hombres no están condenados a ser violentos ni machistas”.

A su vez, los datos que presentó Wendy Figueroa Morales, directora de la Red Nacional de Refugios, siguen siendo muy impresionantes: 7 de cada 10 mujeres salen de sus casas por situaciones de violencia.

Detrás de la iniciativa “Rompamos el ciclo” está una mujer, Clara Contreras, directora de Ruffles, Sabritas y Mixes en PepsiCo México. Ella comparte la visión de que las pequeñas acciones cotidianas pueden alimentar o desactivar la violencia.

Los publicistas empiezan a entender que el box no es solo para hombres y que los productos de limpieza no solo los utilizan las mujeres. También comienzan a ser más conscientes de que los estereotipos en los comerciales influyen en la hipersexualización a los menores de edad y de que algunas frases publicitarias pueden ser sumamente violentas.

Los medios de comunicación influyen en constructos sociales como la violencia de género. Es por esto que en la medida en que la publicidad deje de promover estigmas de género y cambie la narrativa de sus comerciales, entonces contribuirá a generar conciencia sobre los efectos perjudiciales de las conductas sexistas.

Esta tendencia en marketing sigue moviendo a las marcas a presentar contenidos sobre las problemáticas y los valores que interesan a sus consumidores como la violencia de género. Esto, sin duda, tendrá un efecto en las nuevas generaciones.


*Delia Angélica Ortiz es periodista especializada en inclusión y diversidad.

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He visto tantos comerciales sexistas, misóginos y machistas —que normalizan la violencia de género y el pacto patriarcal,— que cuando aparece un esfuerzo entre las áreas de publicidad y marketing por cambiar eso, me parece que hay que aplaudirlo.

Hace 20 años, los comerciales de los jabones de Dove comenzaron a cambiar el estereotipo de las mujeres que aparecían en la publicidad tradicional, aceptando a modelos de diferentes edades, tallas, etnias y estilos.

Aún con ese primer esfuerzo, todavía hace 11 años, la cerveza Tecate presentaba un comercial que terminaba con la frase: “Por los que se aguantan como los machos” . En esa misma época, el equipo de publicidad de la misma cervecera lanzó “Te hace falta ver más bax”, una campaña protagonizada por Sylvester Stallone, que vinculaba la masculinidad con la rudeza.

En 2016, los publicistas de Tecate dieron un golpe de timón y presentaron una campaña que hacía un llamado a los hombres para no violentar a las mujeres. Algo completamente inesperado en una marca vinculada con presentar a la mujer como objeto sexual.

Sin embargo, comenzar a desmontar aquello que la marca había normalizado es un gran paso porque la publicidad y el marketing también educan en sexualidad. Con la rúbrica sonora “Tecate no es para ti”, su comercial hacía referencia a los distintos tipos de ser hombre en la cotidianeidad.

Hacía referencia a que a un hombre no lo definen sus atributos físicos ni su orientación sexual. La masculinidad se define en función de su relación con la feminidad. “A un hombre lo define cómo trata a una mujer”, se escucha en el comercial y cierra con un contundente: “Si no la respetas, Tecate no es para ti. No queremos que nos compres”.

Adiós a Ruffilio

Hace una década, las papas Ruffles no estaban fuera de la tendencia en publicidad y presentaron una campaña con un personaje denominado Ruffilio, una papa frita con atributos que evocaban a la llamada masculinidad tóxica.

El concepto de los comerciales implicaba utilizar modelos que se presentaban como el estereotipo de la mujer dispuesta a complacer sexualmente al hombre. La rúbrica sonora de esos comerciales era: “De solo verla, se te antoja”.

Quizá en aquellos años era “normal” hacer ese tipo de publicidad, pero afortunadamente esta marca ya comenzó también a exorcizarse de ese tipo marketing y presentaron un video que muestra cómo las infancias y las adolescencias que observan violencia tienen una probabilidad tres veces mayor de replicarla en su adultez.

La organización civil GENDES que trabaja por promover masculinidades saludables presentó, junto con la Red Nacional de Refugios que atiende a mujeres en situación de violencia y la marca Ruffles, presentaron este video que es parte de la iniciativa “Rompamos el Ciclo”.

Es muy atinado que en esta campaña, se ofrezcan alternativas tanto para las mujeres que son víctimas de violencia como para los hombres que la ejercen. Mauro Vargas, director de GENDES, lo resumió con una frase: “Los hombres no están condenados a ser violentos ni machistas”.

A su vez, los datos que presentó Wendy Figueroa Morales, directora de la Red Nacional de Refugios, siguen siendo muy impresionantes: 7 de cada 10 mujeres salen de sus casas por situaciones de violencia.

Detrás de la iniciativa “Rompamos el ciclo” está una mujer, Clara Contreras, directora de Ruffles, Sabritas y Mixes en PepsiCo México. Ella comparte la visión de que las pequeñas acciones cotidianas pueden alimentar o desactivar la violencia.

Los publicistas empiezan a entender que el box no es solo para hombres y que los productos de limpieza no solo los utilizan las mujeres. También comienzan a ser más conscientes de que los estereotipos en los comerciales influyen en la hipersexualización a los menores de edad y de que algunas frases publicitarias pueden ser sumamente violentas.

Los medios de comunicación influyen en constructos sociales como la violencia de género. Es por esto que en la medida en que la publicidad deje de promover estigmas de género y cambie la narrativa de sus comerciales, entonces contribuirá a generar conciencia sobre los efectos perjudiciales de las conductas sexistas.

Esta tendencia en marketing sigue moviendo a las marcas a presentar contenidos sobre las problemáticas y los valores que interesan a sus consumidores como la violencia de género. Esto, sin duda, tendrá un efecto en las nuevas generaciones.


*Delia Angélica Ortiz es periodista especializada en inclusión y diversidad.

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