/ viernes 19 de abril de 2024

Mi mamá y el sexo | Quiet on set: silencio sobre el abuso a Drake Bell

Por Delia Angélica Ortiz*

Cuando Drake Bell tenía 15 años, fue abusado sexualmente por su coach de diálogo Brian Peck. Esto le sucedió hace 22 años al entonces actor infantil del canal para niños Nickelodeon y, a pesar de que en 2004 hubo un juicio y sentencia contra el victimario, al final pareció que nada hubiera sucedido.

Eso es lo peor que le puede suceder a una víctima de cualquier tipo de violencia, pero en el caso del abuso sexual se agrava aún más, porque se trata de una persona herida que se atevió a denunciar algo sumamente íntimo y sin la posibilidad de recibir justicia.

La reparación de daño en estos casos, como pasó con el caso de la cantante Sasha Sokol y su productor Luis de Llano, va desde pedir una disculpa pública hasta comprometerse a pagar las terapias que la víctima requerirá para recuperar la confianza y la seguridad que perdió al haber sido violentada.

En el caso de Drake, su abusador fue sentenciado a 16 meses de prisión. Sin embargo, Peck jamás le pidió una disculpa a su víctima y, peor aún, el día de su juicio convocó entre los asistentes a varios artistas juveniles (bastante famosos) a que presentaran declaración por escrito, vía misivas al juez, que estarían dispuestos a seguir trabajando con él, a pesar de las acusaciones que lo dejaron anotado en el listado de delincuentes sexuales de Estados Unidos.

“Fue condenado, pero tenía todo el apoyo de la industria”, comenta Drake Bell, en el documental Quiet on Set. En otras entrevistas a propósito de ese estreno streaming, ha insistido en que su victimario incluso siguió trabajando en la televisión infantil en firmas tan importantes como Disney Channel.

No podemos quemar en leña verde a Brian Peck, quien ahora tiene 63 años. Más, al igual que a Luis de Llano (78 años), hay que exigirles que se disculpen. ¿Por qué? Sencillo. Eso nos permite educarnos como sociedad. Además facilita que se desmonte el pacto patriarcal que encubre estos crímenes contra las infancias.

El lado oscuro de la tele infantil

En el documental que ya está disponible en México, vía Max, el actor y cantante comparte por primera vez los detalles del modus operandi que tuvo Peck para acercarse a él, ganarse la confianza de su madre y romper la relación cercana que Drake tenía con su padre.

De la manera más apropiada que pudo, para un programa que ya se transmite masivamente, Drake intentó explicar los tipos de abusos de los que fue víctima. “Piensa en las peores cosas que una persona puede hacerle a otra en un asalto sexual y eso responderá a tu pregunta”, le dice a la entrevistadora.

“Brian fue arrestado por hacer cosas muy horrendas hacia mi”, sigue Drake que ahora como un adulto de 37 años tiene la fortaleza para contarlo.

Mary Robertson y Emma Schwartz, directoras del documental, ilustraron esos abusos a los que hace referencia su entrevistado con las siguientes palabras: sodomía, penetración forzada, uso de objeto extraño, empleo de un menor para pornografía, cópula oral con un menor de 16 años.

Respeto a la “sodomía”, en la jerga jurídica, podría referirse a “sexo anal” y, en este caso en particular, con un menor de edad. Aunque cada vez se buscan mayores reformas legales que garanticen los derechos sexuales, las leyes lo que buscarían sería castigar actos sexuales sin consentimiento que lastiman la integridad de una persona.

Las prácticas que denunció Drake se castigan porque se realizaron sobre un menor de edad. Brian Peck tenía 40 años y tenía una posición de autoridad frente a un adolescente que no tenía la madurez suficiente para defenderse y, mucho menos, para otorgar su consentimiento.

“Esto no fue cosa de una sola vez”, recuerda Drake.

Rompiendo el silencio

Los adolescentes varones también sufren violaciones sexuales y otro tipo de violencias que afectan su integridad física y emocional.

Cada vez es más frecuente escuchar que actores varones también levanten la voz contra la violencia sexual, como hizo el actor Brendan Fraser, víctima de un ataque sexual por parte de Philip Berk, expresidente de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, organización encargada de organizar los Globos de Oro.

Estas denuncias permiten que dejemos de normalizar las violencias. En el caso de Drake, él mismo comenta que a pesar del juicio contra su agresor, no tuvo terapia, ni consejos, que le permitieran sortear mejor una adolescencia ultrajada. La adicción es quizá una de las secuelas más evidentes que le dejó ese abuso a una edad tan corta.

Actualmente, Drake Bell reside en la Ciudad de México y mantiene su carrera como cantante. En su más reciente canción autobiográfica “I kind of Relate” (Me identifico), resume lo que sienten la mayoría de las infancias que han sido violentadas: “vergüenza”.

Es por eso que en terapia a los menores de edad se les dice que ellos/ellas no fueron responsables del abuso. Se insiste en que el violentador fue el que actuó mal. Eso es un paso fundamental para comenzar con el proceso de sanación.

*Delia Angélica Ortiz es periodista especializada en inclusión y diversidad.

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(5) angy ortiz (@angyortiz5) / Twitter

Por Delia Angélica Ortiz*

Cuando Drake Bell tenía 15 años, fue abusado sexualmente por su coach de diálogo Brian Peck. Esto le sucedió hace 22 años al entonces actor infantil del canal para niños Nickelodeon y, a pesar de que en 2004 hubo un juicio y sentencia contra el victimario, al final pareció que nada hubiera sucedido.

Eso es lo peor que le puede suceder a una víctima de cualquier tipo de violencia, pero en el caso del abuso sexual se agrava aún más, porque se trata de una persona herida que se atevió a denunciar algo sumamente íntimo y sin la posibilidad de recibir justicia.

La reparación de daño en estos casos, como pasó con el caso de la cantante Sasha Sokol y su productor Luis de Llano, va desde pedir una disculpa pública hasta comprometerse a pagar las terapias que la víctima requerirá para recuperar la confianza y la seguridad que perdió al haber sido violentada.

En el caso de Drake, su abusador fue sentenciado a 16 meses de prisión. Sin embargo, Peck jamás le pidió una disculpa a su víctima y, peor aún, el día de su juicio convocó entre los asistentes a varios artistas juveniles (bastante famosos) a que presentaran declaración por escrito, vía misivas al juez, que estarían dispuestos a seguir trabajando con él, a pesar de las acusaciones que lo dejaron anotado en el listado de delincuentes sexuales de Estados Unidos.

“Fue condenado, pero tenía todo el apoyo de la industria”, comenta Drake Bell, en el documental Quiet on Set. En otras entrevistas a propósito de ese estreno streaming, ha insistido en que su victimario incluso siguió trabajando en la televisión infantil en firmas tan importantes como Disney Channel.

No podemos quemar en leña verde a Brian Peck, quien ahora tiene 63 años. Más, al igual que a Luis de Llano (78 años), hay que exigirles que se disculpen. ¿Por qué? Sencillo. Eso nos permite educarnos como sociedad. Además facilita que se desmonte el pacto patriarcal que encubre estos crímenes contra las infancias.

El lado oscuro de la tele infantil

En el documental que ya está disponible en México, vía Max, el actor y cantante comparte por primera vez los detalles del modus operandi que tuvo Peck para acercarse a él, ganarse la confianza de su madre y romper la relación cercana que Drake tenía con su padre.

De la manera más apropiada que pudo, para un programa que ya se transmite masivamente, Drake intentó explicar los tipos de abusos de los que fue víctima. “Piensa en las peores cosas que una persona puede hacerle a otra en un asalto sexual y eso responderá a tu pregunta”, le dice a la entrevistadora.

“Brian fue arrestado por hacer cosas muy horrendas hacia mi”, sigue Drake que ahora como un adulto de 37 años tiene la fortaleza para contarlo.

Mary Robertson y Emma Schwartz, directoras del documental, ilustraron esos abusos a los que hace referencia su entrevistado con las siguientes palabras: sodomía, penetración forzada, uso de objeto extraño, empleo de un menor para pornografía, cópula oral con un menor de 16 años.

Respeto a la “sodomía”, en la jerga jurídica, podría referirse a “sexo anal” y, en este caso en particular, con un menor de edad. Aunque cada vez se buscan mayores reformas legales que garanticen los derechos sexuales, las leyes lo que buscarían sería castigar actos sexuales sin consentimiento que lastiman la integridad de una persona.

Las prácticas que denunció Drake se castigan porque se realizaron sobre un menor de edad. Brian Peck tenía 40 años y tenía una posición de autoridad frente a un adolescente que no tenía la madurez suficiente para defenderse y, mucho menos, para otorgar su consentimiento.

“Esto no fue cosa de una sola vez”, recuerda Drake.

Rompiendo el silencio

Los adolescentes varones también sufren violaciones sexuales y otro tipo de violencias que afectan su integridad física y emocional.

Cada vez es más frecuente escuchar que actores varones también levanten la voz contra la violencia sexual, como hizo el actor Brendan Fraser, víctima de un ataque sexual por parte de Philip Berk, expresidente de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, organización encargada de organizar los Globos de Oro.

Estas denuncias permiten que dejemos de normalizar las violencias. En el caso de Drake, él mismo comenta que a pesar del juicio contra su agresor, no tuvo terapia, ni consejos, que le permitieran sortear mejor una adolescencia ultrajada. La adicción es quizá una de las secuelas más evidentes que le dejó ese abuso a una edad tan corta.

Actualmente, Drake Bell reside en la Ciudad de México y mantiene su carrera como cantante. En su más reciente canción autobiográfica “I kind of Relate” (Me identifico), resume lo que sienten la mayoría de las infancias que han sido violentadas: “vergüenza”.

Es por eso que en terapia a los menores de edad se les dice que ellos/ellas no fueron responsables del abuso. Se insiste en que el violentador fue el que actuó mal. Eso es un paso fundamental para comenzar con el proceso de sanación.

*Delia Angélica Ortiz es periodista especializada en inclusión y diversidad.

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