/ domingo 20 de diciembre de 2020

¿Monopolio de la vacuna anti Covid-19?

por José Luis Camacho Vargas


Usemos Cubreboca.


La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ni las leyes federales reconocen la facultad exclusiva del Poder Ejecutivo Federal para la compra y manejo de vacunas, medicamentos ni equipo sanitario. Se trata, evidentemente, de una facultad concurrente que se ha visto fortalecida por la actual tragedia sanitaria que sufre nuestro país, pues la Administración Pública Federal ha sido incapaz de atender, emitir lineamientos y curar a cientos de miles de contagiados, recayendo principalmente en los gobiernos locales.

En México, una persona muere por Covid-19 cada dos minutos, por lo que es evidente la urgencia de que toda la sociedad ponga de su parte para frenar contagios por medio del uso correcto de cubreboca, detectar enfermos oportunamente, privilegiar su atención en hospitales y clínicas y hacer uso de toda la infraestructura existente en territorio nacional para la atención de la pandemia.

Sin duda, la ciencia es la que está salvando a la Humanidad y la política debe hacer su parte de forma correcta, inmediata y eficaz.

Hace casi un año las y los científicos lograron decodificar el genoma del Covid-19 y ya se cuenta hoy con, por lo menos, dos vacunas aprobadas. Por supuesto que no se trata de una casualidad, sino del resultado de muchos años de investigación básica que generaron los instrumentos suficientes para innovar en la creación de vacunas con alta efectividad.

Por ello, es momento de la política, de la buena política que al tiempo de no bajar la guardia en momentos de crecimiento exponencial de contagios y agravamientos, tenga la capacidad de articular la capacidad de gobiernos federal, locales y municipales, así como de iniciativa privada, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil para llevar a cabo una campaña masiva de vacunación exitosa.

En esta labor no hay proyectos políticos, egoísmos ni mezquindades que quepan, pues miles de vidas están en juego.

Reitero: la Administración Pública Federal no tiene la capacidad ni la infraestructura para vacunar a todo México, sino que debe articularse con los otros órdenes de gobierno para lograr ese alto cometido.

Por ejemplo, en Estados Unidos se espera que para abril las vacunas estarán disponibles para la mayoría de la población en farmacias, clínicas y consultorios médicos; en Alemania el registro que se dio a las vacunas no es de emergencia, por lo cual pueden ser comercializadas de forma inmediata y ponerlas al alcance de amplios sectores de la población.

De tal forma, en México no debe considerarse que la vacunación es un tema electoral, pues se trata de un tema de seguridad nacional cuyos resultados positivos beneficiarán a todas y todos.

La propia creación en tiempo récord de la vacuna contra el coronavirus 19 constituye un avance monumental en sí misma, pero también la necesidad de garantizar la cadena de frío sostenible para su aplicación, pues la utilización de esa tecnología tendrá mucha utilidad más allá de la crisis sanitaria para trasladarse al ámbito alimenticio, biotecnológico y de productos agrícolas.

En México no debemos convertir el éxito científico alemán en un triunfo de la politiquería y de la cerrazón a costa de la vida de miles de mexicanos.


@jlcamachov

por José Luis Camacho Vargas


Usemos Cubreboca.


La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ni las leyes federales reconocen la facultad exclusiva del Poder Ejecutivo Federal para la compra y manejo de vacunas, medicamentos ni equipo sanitario. Se trata, evidentemente, de una facultad concurrente que se ha visto fortalecida por la actual tragedia sanitaria que sufre nuestro país, pues la Administración Pública Federal ha sido incapaz de atender, emitir lineamientos y curar a cientos de miles de contagiados, recayendo principalmente en los gobiernos locales.

En México, una persona muere por Covid-19 cada dos minutos, por lo que es evidente la urgencia de que toda la sociedad ponga de su parte para frenar contagios por medio del uso correcto de cubreboca, detectar enfermos oportunamente, privilegiar su atención en hospitales y clínicas y hacer uso de toda la infraestructura existente en territorio nacional para la atención de la pandemia.

Sin duda, la ciencia es la que está salvando a la Humanidad y la política debe hacer su parte de forma correcta, inmediata y eficaz.

Hace casi un año las y los científicos lograron decodificar el genoma del Covid-19 y ya se cuenta hoy con, por lo menos, dos vacunas aprobadas. Por supuesto que no se trata de una casualidad, sino del resultado de muchos años de investigación básica que generaron los instrumentos suficientes para innovar en la creación de vacunas con alta efectividad.

Por ello, es momento de la política, de la buena política que al tiempo de no bajar la guardia en momentos de crecimiento exponencial de contagios y agravamientos, tenga la capacidad de articular la capacidad de gobiernos federal, locales y municipales, así como de iniciativa privada, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil para llevar a cabo una campaña masiva de vacunación exitosa.

En esta labor no hay proyectos políticos, egoísmos ni mezquindades que quepan, pues miles de vidas están en juego.

Reitero: la Administración Pública Federal no tiene la capacidad ni la infraestructura para vacunar a todo México, sino que debe articularse con los otros órdenes de gobierno para lograr ese alto cometido.

Por ejemplo, en Estados Unidos se espera que para abril las vacunas estarán disponibles para la mayoría de la población en farmacias, clínicas y consultorios médicos; en Alemania el registro que se dio a las vacunas no es de emergencia, por lo cual pueden ser comercializadas de forma inmediata y ponerlas al alcance de amplios sectores de la población.

De tal forma, en México no debe considerarse que la vacunación es un tema electoral, pues se trata de un tema de seguridad nacional cuyos resultados positivos beneficiarán a todas y todos.

La propia creación en tiempo récord de la vacuna contra el coronavirus 19 constituye un avance monumental en sí misma, pero también la necesidad de garantizar la cadena de frío sostenible para su aplicación, pues la utilización de esa tecnología tendrá mucha utilidad más allá de la crisis sanitaria para trasladarse al ámbito alimenticio, biotecnológico y de productos agrícolas.

En México no debemos convertir el éxito científico alemán en un triunfo de la politiquería y de la cerrazón a costa de la vida de miles de mexicanos.


@jlcamachov