/ miércoles 30 de septiembre de 2020

Morena, ¿sin futuro?

Se están sacando los Ojos. Las rivalidades internas por dirigir al Partido que obtuvo la mayoría de los votos en las últimas elecciones, auguran el fracaso. Desbocados, los contrincantes por los máximos cargos no ven el perjuicio grave que le están provocando al incipiente organismo.

Los partidos de un solo hombre parecen condenados al desastre. El PRD de Cuauhtémoc Cárdenas, agoniza. Morena es un traje a la medida de López Obrador y va derecho al descalabro. Cuando les llega el tiempo de consolidarse, las rencillas tribales destazan esa posibilidad.

Ninguno de los contendientes más visibles y encumbrados, es una perita en dulce. Sin las décadas de mañas de Porfirio Muñoz Ledo, Mario Delgado no canta mal las rancheras. El pupilo de Marcelo Ebrard tiene la escuela de su maestro, que ha sabido salir airoso de conflictos que, a muchos otros políticos los dejó en la lona.

Los malabares del actual secretario de Relaciones Exteriores, son de campeonato. Desde sus épocas de priísta a la sombra de Manuel Camacho Solís, empezó a distinguirse por su intuición y su olfato el estilo prinosaurio. Callado, cuando tenía que estarlo, eficiente y comprometido con las encomiendas de su tutor y hábil para la negociación con los opuestos, a quienes sabía convencer, así fuera comprándolos.

Le cedió, en su momento, la candidatura presidencial perredista a AMLO, a pesar de que, incluso algunas enc´guestas, lo colocaban por encima. Supo esperar, consciente de que le llegaría su hora.

Para Marcelito es esencial contar con el apoyo de Morena, para acceder a la silla embrujada del 2024. Se enfrenta a una rival peligrosa: Claudia Sheinbaum. La ambiciosa damisela tiene un lugar muy especial, en el corazoncito del tabasqueño, lo que supone un serio obstáculo para las aspiraciones de Ebrard.

Si el líder de los diputados Morenos, Delgado, tomara la rienda del organismo político, la balanza se inclinaría a su favor. Si es Porfirio el que alcanza el cargo, la afortunada sería la mandamás capitalina, compinche del vetusto político.

Hay dos bandos: conservadores y radicales. En el primero sitúan a Ebrard, Monreal, Delgado y acompañantes; en el segundo, Muñoz Ledo, Bertha Luján, la Sheinbaum, la secretaria de la Función Pública (Irma Eréndira Sandoval) y la de Energía, Rocío Nahle, así como el actual interino del organismo, Alfonso Ramírez Cuéllar.

La lista de suspirantes, agobia. Más de cien quieren llegar a esa presidencia, o de perdida, a la Secretaría General. A como se las gastan en este “honestísimo” Régimen, hay que tener en cuenta que el ganador podrá disponer de una auténtica millonada y que, ya con Yeickol Polevnsky al frente, hay denuncias graves por el desvío de cantidades estratosféricas para adquirir inmuebles, contratos de obras no realizadas y otros tejemanejes (Lo que no obsta para que la interfecta vuelva a competir).

El o la beneficiada por la diosa fortuna, llegará por una serie de encuestas, de acuerdo a los menjurjes del Tribunal Electoral de la Federación, que le jugó chueco –como acostumbra-, al Instituto Nacional Electoral.

El característico Muñoz Ledo, se encarga de incendiar la pradera con majaderas ironías contra Delgado y Ebrard, quienes intentan actuar con mesura. Malos augurios: las tribus se definen y se descaran. Así empezó el declive del PRD. De aquí que el futuro sea de pronóstico reservado, porque para consolidar una fuerza política se necesita unidad.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq

Se están sacando los Ojos. Las rivalidades internas por dirigir al Partido que obtuvo la mayoría de los votos en las últimas elecciones, auguran el fracaso. Desbocados, los contrincantes por los máximos cargos no ven el perjuicio grave que le están provocando al incipiente organismo.

Los partidos de un solo hombre parecen condenados al desastre. El PRD de Cuauhtémoc Cárdenas, agoniza. Morena es un traje a la medida de López Obrador y va derecho al descalabro. Cuando les llega el tiempo de consolidarse, las rencillas tribales destazan esa posibilidad.

Ninguno de los contendientes más visibles y encumbrados, es una perita en dulce. Sin las décadas de mañas de Porfirio Muñoz Ledo, Mario Delgado no canta mal las rancheras. El pupilo de Marcelo Ebrard tiene la escuela de su maestro, que ha sabido salir airoso de conflictos que, a muchos otros políticos los dejó en la lona.

Los malabares del actual secretario de Relaciones Exteriores, son de campeonato. Desde sus épocas de priísta a la sombra de Manuel Camacho Solís, empezó a distinguirse por su intuición y su olfato el estilo prinosaurio. Callado, cuando tenía que estarlo, eficiente y comprometido con las encomiendas de su tutor y hábil para la negociación con los opuestos, a quienes sabía convencer, así fuera comprándolos.

Le cedió, en su momento, la candidatura presidencial perredista a AMLO, a pesar de que, incluso algunas enc´guestas, lo colocaban por encima. Supo esperar, consciente de que le llegaría su hora.

Para Marcelito es esencial contar con el apoyo de Morena, para acceder a la silla embrujada del 2024. Se enfrenta a una rival peligrosa: Claudia Sheinbaum. La ambiciosa damisela tiene un lugar muy especial, en el corazoncito del tabasqueño, lo que supone un serio obstáculo para las aspiraciones de Ebrard.

Si el líder de los diputados Morenos, Delgado, tomara la rienda del organismo político, la balanza se inclinaría a su favor. Si es Porfirio el que alcanza el cargo, la afortunada sería la mandamás capitalina, compinche del vetusto político.

Hay dos bandos: conservadores y radicales. En el primero sitúan a Ebrard, Monreal, Delgado y acompañantes; en el segundo, Muñoz Ledo, Bertha Luján, la Sheinbaum, la secretaria de la Función Pública (Irma Eréndira Sandoval) y la de Energía, Rocío Nahle, así como el actual interino del organismo, Alfonso Ramírez Cuéllar.

La lista de suspirantes, agobia. Más de cien quieren llegar a esa presidencia, o de perdida, a la Secretaría General. A como se las gastan en este “honestísimo” Régimen, hay que tener en cuenta que el ganador podrá disponer de una auténtica millonada y que, ya con Yeickol Polevnsky al frente, hay denuncias graves por el desvío de cantidades estratosféricas para adquirir inmuebles, contratos de obras no realizadas y otros tejemanejes (Lo que no obsta para que la interfecta vuelva a competir).

El o la beneficiada por la diosa fortuna, llegará por una serie de encuestas, de acuerdo a los menjurjes del Tribunal Electoral de la Federación, que le jugó chueco –como acostumbra-, al Instituto Nacional Electoral.

El característico Muñoz Ledo, se encarga de incendiar la pradera con majaderas ironías contra Delgado y Ebrard, quienes intentan actuar con mesura. Malos augurios: las tribus se definen y se descaran. Así empezó el declive del PRD. De aquí que el futuro sea de pronóstico reservado, porque para consolidar una fuerza política se necesita unidad.

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq

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