/ sábado 21 de octubre de 2017

Mujeres en busca de sexo / Sin ofender

Dijo una sobrina mía: -Tía, sin ofender, te ríes como bruja. Y desde su ocurrencia, que sus padres no sabían cómo acallar, me reí a plena carcajada. Por cierto, no me ofendió ni ofende en lo absoluto, es algo que se ha vuelto nuestro. Recuerdo a mi sobrina con esa frase, y ella imagina mi risa de bruja. Eso es lo que va haciendo entrañable a la gente con la que compartimos, lo que la hace única para nosotros. Baste decir, que nos queremos. Ahora ya es toda una adolescente (tiene 12 añotes).

Me encantó de ella, su preocupación por no hacerme sentir mal, y aun así, decirme lo que pensaba. Así que yo les preguntaré a ustedes varones, sin ofender, ¿les parece que el rosa es un color agresivo, que los azuza, convoca, aterroriza o los motivaría a un cambio de vida? ¿Quizá a algún análisis en laboratorio?

Bueno, no se asusten… Por lo menos a mí me han comentado algunos elementos de limpia en la Ciudad de México y también algunos taxistas, de una idea del Jefe de Gobierno de vestirlos de rosa: Los de la basura, ni de locos; los taxistas (camisa rosa la propuesta, según esto), esperaban que no. Puede ser que eso les resulte ofensivo, acostumbrados a que el rosa se identifica con lo femenino. Sin embargo, un listón rosa, no llama a la acción ni a la preocupación por algo que ataca por igual a hombres que a mujeres: el cáncer. La emblemática cinta rosa se debe al corporativo de la compañía Estée Lauder, que desde 1992 lo eligió como distintivo en la lucha contra el cáncer… Y claro, como la imaginación nos procura tanto -¡Ajá!-, pues, si ya existe un símbolo, mejor nos agregamos, ¿qué no?

La cuestión es que hoy, el 14 por ciento de la población mexicana fallece por algún tipo de cáncer y se estima que para 2030 podríamos morir por esta causa, uno de cada tres mexicanos. Exacto, podríamos: nosotros incluidos.

Y qué decir, cuando nos enteramos, de voz del propio Secretario de Salud, José Narro Robles, que en México “estamos llegando de manera tardía al diagnóstico” de cáncer, y ¿cómo no tomar sus palabras en serio, cuándo “apenas en abril de este año, se ha creado el Registro Nacional del Cáncer”?, dato que me proporcionó Eliza Puente, directora de la Fundación Cim*ab (Fundación mexicana contra el cáncer de mama). Hace dos años, comenzó uno en Mérida, Yucatán, pero en México entero, lo tenemos en la Ley de Salud hace apenas unos meses. Algo por lo que habían estado pugnando por años las organizaciones intermedias en lucha contra el cáncer. Eliza Puente puso como ejemplo un registro existente desde hace 55 años en Cali, Colombia. Pues sí, aquí ni siquiera teníamos uno, entonces, ¿las cifras de tipos de cáncer, edades en tipos de población? ¿De dónde? Ni siquiera el Secretario de Salud y el Director del Instituto Nacional de Cancerología, Abelardo Meneses García, tienen datos parecidos. Mientras el primero habla de 190 mil casos nuevos, el segundo al sumar los tumores malignos más frecuentes, cuenta 42 mil.

Para agravar la situación, aunque el cáncer de próstata mate a más hombres que el de mama a mujeres, los varones no se sienten parte del problema. ¿Cómo sentirse, cómo apelar a su interés y/o preocupación? El rosa, me dice el escultor Hersúa, “da tranquilidad”, y para el hombre no es ni remotamente un color que lo incite a la acción. Así que no lo dudemos, si los varones no sienten que el problema también es de ellos y no se sienten parte, todo va encaminado a que sobrevivamos muchas, muchas más mujeres para 2030.

El hecho de que existan organizaciones intermedias, redunda en la necesidad o urgencia inminente, de combatir un problema para el cual el Estado no se da abasto. Solo sumando… De cualquier manera, si lo imperioso para mantenernos con vida es una detección temprana (independientemente de los factores de riesgo), pues pongámonosla más bonita, ¿por qué no, que nuestra pareja nos ayude en el examen? Hablemos además de que no solo existe cáncer en mamas femeninas, también masculinas… Cierto que no todos los tipos de cáncer pueden tocarse para hacer una detección temprana, pero los varones pueden y deben hacerse exámenes también. Ya sé que de algo nos vamos a morir, pero que no sea por irresponsables. Tenemos que actuar.

Porque, imagínense por un momento, ¿qué haríamos en un mundo con muchas más mujeres?

Así que sin ofender, señores y señoritos, ¿qué símbolo quieren o qué campaña, para comenzar a cuidarse y revisarse?

 

Comentarios: celiatgramos@gmail.com

Dijo una sobrina mía: -Tía, sin ofender, te ríes como bruja. Y desde su ocurrencia, que sus padres no sabían cómo acallar, me reí a plena carcajada. Por cierto, no me ofendió ni ofende en lo absoluto, es algo que se ha vuelto nuestro. Recuerdo a mi sobrina con esa frase, y ella imagina mi risa de bruja. Eso es lo que va haciendo entrañable a la gente con la que compartimos, lo que la hace única para nosotros. Baste decir, que nos queremos. Ahora ya es toda una adolescente (tiene 12 añotes).

Me encantó de ella, su preocupación por no hacerme sentir mal, y aun así, decirme lo que pensaba. Así que yo les preguntaré a ustedes varones, sin ofender, ¿les parece que el rosa es un color agresivo, que los azuza, convoca, aterroriza o los motivaría a un cambio de vida? ¿Quizá a algún análisis en laboratorio?

Bueno, no se asusten… Por lo menos a mí me han comentado algunos elementos de limpia en la Ciudad de México y también algunos taxistas, de una idea del Jefe de Gobierno de vestirlos de rosa: Los de la basura, ni de locos; los taxistas (camisa rosa la propuesta, según esto), esperaban que no. Puede ser que eso les resulte ofensivo, acostumbrados a que el rosa se identifica con lo femenino. Sin embargo, un listón rosa, no llama a la acción ni a la preocupación por algo que ataca por igual a hombres que a mujeres: el cáncer. La emblemática cinta rosa se debe al corporativo de la compañía Estée Lauder, que desde 1992 lo eligió como distintivo en la lucha contra el cáncer… Y claro, como la imaginación nos procura tanto -¡Ajá!-, pues, si ya existe un símbolo, mejor nos agregamos, ¿qué no?

La cuestión es que hoy, el 14 por ciento de la población mexicana fallece por algún tipo de cáncer y se estima que para 2030 podríamos morir por esta causa, uno de cada tres mexicanos. Exacto, podríamos: nosotros incluidos.

Y qué decir, cuando nos enteramos, de voz del propio Secretario de Salud, José Narro Robles, que en México “estamos llegando de manera tardía al diagnóstico” de cáncer, y ¿cómo no tomar sus palabras en serio, cuándo “apenas en abril de este año, se ha creado el Registro Nacional del Cáncer”?, dato que me proporcionó Eliza Puente, directora de la Fundación Cim*ab (Fundación mexicana contra el cáncer de mama). Hace dos años, comenzó uno en Mérida, Yucatán, pero en México entero, lo tenemos en la Ley de Salud hace apenas unos meses. Algo por lo que habían estado pugnando por años las organizaciones intermedias en lucha contra el cáncer. Eliza Puente puso como ejemplo un registro existente desde hace 55 años en Cali, Colombia. Pues sí, aquí ni siquiera teníamos uno, entonces, ¿las cifras de tipos de cáncer, edades en tipos de población? ¿De dónde? Ni siquiera el Secretario de Salud y el Director del Instituto Nacional de Cancerología, Abelardo Meneses García, tienen datos parecidos. Mientras el primero habla de 190 mil casos nuevos, el segundo al sumar los tumores malignos más frecuentes, cuenta 42 mil.

Para agravar la situación, aunque el cáncer de próstata mate a más hombres que el de mama a mujeres, los varones no se sienten parte del problema. ¿Cómo sentirse, cómo apelar a su interés y/o preocupación? El rosa, me dice el escultor Hersúa, “da tranquilidad”, y para el hombre no es ni remotamente un color que lo incite a la acción. Así que no lo dudemos, si los varones no sienten que el problema también es de ellos y no se sienten parte, todo va encaminado a que sobrevivamos muchas, muchas más mujeres para 2030.

El hecho de que existan organizaciones intermedias, redunda en la necesidad o urgencia inminente, de combatir un problema para el cual el Estado no se da abasto. Solo sumando… De cualquier manera, si lo imperioso para mantenernos con vida es una detección temprana (independientemente de los factores de riesgo), pues pongámonosla más bonita, ¿por qué no, que nuestra pareja nos ayude en el examen? Hablemos además de que no solo existe cáncer en mamas femeninas, también masculinas… Cierto que no todos los tipos de cáncer pueden tocarse para hacer una detección temprana, pero los varones pueden y deben hacerse exámenes también. Ya sé que de algo nos vamos a morir, pero que no sea por irresponsables. Tenemos que actuar.

Porque, imagínense por un momento, ¿qué haríamos en un mundo con muchas más mujeres?

Así que sin ofender, señores y señoritos, ¿qué símbolo quieren o qué campaña, para comenzar a cuidarse y revisarse?

 

Comentarios: celiatgramos@gmail.com

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