/ lunes 25 de mayo de 2020

Negar la violencia contra las mujeres

Mientras en Alemania, Argentina, Australia, Chipre, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Singapur, etc., hay un aumento en denuncias por violencia de género durante la pandemia del Covid-19, aquí el Presidente de nuevo se zafa de la crítica culpando al neoliberalismo porque usa incluso a las feministas para fregar a su gobierno, y nuevamente remata esta semana aseverando que las familias están conviviendo en paz. Uff… qué complicado enfrentar a un señor que es evidente no va a cambiar su manera de pensar, cerrado a toda observación que se salga de su cuadrante.

Las funcionarias de su gobierno efectivamente reafirman que los datos del 911 señalan que lo que dice el Presidente es cierto: 10% no denuncia, 70% no considera importante denunciar, y 20% teme represalias, sólo 7.5% son reales, lo que quiere decir 26 mil peticiones de auxilio. Pero también dan otra información: antes de la cuarentena recibían ocho peticiones de ayuda al mes, y durante la cuarentena 56. Luego Inmujeres dice que las llamadas al 911 sólo 23 % fueron procedentes, y 77% son improcedentes o falsas. Pero que sí existe la violencia intrafamiliar.

Por otro lado los datos del Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Publica señalan en marzo también se elevó las lesiones dolosas contra mujeres y en abril aumentó el feminicidio. Entonces qué falta para que los datos de la violencia familiar no se minimicen en las mañaneras? Lo más importante y básico es que los perpetradores de la violencia vean a TODA la Autoridad unida en el reconocimiento de que ésta es otra pandemia, como lo ha expresado la ONU, y que las autoridades actúan aplicando la transversalización de la perspectiva de género en sus análisis, en sus acciones, y las protegen y sancionan a los delincuentes.

No observamos acciones extraordinarias a favor de las mujeres que están 24 horas conviviendo con un macho como pareja, y que uno de los principales problemas que enfrentan es que ese tipo aísla a la víctima. Además de la perspectiva de género es necesario tener empatía con las mujeres, comprender las dificultades reales que enfrentan cada día. La mayoría sobreviven deprimidas esperando esta situación de confinamiento se termine para recuperar su libertad. El predominio de un sexo sobre el otro como señala el Consejo Económico y Social ECOSOC de la ONU al diseñar la categoría de la perspectiva de género, debe ser un lente para ver lo que tradicionalmente no se ve.

Y quisiera comprender a las funcionarias del gobierno federal. Porque al Presidente nada le hará cambiar de opinión. No escucha ni razona nada que le mueva su enfoque de las cosas, sean sobre economía, sobre medio ambiente, sobre el PIB o sobre la violencia en contra de las mujeres.

Pero su discurso sobre las mujeres no es inocente. Es un hombre chapado a la antigua; desde su pensamiento ideológico tradicionalista y sumamente conservador, piensa que las mujeres deben ser sumisas y regresar a su rol biológico, cuidar niños incluso hasta en la vejez; son las responsables de la disfunción familiar porque han abandonado su papel tradicional. Por desgracia para las mujeres, prevalece en el gobierno un discurso esquizofrénico que favorece a los violentadores. Y aunque hoy no podamos marchar, nada nos parará para evidenciarlo, porque nosotras tenemos otros datos.


Defensora de Derechos Humanos.

Mientras en Alemania, Argentina, Australia, Chipre, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Singapur, etc., hay un aumento en denuncias por violencia de género durante la pandemia del Covid-19, aquí el Presidente de nuevo se zafa de la crítica culpando al neoliberalismo porque usa incluso a las feministas para fregar a su gobierno, y nuevamente remata esta semana aseverando que las familias están conviviendo en paz. Uff… qué complicado enfrentar a un señor que es evidente no va a cambiar su manera de pensar, cerrado a toda observación que se salga de su cuadrante.

Las funcionarias de su gobierno efectivamente reafirman que los datos del 911 señalan que lo que dice el Presidente es cierto: 10% no denuncia, 70% no considera importante denunciar, y 20% teme represalias, sólo 7.5% son reales, lo que quiere decir 26 mil peticiones de auxilio. Pero también dan otra información: antes de la cuarentena recibían ocho peticiones de ayuda al mes, y durante la cuarentena 56. Luego Inmujeres dice que las llamadas al 911 sólo 23 % fueron procedentes, y 77% son improcedentes o falsas. Pero que sí existe la violencia intrafamiliar.

Por otro lado los datos del Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Publica señalan en marzo también se elevó las lesiones dolosas contra mujeres y en abril aumentó el feminicidio. Entonces qué falta para que los datos de la violencia familiar no se minimicen en las mañaneras? Lo más importante y básico es que los perpetradores de la violencia vean a TODA la Autoridad unida en el reconocimiento de que ésta es otra pandemia, como lo ha expresado la ONU, y que las autoridades actúan aplicando la transversalización de la perspectiva de género en sus análisis, en sus acciones, y las protegen y sancionan a los delincuentes.

No observamos acciones extraordinarias a favor de las mujeres que están 24 horas conviviendo con un macho como pareja, y que uno de los principales problemas que enfrentan es que ese tipo aísla a la víctima. Además de la perspectiva de género es necesario tener empatía con las mujeres, comprender las dificultades reales que enfrentan cada día. La mayoría sobreviven deprimidas esperando esta situación de confinamiento se termine para recuperar su libertad. El predominio de un sexo sobre el otro como señala el Consejo Económico y Social ECOSOC de la ONU al diseñar la categoría de la perspectiva de género, debe ser un lente para ver lo que tradicionalmente no se ve.

Y quisiera comprender a las funcionarias del gobierno federal. Porque al Presidente nada le hará cambiar de opinión. No escucha ni razona nada que le mueva su enfoque de las cosas, sean sobre economía, sobre medio ambiente, sobre el PIB o sobre la violencia en contra de las mujeres.

Pero su discurso sobre las mujeres no es inocente. Es un hombre chapado a la antigua; desde su pensamiento ideológico tradicionalista y sumamente conservador, piensa que las mujeres deben ser sumisas y regresar a su rol biológico, cuidar niños incluso hasta en la vejez; son las responsables de la disfunción familiar porque han abandonado su papel tradicional. Por desgracia para las mujeres, prevalece en el gobierno un discurso esquizofrénico que favorece a los violentadores. Y aunque hoy no podamos marchar, nada nos parará para evidenciarlo, porque nosotras tenemos otros datos.


Defensora de Derechos Humanos.

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