/ lunes 20 de enero de 2020

No hay años fáciles

Para todas las personas que trabajamos, atendemos una empresa, buscamos créditos o formas innovadoras de producir, sabemos que siempre hay factores internos y globales que hacen complejo el panorama. A la luz del primer año de gobierno en México y en el contexto de las medidas proteccionistas adoptadas por las principales economías mundiales (empezando por nuestro principal socio comercial, Estados Unidos), es de la mayor importancia tomarse unos minutos para analizar los riesgos que detectan las organizaciones económicas internacionales y considerarlas en nuestras planeaciones futuras.

Algunos de los principales retos que el sector privado debe considerar, son:

TMEC: Incluso con un TMEC ratificado por los Congresos de los tres países firmantes, en México no podemos cantar victoria hasta que no contemos con las condiciones para cumplir con las nuevas reglas en materia ambiental, laboral, de transparencia, de protección de la Propiedad intelectual y de facilitación del comercio electrónico, por mencionar algunas. Ya lo dijo el propio Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, hay que salir a buscar inversiones y asegurarnos de tener las condiciones para facilitar los negocios.

Menor crecimiento económico mundial: si bien cada trimestre se ajustan las expectativas de crecimiento, según los factores coyunturales, el Banco Mundial calcula un crecimiento mundial del 2.5% y de 1.8% para América Latina, debido a la posibilidad de que continúen las tensiones comerciales y eso arrastre alteraciones financieras y en el intercambio internacional de insumos, bienes de consumo y servicios.

Conflicto entre Estados Unidos e Irán: El mundo no debería moverse mediante la economía de guerra porque son vidas humanas de lo que estamos hablando, para México, como vecino de uno de los actores involucrados en este conflicto, los impactos no sólo deben analizarse desde la perspectiva económica; sin embargo, para fines de éste análisis sólo mencionaremos que los precios del petróleo son la primera consecuencia de un problema en Medio Oriente, ¿pero cómo impacta eso a México como país productor de petróleo? Los precios serán inestables mientras el conflicto siga latente; como ya vimos, el precio del barril puede dispararse arriba de 75 dólares al día siguiente de la muerte del General iraní Qsem Soleimani, y luego lo vemos regresar al rango de 60-65 dólares previos. Por otra parte, Estados Unidos ha aumentado su producción de crudo, por lo puede asegurar el suministro del mismo en el corto plazo y no sobre reaccionar a los conflictos en la zona petrolera de Medio Oriente; así que mientras no se cierre el Estrecho de Ormuz (punto estratégico por donde fluye el petróleo de Medio Oriente al mundo), los precios podrían mantenerse constantes. Por otra parte, México importa alrededor del 75% de las gasolinas que utiliza, lo cual quiere decir que la inestabilidad de precios en el barril de petróleo sí puede generar un impacto inmediato, aunque es aventurado establecer un porcentaje.

Riesgo de recesión económica: a nadie le gusta hacer escenarios alarmistas sobre pérdida de poder adquisitivo y de empleos, pero el consumo se resiste si la inversión es débil, esto es una realidad económica que no solo pasa en México, sino en cualquier país. Entonces, si BANXICO, Hacienda o los bancos privados hablan de un potencial riesgo de recesión económica, la disciplina en la empresa, en el uso de créditos y hasta en las propias finanzas personales, es una acción preventiva.

Cada año, todas las empresas buscan reducir costos y eficientizar sus procesos sin necesidad de que haya riesgo de recesión, pero no siempre es tan sencillo comprar tecnología o contratar expertos, por ello es muy importante considerar dos herramienta: en primer lugar, la planeación de riesgos económicos, para hacer escenarios realistas de dónde puede invertirse y dónde recortarse, y en segundo lugar, hacer un análisis de la empresa y sus operaciones para optimizar la producción, administrar la cadena de suministro, gestionar inventarios, optimizar el consumo de energéticos y electricidad, proyectar los precios de nuestros insumos, mejorar la proveeduría, etc. El uso de soluciones tecnológicas suele ser la respuesta obvia ante la pregunta “¿cómo mejorar los procesos productivos y administrativos de una empresa?” pero requiere preguntarnos si el uso de una aplicación o un software verdaderamente resuelve un problema actual de la empresa, ya sea administrativo u operativo, o si agrega valor a los productos y/o servicios ofertados. En otras palabras, antes de optar por una solución tecnología, hay que analizar muchas variables, además de la económica.

En conclusión, no hay años fáciles; lo que hay es la voluntad de seguir adelante y adaptarse a los cambios; la capacidad de organizarnos desde el sector privado con otros actores, para cambiar lo que impida las inversión y el bienestar, y sobre todo, lo que debe estar presente siempre es la capacidad de analizar y hacer inteligencia empresarial y tomar mejores decisiones, por ello cabe recalcar que analizar las operaciones de la empresa y planear riesgos económicos son dos estrategias inteligentes y de largo plazo para enfrentar coyunturas difíciles y para sacar mayor provecho de las oportunidades.

Del tamaño de los retos son siempre los éxitos.


Para todas las personas que trabajamos, atendemos una empresa, buscamos créditos o formas innovadoras de producir, sabemos que siempre hay factores internos y globales que hacen complejo el panorama. A la luz del primer año de gobierno en México y en el contexto de las medidas proteccionistas adoptadas por las principales economías mundiales (empezando por nuestro principal socio comercial, Estados Unidos), es de la mayor importancia tomarse unos minutos para analizar los riesgos que detectan las organizaciones económicas internacionales y considerarlas en nuestras planeaciones futuras.

Algunos de los principales retos que el sector privado debe considerar, son:

TMEC: Incluso con un TMEC ratificado por los Congresos de los tres países firmantes, en México no podemos cantar victoria hasta que no contemos con las condiciones para cumplir con las nuevas reglas en materia ambiental, laboral, de transparencia, de protección de la Propiedad intelectual y de facilitación del comercio electrónico, por mencionar algunas. Ya lo dijo el propio Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, hay que salir a buscar inversiones y asegurarnos de tener las condiciones para facilitar los negocios.

Menor crecimiento económico mundial: si bien cada trimestre se ajustan las expectativas de crecimiento, según los factores coyunturales, el Banco Mundial calcula un crecimiento mundial del 2.5% y de 1.8% para América Latina, debido a la posibilidad de que continúen las tensiones comerciales y eso arrastre alteraciones financieras y en el intercambio internacional de insumos, bienes de consumo y servicios.

Conflicto entre Estados Unidos e Irán: El mundo no debería moverse mediante la economía de guerra porque son vidas humanas de lo que estamos hablando, para México, como vecino de uno de los actores involucrados en este conflicto, los impactos no sólo deben analizarse desde la perspectiva económica; sin embargo, para fines de éste análisis sólo mencionaremos que los precios del petróleo son la primera consecuencia de un problema en Medio Oriente, ¿pero cómo impacta eso a México como país productor de petróleo? Los precios serán inestables mientras el conflicto siga latente; como ya vimos, el precio del barril puede dispararse arriba de 75 dólares al día siguiente de la muerte del General iraní Qsem Soleimani, y luego lo vemos regresar al rango de 60-65 dólares previos. Por otra parte, Estados Unidos ha aumentado su producción de crudo, por lo puede asegurar el suministro del mismo en el corto plazo y no sobre reaccionar a los conflictos en la zona petrolera de Medio Oriente; así que mientras no se cierre el Estrecho de Ormuz (punto estratégico por donde fluye el petróleo de Medio Oriente al mundo), los precios podrían mantenerse constantes. Por otra parte, México importa alrededor del 75% de las gasolinas que utiliza, lo cual quiere decir que la inestabilidad de precios en el barril de petróleo sí puede generar un impacto inmediato, aunque es aventurado establecer un porcentaje.

Riesgo de recesión económica: a nadie le gusta hacer escenarios alarmistas sobre pérdida de poder adquisitivo y de empleos, pero el consumo se resiste si la inversión es débil, esto es una realidad económica que no solo pasa en México, sino en cualquier país. Entonces, si BANXICO, Hacienda o los bancos privados hablan de un potencial riesgo de recesión económica, la disciplina en la empresa, en el uso de créditos y hasta en las propias finanzas personales, es una acción preventiva.

Cada año, todas las empresas buscan reducir costos y eficientizar sus procesos sin necesidad de que haya riesgo de recesión, pero no siempre es tan sencillo comprar tecnología o contratar expertos, por ello es muy importante considerar dos herramienta: en primer lugar, la planeación de riesgos económicos, para hacer escenarios realistas de dónde puede invertirse y dónde recortarse, y en segundo lugar, hacer un análisis de la empresa y sus operaciones para optimizar la producción, administrar la cadena de suministro, gestionar inventarios, optimizar el consumo de energéticos y electricidad, proyectar los precios de nuestros insumos, mejorar la proveeduría, etc. El uso de soluciones tecnológicas suele ser la respuesta obvia ante la pregunta “¿cómo mejorar los procesos productivos y administrativos de una empresa?” pero requiere preguntarnos si el uso de una aplicación o un software verdaderamente resuelve un problema actual de la empresa, ya sea administrativo u operativo, o si agrega valor a los productos y/o servicios ofertados. En otras palabras, antes de optar por una solución tecnología, hay que analizar muchas variables, además de la económica.

En conclusión, no hay años fáciles; lo que hay es la voluntad de seguir adelante y adaptarse a los cambios; la capacidad de organizarnos desde el sector privado con otros actores, para cambiar lo que impida las inversión y el bienestar, y sobre todo, lo que debe estar presente siempre es la capacidad de analizar y hacer inteligencia empresarial y tomar mejores decisiones, por ello cabe recalcar que analizar las operaciones de la empresa y planear riesgos económicos son dos estrategias inteligentes y de largo plazo para enfrentar coyunturas difíciles y para sacar mayor provecho de las oportunidades.

Del tamaño de los retos son siempre los éxitos.


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