/ jueves 25 de julio de 2019

No todo está mal

VER.- Hay problemas en todas partes; pero también escenas y cosas muy positivas y laudables. Comparto sólo algunas. Hay familias muy desintegradas, con padres ausentes, fríos y regañones. Sin embargo, disfruté mucho al ver a dos sobrinas nietas, de 8 y 10 años, abrazar a su padre con un profundo cariño, con una gran ternura y confianza, dándole besos y muchas señales de amor, no en forma rápida y fugaz, sino prolongada y gozosa. De igual manera, otro papá, muy trabajador y emprendedor, que por ello debe salir mucho del hogar, se dedica en cuerpo y alma a sus hijos, sobre todo en los fines de semana, yendo con ellos por todas partes y atendiéndoles con cariño y paciencia, junto con su esposa.

Hay mucha deforestación y destrucción de la naturaleza. En el camino a Texcaltitlan, da un dolor profundo ver cuántos árboles se han derribado. Sin embargo, pude apreciar, en los montes de algunos ejidos cercanos al Volcán de Toluca, una gran cantidad de árboles, gruesos y altos, con muchos arbolitos en crecimiento, que no sólo conservan el ozono, sino que generan mucha agua para las poblaciones vecinas. Hay quienes tienen sistemas de explotación de madera que empiezan por la siembra de árboles y cuidan todo su proceso hasta su rentable comercialización.

En los mercados y en las grandes tiendas, hay muchos alimentos conservados con sustancias químicas, que producen cáncer y otras enfermedades. Fui invitado a comer con una familia campesina, y disfruté mucho un huevo, no de granja sino de rancho, asado en el comal, con una tortilla de maíz auténtico, hecha a mano, y unos frijoles recién cortados, más unos hongos naturales del monte, guisados en salsa verde, que sabían a gloria. Nada de carne, ni música estridente, ni celulares. Ni en el mejor restaurante se come tan sabroso.

En varios lugares, se oyen quejas de que la gente ya no va a Misa, que se han alejado de la Iglesia. En otros, sin embargo, los domingos hay una participación numerosa, atenta y ferviente; procuran llegar temprano al templo, para encontrar un lugar adecuado. Dicen que no se aburren, que les sirve la homilía, que se alimentan para la semana. Participan también niños y jóvenes.

Bastantes personas, con razón, están inconformes con varias decisiones que nuestro actual presidente nacional toma muy en el aire. Sin embargo, promueve cambios importantes, como el combate a la corrupción, la búsqueda de equidad social, la atención a jóvenes, migrantes y pobres, la austeridad gubernamental.

Obispo Emérito de San Cristobal de las Casas

VER.- Hay problemas en todas partes; pero también escenas y cosas muy positivas y laudables. Comparto sólo algunas. Hay familias muy desintegradas, con padres ausentes, fríos y regañones. Sin embargo, disfruté mucho al ver a dos sobrinas nietas, de 8 y 10 años, abrazar a su padre con un profundo cariño, con una gran ternura y confianza, dándole besos y muchas señales de amor, no en forma rápida y fugaz, sino prolongada y gozosa. De igual manera, otro papá, muy trabajador y emprendedor, que por ello debe salir mucho del hogar, se dedica en cuerpo y alma a sus hijos, sobre todo en los fines de semana, yendo con ellos por todas partes y atendiéndoles con cariño y paciencia, junto con su esposa.

Hay mucha deforestación y destrucción de la naturaleza. En el camino a Texcaltitlan, da un dolor profundo ver cuántos árboles se han derribado. Sin embargo, pude apreciar, en los montes de algunos ejidos cercanos al Volcán de Toluca, una gran cantidad de árboles, gruesos y altos, con muchos arbolitos en crecimiento, que no sólo conservan el ozono, sino que generan mucha agua para las poblaciones vecinas. Hay quienes tienen sistemas de explotación de madera que empiezan por la siembra de árboles y cuidan todo su proceso hasta su rentable comercialización.

En los mercados y en las grandes tiendas, hay muchos alimentos conservados con sustancias químicas, que producen cáncer y otras enfermedades. Fui invitado a comer con una familia campesina, y disfruté mucho un huevo, no de granja sino de rancho, asado en el comal, con una tortilla de maíz auténtico, hecha a mano, y unos frijoles recién cortados, más unos hongos naturales del monte, guisados en salsa verde, que sabían a gloria. Nada de carne, ni música estridente, ni celulares. Ni en el mejor restaurante se come tan sabroso.

En varios lugares, se oyen quejas de que la gente ya no va a Misa, que se han alejado de la Iglesia. En otros, sin embargo, los domingos hay una participación numerosa, atenta y ferviente; procuran llegar temprano al templo, para encontrar un lugar adecuado. Dicen que no se aburren, que les sirve la homilía, que se alimentan para la semana. Participan también niños y jóvenes.

Bastantes personas, con razón, están inconformes con varias decisiones que nuestro actual presidente nacional toma muy en el aire. Sin embargo, promueve cambios importantes, como el combate a la corrupción, la búsqueda de equidad social, la atención a jóvenes, migrantes y pobres, la austeridad gubernamental.

Obispo Emérito de San Cristobal de las Casas

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