/ domingo 21 de octubre de 2018

Nobel de la Paz, ejemplos a imitar

“No entiendo como el mundo puede seguir siendo indiferente a lo que pasa en nuestro país. Uno deja de ser humano si no vive en carne propia el sufrimiento del otro”, escribe el ginecólogo congolés Denis Mukwege en su libro Panzi (2014).

Lapidaria y contundente la frase frente a un mundo globalizado donde prevalece la indiferencia al dolor ajeno a pesar de que hoy podemos ser testigos de lo que acontece en nuestro planeta. Junto a Denis Mukwege, la iraquí Nadia Murad, el Comité Noruego del Nobel les otorgó el Premio Nobel de la Paz 2018, “por sus esfuerzos en poner fin al uso de la violencia sexual como un arma de guerra y del conflicto armado”.

Murad es activista contra la violencia sexual; Mukwege es reconocido por salvar miles de vidas de mujeres que sufrieron violencia sexual.

Esta distinción no debe pasar desapercibida en un país y en un estado, en este caso Zacatecas, donde la violencia es recurrente.

De enero a agosto de este año 64 mil 503 mujeres fueron víctimas de algún delito. Pero además hay otras cifras del dolor: 1 mil 751 homicidios dolosos y 538 feminicidios.

¿Qué está pasando en nuestro país donde la vida de una mujer es vejada y minimizada hasta la última expresión? ¿Por qué nos hemos deshumanizado?

Frente a esta realidad, debemos tener el compromiso en actuar y proponer soluciones.

Indignada por el asesinato de Paloma Jacaranda González, el pasado 11 de octubre presenté punto de acuerdo ante el pleno del Senado de la República donde exhorté a la Secretaría de Gobernación y los gobiernos de Nuevo León, Estado de México, Veracruz, Chihuahua, Guerrero, Sinaloa y Colima, entidades donde existe el mayor índice de feminicidios, para que informen sobre las políticas públicas y los resultados para erradicar este ilícito y la violencia contra la mujer.

Además, es urgente saber que ha pasado con las mil 640 carpetas de investigación ante procuradurías o fiscalías estatales sobre el delito de feminicidio. Los familiares claman justicia.

“Nos robaron nuestra vida, nuestros recuerdos, nos destrozaron”, afirma la joven activista iraquí quien sufrió múltiples violaciones por parte del Estado Islámico.

En tanto, el médico congolés a lo largo de 20 años ha atendido en su hospital a 40 mil mujeres violadas.

Reconozco que como mujer, senadora, zacatecana hay mucho por hacer y la labor es ardua, pero inspirada en las luchas y valentía de Murad y Mukwege, el camino es claro.


Senadora del PT por Zacatecas

Colaboradora de El Sol de Zacatecas

“No entiendo como el mundo puede seguir siendo indiferente a lo que pasa en nuestro país. Uno deja de ser humano si no vive en carne propia el sufrimiento del otro”, escribe el ginecólogo congolés Denis Mukwege en su libro Panzi (2014).

Lapidaria y contundente la frase frente a un mundo globalizado donde prevalece la indiferencia al dolor ajeno a pesar de que hoy podemos ser testigos de lo que acontece en nuestro planeta. Junto a Denis Mukwege, la iraquí Nadia Murad, el Comité Noruego del Nobel les otorgó el Premio Nobel de la Paz 2018, “por sus esfuerzos en poner fin al uso de la violencia sexual como un arma de guerra y del conflicto armado”.

Murad es activista contra la violencia sexual; Mukwege es reconocido por salvar miles de vidas de mujeres que sufrieron violencia sexual.

Esta distinción no debe pasar desapercibida en un país y en un estado, en este caso Zacatecas, donde la violencia es recurrente.

De enero a agosto de este año 64 mil 503 mujeres fueron víctimas de algún delito. Pero además hay otras cifras del dolor: 1 mil 751 homicidios dolosos y 538 feminicidios.

¿Qué está pasando en nuestro país donde la vida de una mujer es vejada y minimizada hasta la última expresión? ¿Por qué nos hemos deshumanizado?

Frente a esta realidad, debemos tener el compromiso en actuar y proponer soluciones.

Indignada por el asesinato de Paloma Jacaranda González, el pasado 11 de octubre presenté punto de acuerdo ante el pleno del Senado de la República donde exhorté a la Secretaría de Gobernación y los gobiernos de Nuevo León, Estado de México, Veracruz, Chihuahua, Guerrero, Sinaloa y Colima, entidades donde existe el mayor índice de feminicidios, para que informen sobre las políticas públicas y los resultados para erradicar este ilícito y la violencia contra la mujer.

Además, es urgente saber que ha pasado con las mil 640 carpetas de investigación ante procuradurías o fiscalías estatales sobre el delito de feminicidio. Los familiares claman justicia.

“Nos robaron nuestra vida, nuestros recuerdos, nos destrozaron”, afirma la joven activista iraquí quien sufrió múltiples violaciones por parte del Estado Islámico.

En tanto, el médico congolés a lo largo de 20 años ha atendido en su hospital a 40 mil mujeres violadas.

Reconozco que como mujer, senadora, zacatecana hay mucho por hacer y la labor es ardua, pero inspirada en las luchas y valentía de Murad y Mukwege, el camino es claro.


Senadora del PT por Zacatecas

Colaboradora de El Sol de Zacatecas

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