/ miércoles 25 de septiembre de 2019

Nueva cumbre sobre cambio climático

Se dice que no tenemos los años que hemos vivido, sino los que nos quedan por vivir. Vaya, los que ya cumplimos, son los que ya pasaron y por tanto ya no los tenemos y si contamos con los que están por delante, aunque por fortuna no sepamos cuántos son.

Esto viene al caso por Greta Thunberg, activista de Suecia que cuenta apenas con 16 años de edad y que se encuentra en la Organización de las Naciones Unidas, ONU, en ocasión de la Cumbre de Acción del Clima que se llevó a cabo un día antes de que iniciara la Asamblea General, por lo que reúne a una gran cantidad de líderes mundiales, a los que una vez más escuchamos decir los discursos de siempre, lo que deja muy limitadas las esperanzas de verlos hacer algo en verdad por este tema en el que nos va la vida.

Greta fue enérgica al hablar ante líderes mundiales, después de haber encabezado una marcha en Nueva York el pasado viernes, en la que jóvenes de todo el mundo exigían a una sola voz salvar al planeta. La adolescente genuinamente sacudió la apertura de la cumbre acusando a los líderes mundiales de no hacer nada por el medio ambiente y traicionar la lucha contra el cambio climático causado principalmente por la actividad industrial de los seres humanos durante el último siglo.

Esta joven de Suecia, con mirada severa y voz firme, les dijo a los jefes de Estado presentes en la sede de Naciones Unidas: “Nos están fallando, pero los jóvenes estamos empezando a entender la forma en que nos están fallando. Su emoción era evidente, pero su justificado coraje lo era más, como aquel momento en que dirigió a un Donald Trump que estuvo apenas 15 minutos en el evento, una mirada de esas que moralmente aniquilan.

Retomando lo mencionado en un principio, sobre que cada persona tiene en realidad los años que le quedan por vivir y no los que ha vivido, podemos comprender en toda su dimensión lo que Greta Thunberg y millones de adolescentes y jóvenes en todo el orbe deben sentir al ver las condiciones en que les estamos dejando al mundo, pues ellos deberán hacer frente a la peor parte de las consecuencias de todo aquello en lo que la humanidad se ha equivocado cuando menos en los últimos cien años, en la búsqueda de un desarrollo despiadado por el que ahora nuestro planeta comienza a pasarnos factura.

En la Cumbre de Acción del Clima, que fue convocada por Antonio Guterres, el portugués que es secretario general de la ONU, se reunieron un poco más de 60 líderes de diferentes naciones, los que una vez más se han comprometido a profundizar sus planes contra las emisiones de gases de efecto invernadero, algo que repetidamente hemos escuchado en los Acuerdos de París y el Protocolo de Kyoto, curiosamente ambos desdeñados por presidentes de Estados Unidos en turno, Donald Trump y George W. Bush, respectivamente (ambos republicanos, por aquellos hispanos que lean estas líneas al norte del Río Bravo).

En ocasión de esta reciente cumbre, se definieron objetivos, siendo el más ambicioso de éstos, el evitar que el aumento de la temperatura global por las emisiones de efecto invernadero, sea menor a 1.5 grados centígrados respecto a registros previos a la era industrial, para lo que la ONU advirtió que es necesario un compromiso global mucho mayor y sobre todo se hizo énfasis en que el planeta exige hechos y no discursos que se traspapelan sin que se sienta la diferencia, porque todos dicen lo mismo y no se traducen en nada.

Simplemente recordemos que los glaciares desaparecen. Islandia y Suiza, acaban de decir adiós a dos éstos, mientras que el Polo Norte dentro de poco tiempo carecerá de hielo durante el verano.

Recordemos que el mundo lo recibimos prestado con el compromiso de devolverlo en buen estado a nuestros hijos.

FB: YolandaDeLaTorreV

Tw: @Yoladelatorre

Se dice que no tenemos los años que hemos vivido, sino los que nos quedan por vivir. Vaya, los que ya cumplimos, son los que ya pasaron y por tanto ya no los tenemos y si contamos con los que están por delante, aunque por fortuna no sepamos cuántos son.

Esto viene al caso por Greta Thunberg, activista de Suecia que cuenta apenas con 16 años de edad y que se encuentra en la Organización de las Naciones Unidas, ONU, en ocasión de la Cumbre de Acción del Clima que se llevó a cabo un día antes de que iniciara la Asamblea General, por lo que reúne a una gran cantidad de líderes mundiales, a los que una vez más escuchamos decir los discursos de siempre, lo que deja muy limitadas las esperanzas de verlos hacer algo en verdad por este tema en el que nos va la vida.

Greta fue enérgica al hablar ante líderes mundiales, después de haber encabezado una marcha en Nueva York el pasado viernes, en la que jóvenes de todo el mundo exigían a una sola voz salvar al planeta. La adolescente genuinamente sacudió la apertura de la cumbre acusando a los líderes mundiales de no hacer nada por el medio ambiente y traicionar la lucha contra el cambio climático causado principalmente por la actividad industrial de los seres humanos durante el último siglo.

Esta joven de Suecia, con mirada severa y voz firme, les dijo a los jefes de Estado presentes en la sede de Naciones Unidas: “Nos están fallando, pero los jóvenes estamos empezando a entender la forma en que nos están fallando. Su emoción era evidente, pero su justificado coraje lo era más, como aquel momento en que dirigió a un Donald Trump que estuvo apenas 15 minutos en el evento, una mirada de esas que moralmente aniquilan.

Retomando lo mencionado en un principio, sobre que cada persona tiene en realidad los años que le quedan por vivir y no los que ha vivido, podemos comprender en toda su dimensión lo que Greta Thunberg y millones de adolescentes y jóvenes en todo el orbe deben sentir al ver las condiciones en que les estamos dejando al mundo, pues ellos deberán hacer frente a la peor parte de las consecuencias de todo aquello en lo que la humanidad se ha equivocado cuando menos en los últimos cien años, en la búsqueda de un desarrollo despiadado por el que ahora nuestro planeta comienza a pasarnos factura.

En la Cumbre de Acción del Clima, que fue convocada por Antonio Guterres, el portugués que es secretario general de la ONU, se reunieron un poco más de 60 líderes de diferentes naciones, los que una vez más se han comprometido a profundizar sus planes contra las emisiones de gases de efecto invernadero, algo que repetidamente hemos escuchado en los Acuerdos de París y el Protocolo de Kyoto, curiosamente ambos desdeñados por presidentes de Estados Unidos en turno, Donald Trump y George W. Bush, respectivamente (ambos republicanos, por aquellos hispanos que lean estas líneas al norte del Río Bravo).

En ocasión de esta reciente cumbre, se definieron objetivos, siendo el más ambicioso de éstos, el evitar que el aumento de la temperatura global por las emisiones de efecto invernadero, sea menor a 1.5 grados centígrados respecto a registros previos a la era industrial, para lo que la ONU advirtió que es necesario un compromiso global mucho mayor y sobre todo se hizo énfasis en que el planeta exige hechos y no discursos que se traspapelan sin que se sienta la diferencia, porque todos dicen lo mismo y no se traducen en nada.

Simplemente recordemos que los glaciares desaparecen. Islandia y Suiza, acaban de decir adiós a dos éstos, mientras que el Polo Norte dentro de poco tiempo carecerá de hielo durante el verano.

Recordemos que el mundo lo recibimos prestado con el compromiso de devolverlo en buen estado a nuestros hijos.

FB: YolandaDeLaTorreV

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