/ domingo 6 de mayo de 2018

¿Pactos por la seguridad y la justicia, sin burocracias?

Carlos Vilalta


¿Sabía usted que entre 2001 y 2012, se han firmado 5 pactos de seguridad y justicia a nivel federal? Si. Más de uno por trienio. Hemos tenido más pactos que planes nacionales de desarrollo. Sólo para recordarle, en lo que llevamos de este siglo se han firmado el Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional (2001), el Acuerdo de Chapultepec (2005), el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad (2008), el Pacto Nacional por la Paz con Justicia (2011) y el Pacto por México (2012). ¿Percibe usted una mejora en la seguridad y justicia de este país?

Bueno. Revisemos el último pacto, el Pacto por México. En justicia hay que decir que varios de los compromisos pactados sí se llevaron a cabo. Efectivamente se creó un programa de prevención social (por un rato), una gendarmería nacional, se implantó el nuevo sistema de justicia penal, se reformó la ley de amparo, y se aprobaron el código de procedimientos penales único y la ley nacional de ejecución penal. Pero de nuevo hay que preguntarse si uno percibe una mejora. Yo no.

¿Qué está fallando con estos pactos? Como polis, ¿será que somos incapaces de cumplir nuestros acuerdos políticos? Porque se dice que el problema de fondo es, precisamente, que no hay voluntad política. Pero yo no veo falta de voluntad política. Yo no veo que las partes que han firmado esos pactos no hayan tenido voluntad de resolver la cosas. En seguridad y justicia, al menos en esta materia, sí estamos todos en el mismo barco. Bueno, casi todos. Y aquí mi explicación de lo que ha fallado con estos pactos: que la voluntad política no ha podido con la voluntad burocrática.

¿Tiene usted familiaridad con esa “voluntad” burocrática del sistema de seguridad y justicia? ¿La ha tenido que sufrir? Seguramente sí. Yo también. Y sabemos que sin la voluntad del burócrata, aquí no hay nada que hacer. Nada. ¿O por qué será que el 93% de los delitos no se denuncia? ¿Por falta de voluntad política? ¿O porque la muralla burocrática es demasiado alta y cara? Son ilusos quienes creen que los firmantes de pactos y leyes mandan en seguridad y justicia. Son los que firman y sellan los oficios los que mandan.

Entonces, concluyendo, ¿por qué tantos pactos desde 2001? Pues porque no sirven. Y no sirven porque la élite no está en las oficinas de lujo. Desconozco como sean las cosas en las otras áreas de gobierno, pero aquí es al revés. Así que la voluntad hay que buscarla entre las mesas desgastadas y las ventanillas. Sin burocracia no hay mejora posible. Lo que hay que resolver, o pactar, es esa voluntad burocrática.

Investigador (SNI-3). Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial (CentroGeo). Twitter: @CJVilalta

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Carlos Vilalta


¿Sabía usted que entre 2001 y 2012, se han firmado 5 pactos de seguridad y justicia a nivel federal? Si. Más de uno por trienio. Hemos tenido más pactos que planes nacionales de desarrollo. Sólo para recordarle, en lo que llevamos de este siglo se han firmado el Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional (2001), el Acuerdo de Chapultepec (2005), el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad (2008), el Pacto Nacional por la Paz con Justicia (2011) y el Pacto por México (2012). ¿Percibe usted una mejora en la seguridad y justicia de este país?

Bueno. Revisemos el último pacto, el Pacto por México. En justicia hay que decir que varios de los compromisos pactados sí se llevaron a cabo. Efectivamente se creó un programa de prevención social (por un rato), una gendarmería nacional, se implantó el nuevo sistema de justicia penal, se reformó la ley de amparo, y se aprobaron el código de procedimientos penales único y la ley nacional de ejecución penal. Pero de nuevo hay que preguntarse si uno percibe una mejora. Yo no.

¿Qué está fallando con estos pactos? Como polis, ¿será que somos incapaces de cumplir nuestros acuerdos políticos? Porque se dice que el problema de fondo es, precisamente, que no hay voluntad política. Pero yo no veo falta de voluntad política. Yo no veo que las partes que han firmado esos pactos no hayan tenido voluntad de resolver la cosas. En seguridad y justicia, al menos en esta materia, sí estamos todos en el mismo barco. Bueno, casi todos. Y aquí mi explicación de lo que ha fallado con estos pactos: que la voluntad política no ha podido con la voluntad burocrática.

¿Tiene usted familiaridad con esa “voluntad” burocrática del sistema de seguridad y justicia? ¿La ha tenido que sufrir? Seguramente sí. Yo también. Y sabemos que sin la voluntad del burócrata, aquí no hay nada que hacer. Nada. ¿O por qué será que el 93% de los delitos no se denuncia? ¿Por falta de voluntad política? ¿O porque la muralla burocrática es demasiado alta y cara? Son ilusos quienes creen que los firmantes de pactos y leyes mandan en seguridad y justicia. Son los que firman y sellan los oficios los que mandan.

Entonces, concluyendo, ¿por qué tantos pactos desde 2001? Pues porque no sirven. Y no sirven porque la élite no está en las oficinas de lujo. Desconozco como sean las cosas en las otras áreas de gobierno, pero aquí es al revés. Así que la voluntad hay que buscarla entre las mesas desgastadas y las ventanillas. Sin burocracia no hay mejora posible. Lo que hay que resolver, o pactar, es esa voluntad burocrática.

Investigador (SNI-3). Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial (CentroGeo). Twitter: @CJVilalta

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