/ martes 5 de diciembre de 2023

Para el amor si hay edad

La discusión alrededor del trasfondo de la diferencia de edad en las relaciones amorosas salió a flote a raíz del polemizado podcast de Florencia Guillot, en el que la influencer Paulina Florencia y su esposo comentan sobre cómo su relación ha funcionado a pesar de su diferencia de edad de 15 años. La discusión en redes sociales se ha intensificado tanto desde entonces que el podcast ya no se encuentra disponible en YouTube.

La razón detrás de ello es que, según contaron, Paulina y su esposo se conocieron cuando coincidieron en un viaje a Acapulco cuando ella tenía 15 años y él tenía 30 (además ya tenía un hijo). Incluso han habido declaraciones que afirman que ella tenía en realidad 11 años cuando se conocieron y 15 cuando formalizaron su relación. Durante este podcast, tanto la pareja como la conductora relataron la historia de la relación como un cuento en el que el amor venció. La reacción a esta historia en redes sociales ha sido muy fuerte, ya que ha traído a conversación la falta de igualdad en relaciones de este tipo.

Es importante mencionar que la diferencia de edad en las parejas es algo normal hasta cierto punto. En décadas anteriores, principalmente entre quienes hoy son abuelos o bisabuelos, era normal ver diferencias de edad de 10 o más años entre las parejas. Y aun así se habían casado, tenido hijos (en muchos casos) y en su momento no pareció algo preocupante. Quizá por costumbre. O quizá fue por la falta de conciencia de lo que esto implicaba, principalmente las mujeres en las relaciones heterosexuales.

Hoy en día se siguen dando relaciones con diferencias de edad considerables, muchas de ellas argumentando que esto puede compensarse porque alguien en la relación es “muy maduro/a para su edad”.

Sin embargo, muchas de estas relaciones con una diferencia de edad considerable, específicamente aquellas que se dan con mujeres que todavía son adolescentes o están en la primera mitad de sus 20 s (y hombres que son mayores) pueden ser peligrosas para la mujer en cuestión. Un hombre mayor que decide involucrarse románticamente con una adolescente o una mujer muy joven no está buscando una compañera. Un hombre (y también en ciertos casos una mujer) que deliberadamente busca a alguien mucho más joven tiene intenciones que no se reducen a formar una relación entre iguales, que se aman, se respetan y se ayudan; muchas veces solo buscan a una persona ingenua a quién puedan moldear (y muchas veces abusar) con facilidad.

Esto es especialmente cierto cuando las mujeres con las que salen son menos exitosas, menos adineradas o menos independientes, lo que tiende a ser el caso de las personas de veintitantos años, que normalmente recién comienzan su vida adulta, mientras que los hombres de entre 30 y 40 años, y más allá están bien cimentados en la adultez.

Este tipo de hombres buscan a alguien que los admire, a quien puedan moldear y que los haga sentir sofisticados e importantes. Esta es la razón por la que una mayor diferencia de edad en las relaciones más adelante en la vida se vuelve menos problemática. Los primeros 25 años de la vida de una persona se sienten particularmente largos. A medida que envejecemos, cada año subsiguiente se vuelve cada vez menos significativo en términos de madurez y cambios en la vida.

La frase “para el amor no hay edad” se refiere a que en cualquier momento de nuestras vidas podemos enamorarnos y no a que sea común encontrar el amor verdadero en relaciones como estas, que pueden estar basadas en el abuso y desigualdad.


La discusión alrededor del trasfondo de la diferencia de edad en las relaciones amorosas salió a flote a raíz del polemizado podcast de Florencia Guillot, en el que la influencer Paulina Florencia y su esposo comentan sobre cómo su relación ha funcionado a pesar de su diferencia de edad de 15 años. La discusión en redes sociales se ha intensificado tanto desde entonces que el podcast ya no se encuentra disponible en YouTube.

La razón detrás de ello es que, según contaron, Paulina y su esposo se conocieron cuando coincidieron en un viaje a Acapulco cuando ella tenía 15 años y él tenía 30 (además ya tenía un hijo). Incluso han habido declaraciones que afirman que ella tenía en realidad 11 años cuando se conocieron y 15 cuando formalizaron su relación. Durante este podcast, tanto la pareja como la conductora relataron la historia de la relación como un cuento en el que el amor venció. La reacción a esta historia en redes sociales ha sido muy fuerte, ya que ha traído a conversación la falta de igualdad en relaciones de este tipo.

Es importante mencionar que la diferencia de edad en las parejas es algo normal hasta cierto punto. En décadas anteriores, principalmente entre quienes hoy son abuelos o bisabuelos, era normal ver diferencias de edad de 10 o más años entre las parejas. Y aun así se habían casado, tenido hijos (en muchos casos) y en su momento no pareció algo preocupante. Quizá por costumbre. O quizá fue por la falta de conciencia de lo que esto implicaba, principalmente las mujeres en las relaciones heterosexuales.

Hoy en día se siguen dando relaciones con diferencias de edad considerables, muchas de ellas argumentando que esto puede compensarse porque alguien en la relación es “muy maduro/a para su edad”.

Sin embargo, muchas de estas relaciones con una diferencia de edad considerable, específicamente aquellas que se dan con mujeres que todavía son adolescentes o están en la primera mitad de sus 20 s (y hombres que son mayores) pueden ser peligrosas para la mujer en cuestión. Un hombre mayor que decide involucrarse románticamente con una adolescente o una mujer muy joven no está buscando una compañera. Un hombre (y también en ciertos casos una mujer) que deliberadamente busca a alguien mucho más joven tiene intenciones que no se reducen a formar una relación entre iguales, que se aman, se respetan y se ayudan; muchas veces solo buscan a una persona ingenua a quién puedan moldear (y muchas veces abusar) con facilidad.

Esto es especialmente cierto cuando las mujeres con las que salen son menos exitosas, menos adineradas o menos independientes, lo que tiende a ser el caso de las personas de veintitantos años, que normalmente recién comienzan su vida adulta, mientras que los hombres de entre 30 y 40 años, y más allá están bien cimentados en la adultez.

Este tipo de hombres buscan a alguien que los admire, a quien puedan moldear y que los haga sentir sofisticados e importantes. Esta es la razón por la que una mayor diferencia de edad en las relaciones más adelante en la vida se vuelve menos problemática. Los primeros 25 años de la vida de una persona se sienten particularmente largos. A medida que envejecemos, cada año subsiguiente se vuelve cada vez menos significativo en términos de madurez y cambios en la vida.

La frase “para el amor no hay edad” se refiere a que en cualquier momento de nuestras vidas podemos enamorarnos y no a que sea común encontrar el amor verdadero en relaciones como estas, que pueden estar basadas en el abuso y desigualdad.