/ miércoles 9 de octubre de 2019

“Para los amigos, justicia y gracia”

Con ese fervor que le tiene AMLO a Benito Juárez, parece seguir al pie de la letra su celebérrima frase: “Para los amigos, Justicia y Gracia. A los enemigos, Justicia a secas”.

El controvertido dicho, con el que una mayoría está en desacuerdo, se lleva a la práctica en la 4T, sin ningún remilgo. Basta con ver la defensa de auténticas barbajanadas que, previas a que tomaran el poder, eran piedra de escándalo para el ahora mandamás y sus seguidores.

Le sacan a relucir a Manolito Bartlett más bienes raíces y empresas, que a Rico Macpato. Se carcajea de la denuncia, la toma a chacoteo y la insigne Secretaria de la Función Pública –Eréndira Sandoval-, de entrada lo defiende y cuando arrecia el escándalo dice que lo va a investigar, sin que pase nada.

El tabasqueño está rodeado de una runfla de rufianes, a los que, luego de darles el perdón, los acoge bajo su manto y ¡pobre de aquel que se atreva a sacarles los trapos al sol, porque el malandrín es el que los destapa!

O, ¿había quien dudara de la bonanza económica del exgobernador de Puebla, ahora director de la CFE? Bien dicen que, el amor y el dinero no pueden ocultarse y, en el caso de Bartlett siempre fue patente. Un señorito elegante, en sus juventudes guapetón y heredero de la rancia prosapia priísta, hasta que "coincidió ideológicamente”, con su excompañero del mismo membrete, autor del himno del tricolor en su cuna Macuspana.

“Al galgo le viene de raza” y deben compartir secretos de los muchos años de militancia en el Revolucionario Institucional; resentimientos por los avatares de sus respectivas trayectorias y la comunión de los egos inconformes consigo mismos y con los demás.

¿Que su declaración de bienes fue una paparruchada? Poco importa, desde el momento que goza de la “justicia y gracia” de su amigo. Similar a la que presentaron otros ricachoncillos del gabinete, como Jiménez Espriú (Comunicaciones), Alfonso Romo (Jefe del gabinete), Olga Sánchez Cordero (Gobernación), el glorioso Marcelito Ebrard (Relaciones Exteriores y que no canta mal, en lo de las cuentas bancarias) o la ínclita Secretaria de la Función Pública, Eréndira Sandoval.

Unos, ya les habían traspasado todos los bienes a los hijos –como en su momento hizo López Obrador-; otro, dizque renunció a sus jugosos negocios –mientras esté en un cargo público-. Hay quien se los adjudicó a sus hijos, a la esposa, al exsecretario particular, o al cónyuge.

Ninguno presentó una declaración patrimonial veraz, auténtica y completa. Lo que en otros tiempos hubiera provocado el alarido de organizaciones de la sociedad y comunicadores, pasó de noche. De nuevo se impuso la “justicia y la gracia”.

El griterío surge cuando se destapan cuestiones del pasado, como la de la condonación de impuestos, durante el Calderonato y el Peñanietismo. Es indignante que, los Juan Lanas autóctonos paguemos altos gravámenes, mientras a los Epulones se les perdonan.

En la lista salió beneficiada, por 16 y medio millones de pesitos, la excelsa Yeidckol Polevsnky, presidenta del partido Morena. La olvidadiza mujer –Hace años se sabe que tiene tres actas de nacimiento distintas, de las que dice que no se acuerda-, le echó la culpa a un “error de su contadora”: ¡Carambolas, la tenedora de sus números debe ser retrasada mental!

Para hablar poco y pronto: En este trópico, todos aztecas y los incondicionales de AMLO, como el gatopardo (Cambian, para no cambiar).

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq

Con ese fervor que le tiene AMLO a Benito Juárez, parece seguir al pie de la letra su celebérrima frase: “Para los amigos, Justicia y Gracia. A los enemigos, Justicia a secas”.

El controvertido dicho, con el que una mayoría está en desacuerdo, se lleva a la práctica en la 4T, sin ningún remilgo. Basta con ver la defensa de auténticas barbajanadas que, previas a que tomaran el poder, eran piedra de escándalo para el ahora mandamás y sus seguidores.

Le sacan a relucir a Manolito Bartlett más bienes raíces y empresas, que a Rico Macpato. Se carcajea de la denuncia, la toma a chacoteo y la insigne Secretaria de la Función Pública –Eréndira Sandoval-, de entrada lo defiende y cuando arrecia el escándalo dice que lo va a investigar, sin que pase nada.

El tabasqueño está rodeado de una runfla de rufianes, a los que, luego de darles el perdón, los acoge bajo su manto y ¡pobre de aquel que se atreva a sacarles los trapos al sol, porque el malandrín es el que los destapa!

O, ¿había quien dudara de la bonanza económica del exgobernador de Puebla, ahora director de la CFE? Bien dicen que, el amor y el dinero no pueden ocultarse y, en el caso de Bartlett siempre fue patente. Un señorito elegante, en sus juventudes guapetón y heredero de la rancia prosapia priísta, hasta que "coincidió ideológicamente”, con su excompañero del mismo membrete, autor del himno del tricolor en su cuna Macuspana.

“Al galgo le viene de raza” y deben compartir secretos de los muchos años de militancia en el Revolucionario Institucional; resentimientos por los avatares de sus respectivas trayectorias y la comunión de los egos inconformes consigo mismos y con los demás.

¿Que su declaración de bienes fue una paparruchada? Poco importa, desde el momento que goza de la “justicia y gracia” de su amigo. Similar a la que presentaron otros ricachoncillos del gabinete, como Jiménez Espriú (Comunicaciones), Alfonso Romo (Jefe del gabinete), Olga Sánchez Cordero (Gobernación), el glorioso Marcelito Ebrard (Relaciones Exteriores y que no canta mal, en lo de las cuentas bancarias) o la ínclita Secretaria de la Función Pública, Eréndira Sandoval.

Unos, ya les habían traspasado todos los bienes a los hijos –como en su momento hizo López Obrador-; otro, dizque renunció a sus jugosos negocios –mientras esté en un cargo público-. Hay quien se los adjudicó a sus hijos, a la esposa, al exsecretario particular, o al cónyuge.

Ninguno presentó una declaración patrimonial veraz, auténtica y completa. Lo que en otros tiempos hubiera provocado el alarido de organizaciones de la sociedad y comunicadores, pasó de noche. De nuevo se impuso la “justicia y la gracia”.

El griterío surge cuando se destapan cuestiones del pasado, como la de la condonación de impuestos, durante el Calderonato y el Peñanietismo. Es indignante que, los Juan Lanas autóctonos paguemos altos gravámenes, mientras a los Epulones se les perdonan.

En la lista salió beneficiada, por 16 y medio millones de pesitos, la excelsa Yeidckol Polevsnky, presidenta del partido Morena. La olvidadiza mujer –Hace años se sabe que tiene tres actas de nacimiento distintas, de las que dice que no se acuerda-, le echó la culpa a un “error de su contadora”: ¡Carambolas, la tenedora de sus números debe ser retrasada mental!

Para hablar poco y pronto: En este trópico, todos aztecas y los incondicionales de AMLO, como el gatopardo (Cambian, para no cambiar).

catalinanq@hotmail.com

@catalinanq