/ miércoles 13 de enero de 2021

Para que el Año Nuevo sea nuevo

VER

Todos nos deseamos un año nuevo lleno de felicidad, sin tantos problemas, sin pandemias por el virus COVID 19, y sin otros virus igualmente dañinos y letales. Esto no será posible sin nuestra colaboración, sin nuestro esfuerzo personal y nuestra solidaridad social, apoyados siempre en el Señor y en nuestra Madre María.

Un sobrino, en mi pueblo natal, con todos los cuidados de salud, me trajo a casa a unos esposos, con su hijita de ocho meses, que trabajan en los Estados Unidos, y vinieron a estar unos días con su familia, pero ya deben regresar por cuestiones laborales. Sólo pedían una bendición. Con gusto se las compartí y se fueron felices y confiados.

Este 6 de enero, fui invitado por el Seminario de Toluca, del que soy fundador y en el cual recibí mi formación inicial, para una charla de preguntas libres con los seminaristas, luego celebrar la Misa y compartir la cena. Son pequeñas acciones para colaborar en la formación de mejores sacerdotes.

Este 7 de enero, tendré una charla virtual con un grupo considerable de políticos de diferentes tendencias, casi todos mexicanos, sobre la propuesta que hace el Papa en Fratelli tutti, en orden a una buena y santa política para el bien común. Promueve esta charla una organización laical, con sede en Santiago de Chile, denominada Academia Latinoamericana de líderes católicos. Son pequeñas semillas, que esperamos den algún fruto. Pero algo hay que hacer, y no sólo quejarse, criticar y lamentar. Hay que sembrar, pues no se puede cosechar sin sembrar.

Del 11 al 14 de enero, teníamos proyectados unos ejercicios espirituales con el clero de Cuernavaca, en forma presencial, pero se pospusieron, por restricciones de la pandemia. Del 19 al 21, colaboro, en forma virtual, con nueve charlas con los sacerdotes de la diócesis de Atlacomulco, en su programa de formación permanente, sobre la encíclica Evangelii gaudium, la carta apostólica sobre San José y el Proyecto Global Pastoral del episcopado mexicano 2031+2033. En vez de sólo criticar a los sacerdotes, todos podemos hacer algo para que sean mejores servidores de Dios y del Pueblo.

Comparto estos hechos personales, con paisanos migrantes, con seminaristas, con políticos y con sacerdotes, no por arrogancia o vanagloria autorreferencial, que tanto critica el Papa Francisco, sino para animarles a ustedes a hacer cada quien lo que más pueda por los suyos y por la comunidad. De nosotros depende que el nuevo año sea nuevo en verdad. La oración, tan eficaz, es la fuente y el impulso para hacernos responsables unos de otros.

PENSAR

El Papa Francisco, en el Angelus del 3 de enero, dijo: “Os renuevo a todos mis buenos deseos para el año que acabamos de empezar. Como cristianos, huyamos de la mentalidad fatalista o mágica: sabemos que las cosas mejorarán en la medida en que, con la ayuda de Dios, trabajemos juntos por el bien común poniendo en el centro a los más débiles y desfavorecidos. No sabemos lo que nos traerá el 2021, pero lo que cada uno de nosotros y todos juntos podemos hacer es esforzarnos un poco más en cuidarnos los unos a los otros y a la creación, nuestra casa común”.


ACTUAR

Sugiero lo que propuso el Papa el 1 de enero: “Se trata de derrotar la indiferencia, para derrotar el descarte y la rivalidad, que lamentablemente prevalecen. Cada uno de nosotros trate de hacer que sea un año de fraterna solidaridad y de paz para todos; un año cargado de confiada espera y de esperanzas, que encomendamos a la protección de María, madre de Dios y madre nuestra”. ¡Un mejor año!

Obispo Emérito de San Cristobal de las Casas

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Todos nos deseamos un año nuevo lleno de felicidad, sin tantos problemas, sin pandemias por el virus COVID 19, y sin otros virus igualmente dañinos y letales. Esto no será posible sin nuestra colaboración, sin nuestro esfuerzo personal y nuestra solidaridad social, apoyados siempre en el Señor y en nuestra Madre María.

Un sobrino, en mi pueblo natal, con todos los cuidados de salud, me trajo a casa a unos esposos, con su hijita de ocho meses, que trabajan en los Estados Unidos, y vinieron a estar unos días con su familia, pero ya deben regresar por cuestiones laborales. Sólo pedían una bendición. Con gusto se las compartí y se fueron felices y confiados.

Este 6 de enero, fui invitado por el Seminario de Toluca, del que soy fundador y en el cual recibí mi formación inicial, para una charla de preguntas libres con los seminaristas, luego celebrar la Misa y compartir la cena. Son pequeñas acciones para colaborar en la formación de mejores sacerdotes.

Este 7 de enero, tendré una charla virtual con un grupo considerable de políticos de diferentes tendencias, casi todos mexicanos, sobre la propuesta que hace el Papa en Fratelli tutti, en orden a una buena y santa política para el bien común. Promueve esta charla una organización laical, con sede en Santiago de Chile, denominada Academia Latinoamericana de líderes católicos. Son pequeñas semillas, que esperamos den algún fruto. Pero algo hay que hacer, y no sólo quejarse, criticar y lamentar. Hay que sembrar, pues no se puede cosechar sin sembrar.

Del 11 al 14 de enero, teníamos proyectados unos ejercicios espirituales con el clero de Cuernavaca, en forma presencial, pero se pospusieron, por restricciones de la pandemia. Del 19 al 21, colaboro, en forma virtual, con nueve charlas con los sacerdotes de la diócesis de Atlacomulco, en su programa de formación permanente, sobre la encíclica Evangelii gaudium, la carta apostólica sobre San José y el Proyecto Global Pastoral del episcopado mexicano 2031+2033. En vez de sólo criticar a los sacerdotes, todos podemos hacer algo para que sean mejores servidores de Dios y del Pueblo.

Comparto estos hechos personales, con paisanos migrantes, con seminaristas, con políticos y con sacerdotes, no por arrogancia o vanagloria autorreferencial, que tanto critica el Papa Francisco, sino para animarles a ustedes a hacer cada quien lo que más pueda por los suyos y por la comunidad. De nosotros depende que el nuevo año sea nuevo en verdad. La oración, tan eficaz, es la fuente y el impulso para hacernos responsables unos de otros.

PENSAR

El Papa Francisco, en el Angelus del 3 de enero, dijo: “Os renuevo a todos mis buenos deseos para el año que acabamos de empezar. Como cristianos, huyamos de la mentalidad fatalista o mágica: sabemos que las cosas mejorarán en la medida en que, con la ayuda de Dios, trabajemos juntos por el bien común poniendo en el centro a los más débiles y desfavorecidos. No sabemos lo que nos traerá el 2021, pero lo que cada uno de nosotros y todos juntos podemos hacer es esforzarnos un poco más en cuidarnos los unos a los otros y a la creación, nuestra casa común”.


ACTUAR

Sugiero lo que propuso el Papa el 1 de enero: “Se trata de derrotar la indiferencia, para derrotar el descarte y la rivalidad, que lamentablemente prevalecen. Cada uno de nosotros trate de hacer que sea un año de fraterna solidaridad y de paz para todos; un año cargado de confiada espera y de esperanzas, que encomendamos a la protección de María, madre de Dios y madre nuestra”. ¡Un mejor año!

Obispo Emérito de San Cristobal de las Casas

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