/ domingo 6 de mayo de 2018

Para salir de la morrena

1.- Podría haber bastado con el clip que circuló profusamente los días pasados donde lanza su cólera contra los abominables líderes de empresa cuyos negocios serían expropiados si no se rendían al culto de su deidad.

Pero la entrevista fresca del 2 de mayo que le publicó El País a su ideólogo Taibo Jr., en la que afirma que no habrá otra opción que gobernar por decreto para transformar a México, confirma la postura del caudillo sobre asuntos que éste abordó sin pudor alguno frente a su idolatresca, y ante los propios directivos de medios que todavía no pasan bajo la guillotina de su censura y que aguardan en la ataraxia su coronación.

Su vetusto pleito con los empresarios privados revive a la momia que nunca ha terminado de embalsamar.

2.- En un escenario en que todo es duda y conjetura, al menos algunas de éstas se disipan con las afirmaciones unívocas e indubitables de su profundo desprecio a la ciudadanía, no importa el sector, la dignidad o la representación. Primero el Ejército, cuyo alto mando pronunció un firme discurso por las instituciones, en particular la castrense, en el Aniversario del Rompimiento del Sitio de Cuautla, que mereció su desdén a decir al General Secretario que mande al Ejército y no se meta en política. Luego a los mayores empleadores de México, que crean la riqueza del país y que ocupan a 1.7 millones de jefes de familia, a los que sataniza y condena al patíbulo.

3.- A esta siembra de rencor, anticipos explícitos de su venganza ya debíamos estar habituados –se puede jugar con la ira y el miedo por un rato, pero así no se construye nada, como bien dice Macron-, y en lugar de jalarnos los pelos cada diez minutos con el bagazo de sus chapuzas, reparar en que con sólo la mitad de sus amenazas, y sin contar el pesado lastre de inquina social que ha ya colgado a nuestros ánimos, este país tendría para correr el reloj hacia atrás dos pares de décadas, y aun así podremos reencontrarnos en nosotros mismos antes que sea tarde.

4.- Para no cantar con Anatole France que los dioses tienen sed, que no vamos a tener Premio Nobel de Literatura este año, ni perderemos victoriosos ninguna batalla contra la ignorancia, sea la hora de abrir los ojos. Que lo que se ha vuelto el más común de los lugares, el estereotipo del país que queremos, es en verdad uno de grandeza que el horizonte percudido, negruzco y tórrido de un personaje sin otra sed que de venganza no nos va a obsequiar, y que no siente más que ludibrio por los mexicanos. Suena vistoso por un instante repetir denuestos al Ejército Nacional, insultar a los empresarios, maldecir la Historia y pitorrearse de lo que nos es preciado, pero el cadalso que está preparando este señor presagia división, confrontación y desencuentro entre hermanos.

5.- A esta campaña le quedan algunas semanas en las que todo va a suceder, no tengamos duda. Puede sucedernos como al asno de Buridán y quedar pasmados ante dos montones de estiércol. Podemos despertar y volcarnos a votar: somos más los que queremos ver el verdadero rostro de México, el que es aguerrido, luchón y cuidadoso de los suyos y de lo suyo ganar en las urnas; ése que es noble, compasivo y sensato. Para no dejarnos llevar por nuestra propia indolencia, por el espejismo del arrebato y la ira fútil, y quedar bajo la morrena estival aventados contra la barda como ventisquero de olvidada humanidad. Estamos a tiempo.

1.- Podría haber bastado con el clip que circuló profusamente los días pasados donde lanza su cólera contra los abominables líderes de empresa cuyos negocios serían expropiados si no se rendían al culto de su deidad.

Pero la entrevista fresca del 2 de mayo que le publicó El País a su ideólogo Taibo Jr., en la que afirma que no habrá otra opción que gobernar por decreto para transformar a México, confirma la postura del caudillo sobre asuntos que éste abordó sin pudor alguno frente a su idolatresca, y ante los propios directivos de medios que todavía no pasan bajo la guillotina de su censura y que aguardan en la ataraxia su coronación.

Su vetusto pleito con los empresarios privados revive a la momia que nunca ha terminado de embalsamar.

2.- En un escenario en que todo es duda y conjetura, al menos algunas de éstas se disipan con las afirmaciones unívocas e indubitables de su profundo desprecio a la ciudadanía, no importa el sector, la dignidad o la representación. Primero el Ejército, cuyo alto mando pronunció un firme discurso por las instituciones, en particular la castrense, en el Aniversario del Rompimiento del Sitio de Cuautla, que mereció su desdén a decir al General Secretario que mande al Ejército y no se meta en política. Luego a los mayores empleadores de México, que crean la riqueza del país y que ocupan a 1.7 millones de jefes de familia, a los que sataniza y condena al patíbulo.

3.- A esta siembra de rencor, anticipos explícitos de su venganza ya debíamos estar habituados –se puede jugar con la ira y el miedo por un rato, pero así no se construye nada, como bien dice Macron-, y en lugar de jalarnos los pelos cada diez minutos con el bagazo de sus chapuzas, reparar en que con sólo la mitad de sus amenazas, y sin contar el pesado lastre de inquina social que ha ya colgado a nuestros ánimos, este país tendría para correr el reloj hacia atrás dos pares de décadas, y aun así podremos reencontrarnos en nosotros mismos antes que sea tarde.

4.- Para no cantar con Anatole France que los dioses tienen sed, que no vamos a tener Premio Nobel de Literatura este año, ni perderemos victoriosos ninguna batalla contra la ignorancia, sea la hora de abrir los ojos. Que lo que se ha vuelto el más común de los lugares, el estereotipo del país que queremos, es en verdad uno de grandeza que el horizonte percudido, negruzco y tórrido de un personaje sin otra sed que de venganza no nos va a obsequiar, y que no siente más que ludibrio por los mexicanos. Suena vistoso por un instante repetir denuestos al Ejército Nacional, insultar a los empresarios, maldecir la Historia y pitorrearse de lo que nos es preciado, pero el cadalso que está preparando este señor presagia división, confrontación y desencuentro entre hermanos.

5.- A esta campaña le quedan algunas semanas en las que todo va a suceder, no tengamos duda. Puede sucedernos como al asno de Buridán y quedar pasmados ante dos montones de estiércol. Podemos despertar y volcarnos a votar: somos más los que queremos ver el verdadero rostro de México, el que es aguerrido, luchón y cuidadoso de los suyos y de lo suyo ganar en las urnas; ése que es noble, compasivo y sensato. Para no dejarnos llevar por nuestra propia indolencia, por el espejismo del arrebato y la ira fútil, y quedar bajo la morrena estival aventados contra la barda como ventisquero de olvidada humanidad. Estamos a tiempo.

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