/ domingo 28 de julio de 2019

Paz

¿QUÉ CLASE DE PAZ BUSCAMOS?

John F. Kennedy


Comencemos con una breve definición de lo que es el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuyo propósito y responsabilidad radica en mantener la paz y la seguridad internacionales; se integra por 15 miembros y cada uno de ellos tiene un voto; su trascendencia radica en que todos los miembros de la ONU convienen en aceptar y cumplir las decisiones del Consejo de Seguridad, único órgano de la ONU que obliga a los Estados para respetar sus decisiones. No obstante, en caso de presentarse una controversia, el Consejo de Seguridad integrado por cinco miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y 10 no permanentes -elegidos por la Asamblea General de la ONU para periodos de dos años-, interviene en pos de recomendar a las partes llegar a un acuerdo por medios pacíficos, con la anuencia de imponer embargos o sanciones económicas, e incluso llegar a autorizar el uso de la fuerza para hacer cumplir los mandatos.

En sus distintas participaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU (1946, 1980-81, 2002-03 y 2009-10), mediante una activa política, la representación mexicana logró compatibilizar los intereses del país con sus responsabilidades internacionales logrando, entre otras cosas, la promoción de una clara condena al régimen franquista en España; estuvo a favor de la descolonización de numerosas naciones de África; participó en las pláticas que culminarían con la independencia de Belice cuando era posesión inglesa, además de una serie de pronunciamientos contra la ocupación israelí a territorios palestinos y el apartheid en Sudáfrica… Cuando la invasión estadunidense a Afganistán se hallaba diplomáticamente empantanada, México impulsó una resolución que solicitaba a la Asamblea General condenar la invasión y exigir el retiro inmediato e incondicional de las fuerzas ocupantes.

Igualmente, participó de manera activa en las discusiones generadas por la invasión estadunidense a Irak, así como en las que tuvieron lugar entre Corea del Norte y Corea del Sur, cuando desplegó una actividad encaminada a favorecer los acuerdos y desmontar las confrontaciones.

Pero lejos de las valoraciones respecto al desempeño de las gestiones gubernamentales que se sucedieron en el país desde que éste es integrante de la ONU (1945), por espacio de muchos años la política exterior mexicana se ciñó a principios estrictos de autodeterminación y respeto al derecho ajeno.

No obstante, la dinámica menos autónoma e independiente, lesionó un liderazgo asumido por los mexicanos en el ámbito diplomático especialmente latinoamericano.

Hoy, la posibilidad de que México vuelva a ocupar un espacio en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) –sería por quinta ocasión–, implica una oportunidad para recuperar el prestigio internacional en materia de política exterior, que durante años lo convirtió en un referente en materia de arbitraje de conflictos y de búsqueda de la paz en el mundo.

En días pasados y tras reunirse con el Representante de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, el presidente Andrés Manuel López Obrador, señaló la posibilidad de que nuestro país se reintegre al Consejo de Seguridad como una vía para que la diplomacia mexicana retome la posición que le valió un amplio y justo reconocimiento, por su congruencia ante situaciones críticas y su férrea defensa de los principios de no intervención y libre determinación de los pueblos: "México recibió el apoyo de todos los países de América Latina y el Caribe, con 33 votos, para ser candidato a formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU. Estamos recuperando en el mundo la fama y la gloria de nuestra gran nación", dijo.

Al respecto, De la Fuente agradeció el apoyo del presidente y confió en que con el apoyo unánime de la región nuestro país pueda ser miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, a lo que explicó, durante el proceso de campaña de convencimiento en otros países utilizará tres frases de tres mexicanos representativos: “Nos vamos a mover por tres elementos fundamentales: El principio de Benito Juárez respecto a “el respecto al derecho ajeno es la paz’; el mural ‘Fraternidad’, de Rufino Tamayo, con una pirámide detrás que nos recuerda que México es un país milenario y que tiene que ofrecer mucho al mundo, y, los principios constitucionales”…

Tiene razón De la Fuente al afirmar que “este es un país que tiene mucho que ofrecerle al mundo por sus raíces, por sus orígenes y por su cultura”…

El próximo año, 2020 sabremos si México volverá a ser parte del Consejo… entre tantas malas, esta buena que, esperemos se logre concretar ante muchos años que, hemos de reconocer, se ha hecho un buen trabajo en materia de política exterior. Así sea!

gamogui@hotmail.com


¿QUÉ CLASE DE PAZ BUSCAMOS?

John F. Kennedy


Comencemos con una breve definición de lo que es el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuyo propósito y responsabilidad radica en mantener la paz y la seguridad internacionales; se integra por 15 miembros y cada uno de ellos tiene un voto; su trascendencia radica en que todos los miembros de la ONU convienen en aceptar y cumplir las decisiones del Consejo de Seguridad, único órgano de la ONU que obliga a los Estados para respetar sus decisiones. No obstante, en caso de presentarse una controversia, el Consejo de Seguridad integrado por cinco miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y 10 no permanentes -elegidos por la Asamblea General de la ONU para periodos de dos años-, interviene en pos de recomendar a las partes llegar a un acuerdo por medios pacíficos, con la anuencia de imponer embargos o sanciones económicas, e incluso llegar a autorizar el uso de la fuerza para hacer cumplir los mandatos.

En sus distintas participaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU (1946, 1980-81, 2002-03 y 2009-10), mediante una activa política, la representación mexicana logró compatibilizar los intereses del país con sus responsabilidades internacionales logrando, entre otras cosas, la promoción de una clara condena al régimen franquista en España; estuvo a favor de la descolonización de numerosas naciones de África; participó en las pláticas que culminarían con la independencia de Belice cuando era posesión inglesa, además de una serie de pronunciamientos contra la ocupación israelí a territorios palestinos y el apartheid en Sudáfrica… Cuando la invasión estadunidense a Afganistán se hallaba diplomáticamente empantanada, México impulsó una resolución que solicitaba a la Asamblea General condenar la invasión y exigir el retiro inmediato e incondicional de las fuerzas ocupantes.

Igualmente, participó de manera activa en las discusiones generadas por la invasión estadunidense a Irak, así como en las que tuvieron lugar entre Corea del Norte y Corea del Sur, cuando desplegó una actividad encaminada a favorecer los acuerdos y desmontar las confrontaciones.

Pero lejos de las valoraciones respecto al desempeño de las gestiones gubernamentales que se sucedieron en el país desde que éste es integrante de la ONU (1945), por espacio de muchos años la política exterior mexicana se ciñó a principios estrictos de autodeterminación y respeto al derecho ajeno.

No obstante, la dinámica menos autónoma e independiente, lesionó un liderazgo asumido por los mexicanos en el ámbito diplomático especialmente latinoamericano.

Hoy, la posibilidad de que México vuelva a ocupar un espacio en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) –sería por quinta ocasión–, implica una oportunidad para recuperar el prestigio internacional en materia de política exterior, que durante años lo convirtió en un referente en materia de arbitraje de conflictos y de búsqueda de la paz en el mundo.

En días pasados y tras reunirse con el Representante de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, el presidente Andrés Manuel López Obrador, señaló la posibilidad de que nuestro país se reintegre al Consejo de Seguridad como una vía para que la diplomacia mexicana retome la posición que le valió un amplio y justo reconocimiento, por su congruencia ante situaciones críticas y su férrea defensa de los principios de no intervención y libre determinación de los pueblos: "México recibió el apoyo de todos los países de América Latina y el Caribe, con 33 votos, para ser candidato a formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU. Estamos recuperando en el mundo la fama y la gloria de nuestra gran nación", dijo.

Al respecto, De la Fuente agradeció el apoyo del presidente y confió en que con el apoyo unánime de la región nuestro país pueda ser miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, a lo que explicó, durante el proceso de campaña de convencimiento en otros países utilizará tres frases de tres mexicanos representativos: “Nos vamos a mover por tres elementos fundamentales: El principio de Benito Juárez respecto a “el respecto al derecho ajeno es la paz’; el mural ‘Fraternidad’, de Rufino Tamayo, con una pirámide detrás que nos recuerda que México es un país milenario y que tiene que ofrecer mucho al mundo, y, los principios constitucionales”…

Tiene razón De la Fuente al afirmar que “este es un país que tiene mucho que ofrecerle al mundo por sus raíces, por sus orígenes y por su cultura”…

El próximo año, 2020 sabremos si México volverá a ser parte del Consejo… entre tantas malas, esta buena que, esperemos se logre concretar ante muchos años que, hemos de reconocer, se ha hecho un buen trabajo en materia de política exterior. Así sea!

gamogui@hotmail.com


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