/ martes 26 de marzo de 2024

Perspectiva de Género / Feminicidio: breve radiografía regional

Por Estela Casados


De acuerdo con datos oficiales, en el primer bimestre del año se registraron 112 feminicidios en la República. Estado de México es la entidad que puntea con 17 mujeres asesinadas, seguido por Ciudad de México con 13. Nuevo León, Sonora y Veracruz comparten el tercer sitio con ocho casos cada uno.

Más de un centenar de mujeres han sido asesinadas en solo dos meses. Al margen de cualquier especulación o postura partidista, dado que estamos en año electoral, estas son las cifras oficiales dadas a conocer por el gobierno federal. Observamos la ausencia de una estrategia importante para la prevención y sanción de las violencias contra mujeres, así como para erradicar el delito de feminicidio.

Pese a que en el último informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entidades como Quintana Roo, San Luis Potosí y Yucatán reportan “saldo blanco”, pues informan que no cuentan con casos al respecto, bien sabemos que el feminicidio es un fenómeno nacional de fuerte y constante presencia que se entreteje con otras violencias hacia las mujeres.

A través de información oficial o de reportes generados por la academia y la sociedad civil, cada año observamos cómo el feminicidio cobra víctimas en todo el país. Desde hace décadas se han hecho propuestas para abatir esta situación; sin embargo, la frialdad de los números nos habla de la burocratización de las estrategias “con perspectiva de género” y de la complicidad indiferente de la sociedad en su conjunto. Esto es lo más preocupante.

El análisis de las trayectorias del fenómeno en el ámbito regional es uno de los aspectos más descuidados. Si bien observamos que hay entidades que tradicionalmente presentan este ilícito de manera esporádica, hay otros que estando por debajo de la media nacional, han cultivado las condiciones para que los asesinatos de mujeres por razón de género se mantengan de manera sostenida y se articulen armónicamente con otras violencias.

Ejemplo de ello es el estado de Veracruz. De acuerdo con datos del Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres, la entidad cerró el año pasado con 56 feminicidios. Si bien 2017 fue el año más álgido pues se registraron 176 (lo cual refleja una reducción de más del 50 por ciento en este ilícito en menos de una década), llama la atención el repunte de otros delitos como la desaparición de mujeres.

Según el acervo documental del Observatorio, en 2014 se registraron 87 mujeres desaparecidas. Casi diez años después, en 2023, se documentaron 903 casos, de los cuales cabe señalar que 549 fueron localizadas, ocho de ellas sin vida. En el primer bimestre de este año ya hay 93 desapariciones de mujeres.

Feminicidio y desaparición parecen ir de la mano en cuanto al entramado de violencias que desde diferentes frentes atacan a las mujeres en Veracruz. Desde 2016 este estado cuenta con una Declaratoria de Alerta de Violencia de Género por Feminicidio.

En diciembre de 2023, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), presentó al gobierno local el informe del Grupo de Trabajo conformado para atender una solicitud de Alerta por Desaparición de Mujeres en el estado de Veracruz, la cual interpuso el Colectivo Feminista Cihuatlahtolli.

Fue hasta febrero de 2024 que el Ejecutivo estatal notificó que aceptaba el informe. Ello implica que deberá de realizar acciones puntuales para atender ese llamado que el gobierno federal le hace por solicitud de la organización mencionada. Será en agosto cuando se evaluarán los resultados de las estrategias a seguir.

Veremos qué se informa al respecto y si se implementa una tercera Alerta para Veracruz Dicho sea de paso, llama la atención que los gobiernos federal y local no establezcan un vínculo estratégico entre esta última solicitud y las acciones (si las hay) que actualmente se implementan para resolver la Alerta por feminicidio. Poco ayudará observar de manera atomizada y desarticulada a las violencias contra mujeres en el estado de Veracruz.

*Coordinadora del Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres.

Universidad Veracruzana

Por Estela Casados


De acuerdo con datos oficiales, en el primer bimestre del año se registraron 112 feminicidios en la República. Estado de México es la entidad que puntea con 17 mujeres asesinadas, seguido por Ciudad de México con 13. Nuevo León, Sonora y Veracruz comparten el tercer sitio con ocho casos cada uno.

Más de un centenar de mujeres han sido asesinadas en solo dos meses. Al margen de cualquier especulación o postura partidista, dado que estamos en año electoral, estas son las cifras oficiales dadas a conocer por el gobierno federal. Observamos la ausencia de una estrategia importante para la prevención y sanción de las violencias contra mujeres, así como para erradicar el delito de feminicidio.

Pese a que en el último informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entidades como Quintana Roo, San Luis Potosí y Yucatán reportan “saldo blanco”, pues informan que no cuentan con casos al respecto, bien sabemos que el feminicidio es un fenómeno nacional de fuerte y constante presencia que se entreteje con otras violencias hacia las mujeres.

A través de información oficial o de reportes generados por la academia y la sociedad civil, cada año observamos cómo el feminicidio cobra víctimas en todo el país. Desde hace décadas se han hecho propuestas para abatir esta situación; sin embargo, la frialdad de los números nos habla de la burocratización de las estrategias “con perspectiva de género” y de la complicidad indiferente de la sociedad en su conjunto. Esto es lo más preocupante.

El análisis de las trayectorias del fenómeno en el ámbito regional es uno de los aspectos más descuidados. Si bien observamos que hay entidades que tradicionalmente presentan este ilícito de manera esporádica, hay otros que estando por debajo de la media nacional, han cultivado las condiciones para que los asesinatos de mujeres por razón de género se mantengan de manera sostenida y se articulen armónicamente con otras violencias.

Ejemplo de ello es el estado de Veracruz. De acuerdo con datos del Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres, la entidad cerró el año pasado con 56 feminicidios. Si bien 2017 fue el año más álgido pues se registraron 176 (lo cual refleja una reducción de más del 50 por ciento en este ilícito en menos de una década), llama la atención el repunte de otros delitos como la desaparición de mujeres.

Según el acervo documental del Observatorio, en 2014 se registraron 87 mujeres desaparecidas. Casi diez años después, en 2023, se documentaron 903 casos, de los cuales cabe señalar que 549 fueron localizadas, ocho de ellas sin vida. En el primer bimestre de este año ya hay 93 desapariciones de mujeres.

Feminicidio y desaparición parecen ir de la mano en cuanto al entramado de violencias que desde diferentes frentes atacan a las mujeres en Veracruz. Desde 2016 este estado cuenta con una Declaratoria de Alerta de Violencia de Género por Feminicidio.

En diciembre de 2023, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), presentó al gobierno local el informe del Grupo de Trabajo conformado para atender una solicitud de Alerta por Desaparición de Mujeres en el estado de Veracruz, la cual interpuso el Colectivo Feminista Cihuatlahtolli.

Fue hasta febrero de 2024 que el Ejecutivo estatal notificó que aceptaba el informe. Ello implica que deberá de realizar acciones puntuales para atender ese llamado que el gobierno federal le hace por solicitud de la organización mencionada. Será en agosto cuando se evaluarán los resultados de las estrategias a seguir.

Veremos qué se informa al respecto y si se implementa una tercera Alerta para Veracruz Dicho sea de paso, llama la atención que los gobiernos federal y local no establezcan un vínculo estratégico entre esta última solicitud y las acciones (si las hay) que actualmente se implementan para resolver la Alerta por feminicidio. Poco ayudará observar de manera atomizada y desarticulada a las violencias contra mujeres en el estado de Veracruz.

*Coordinadora del Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres.

Universidad Veracruzana